México: Democracia y dictaduras

México: Democracia y dictaduras

EDITORIAL JUNIO 2023

Ahora mismo está pasando por el territorio mexicano un río de migrantes, un drama humanitario al que podemos volvernos indiferentes, porque, así como nos vamos volviendo indiferentes a la barbarie del crimen hasta que nos toca, podemos vivir como si ese río humano que sufre el tránsito por México no existiera, porque están de paso, expulsados de sus países de origen.

¿Pero de qué países vienen esos cientos de miles de migrantes y por qué? Puede que en apariencia no nos importe tampoco, pero entonces nos estamos disparando en un pie, en una actitud de indiferencia sobre el destino de nuestra democracia.

La mayoría de esos cientos de miles de migrantes provienen de Venezuela, Cuba, Haití, Nicaragua y de otros Estados fallidos de América Latina. Varios de ellos convertidos en dictaduras atroces o de dictaduras históricas procreadas por regímenes comunistas que ya pasaron a la historia.

Toda la crueldad y atrocidades de esas dictaduras no solo no son condenadas, sino son acogidas por el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien prefiere romper relaciones comerciales y diplomáticas con Perú, para defender a un expresidente inepto, destituido legalmente de su cargo por un intento fallido de autogolpe de Estado.

Nuestra incipiente democracia está en problemas, ante un grupo político populista y autoritario que se ha apoderado del Estado mexicano, que llegó con una votación histórica para velar por los más pobres, pero se ha dedicado a montar un régimen autocrático, de espaldas al derecho y a nuestro modelo republicano y democrático, que no sabemos hasta dónde y hacia dónde quieren realmente llegar.

Cada vez es más evidente la violación al estado de derecho, la militarización del país y la proximidad de lo que será, en 2024, una elección de Estado. Para adormecer las conciencias y montar el circo de la popularidad: demagogia y dádivas de dinero en efectivo, extraído del erario y usado de forma cínicamente clientelar. 

Nuestra democracia está en riesgo y no debemos ser indiferentes a ello, cuando hay cada vez más indicios amenazantes.

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