Conagua: nido de corrupción

Conagua: nido de corrupción

Por: Eugenia Rodríguez

Los únicos cambios de CONAGUA han sido para mal. Si ya era hermético, el organismo se ha vuelto aún más, al grado de limitar la información sobre el clima que proporcionaba a los medios de comunicación

El actual gobierno federal ha explotado publicitariamente una supuesta lucha en contra de la corrupción; la machacona frase de “no somos iguales”, pero el sexenio se acaba y la lucha contra la corrupción no ha sido más que propaganda, lo que se traduce en que si son iguales o, todavía más, existen organismos y secretarías de estado donde la corrupción es aún peor que en el pasado.

El actual gobierno federal ha explotado publicitariamente una supuesta lucha en contra de la corrupción; la machacona frase de “no somos iguales”, pero el sexenio se acaba y la lucha contra la corrupción no ha sido más que propaganda, lo que se traduce en que si son iguales o, todavía más, existen organismos y secretarías de estado donde la corrupción es aún peor que en el pasado.

¿En que es diferente la CONAGUA en relación a los sexenios anteriores? ¿Qué hay de nuevo en el manejo del agua en la Comarca Lagunera?

El sexenio se termina y nunca se dio un reordenamiento en el uso del agua con fines agrícolas, por lo cual la explotación del acuífero es la misma, solo que cada vez con mayores problemas de contaminación de arsénico y un mayor agotamiento de los mantos.

Hasta la fecha, y después de sexenios de reclamos, nunca ha presentado la CONAGUA un padrón real de los pozos de extracción, regulares e irregulares. Sigue siendo un misterio cuántos pozos irregulares están operando en la región.

La medición de la explotación real del acuífero sigue siendo un cálculo aproximado, que la ubica en alrededor de un millón de metros cúbicos anuales, mientras que la recarga es apenas de medio millón, pero ambos datos no están sustentados en una medición rigurosa.

“El huachicoleo” del agua en los ejidos y comunidades sigue operando como siempre, porque, como siempre, “no hay suficiente personal para la inspección”.

Los únicos cambios de CONAGUA han sido para mal. Si ya era hermético, el organismo se ha vuelto aún más, al grado de limitar la información sobre el clima que proporcionaba a los medios de comunicación.

Pero mientras todo sigue igual o peor, se supone que a más tardar en 2024 se inaugurará el nuevo proyecto de Agua Saludable para La Laguna; el único proyecto de infraestructura que realizará el gobierno de López Obrador, para los estados de Coahuila y Durango, el cual se supone que tendrá un costo de 11 mil millones de pesos, pero el mismo se ha manejado con el mismo hermetismo, de ahí que nadie posee información en detalle sobre dicha obra.

De ser cierto que se inaugurará en el transcurso de 2024, entraría a funcionar a una parte de la zona metropolitana, inyectando un nuevo volumen de agua potable a una red de distribución vieja y obsoleta, lo que propiciaría una fuga aún mayor de la que se tiene actualmente, que es enorme, pues se estima que cerca de la mitad del agua que se inyecta a la red se desperdicia, y otra parte no se cobra.

El proyecto Obra Saludable para la Laguna tendría como efecto principal el gastar 11 mil millones de pesos de recursos públicos, para que la explotación de los acuíferos y el uso del agua rodada del rio Nazas siga igual. Jamás habíamos asistido a un gatopardismo semejante, y todo manejado por un gobierno que ostenta ser la representación del cambio; la cuarta transformación.

El instrumentador de esta aberración es la CONAGUA, y la única explicación posible es que la viejísima corrupción que impera en los mandos directivos del organismo está arraigada, hasta los huesos.

No es posible que se hayan invertido 11 mil millones de pesos y, al mismo tiempo, se deje intacto el modelo de sobreexplotación del agua. Pero los problemas no parecen terminar ahí.

Los organismos municipales encargados de la administración del agua en la región, han sido también cuevas de corrupción e ineficiencia, pero corren los gobiernos y no pasa nada.

Al principio del actual gobierno, desde el proceso de entrega-recepción, se comentó que había enormes anomalías; que se interpusieron demandas en contra de varios exfuncionarios.

A casi dos años del actual gobierno no se sabe nada de tales demandas y el exgerente del SIMAS, Juan José Gómez, hace su vida empresarial, después de haber estrenado una fastuosa residencia, como si no hubiera pasado nada.

Con la ineficiencia y el desaseo que caracteriza a las obras del actual gobierno federal, la etapa final del proyecto Agua Saludable para La Laguna puede encontrar grandes contratiempos, pues no han sido entregados los recursos para invertir en la modernización de la infraestructura de acopio y distribución de agua en toda la zona metropolitana, y eso lleva tiempo.

La CONAGUA no desea informar a cuánto ascienden dichos recursos, si ya se encuentran programados y cual es la calendarización de entrega, cuando estamos ya cerca del cierre de 2023 y, se supone, que esto debió prepararse desde el arranque mismo de la obra, la cual seguramente será inaugurada, pues en este gobierno federal las obras se inauguran, estén terminadas o no.

Aún si la entrega de los recursos hubiera sido programa para su entrega a los municipios en 2024, lo cual se desconoce, las obras brincarían al próximo sexenio, así que los laguneros tienen en apariencia tiempo sobrado para seguir utilizando agua contaminada de arsénico, que, por salud, no es recomendable beber.

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