¿De quién son los partidos políticos?

¿De quién son los partidos políticos?

Por: Rodrigo Tejeda

La política mexicana la controlan los partidos constituidos como tales, pero el cuestionamiento es quiénes son los dueños de esos partidos; quiénes los controlan y se encargan del manejo del dinero que les entrega el estado y de todo lo demás, como el repartir candidaturas y decir quién sí y quién no las puede ocupar

En un sistema político como el mexicano, solo se puede tener acceso al poder a través de los partidos políticos. Si un ciudadano desea ser candidato independiente, tiene que constituir una Asociación Civil, con requisitos fiscales, bancarios y demás. Si desea ser candidato a la presidencia debe obtener el 1% del padrón nominal, en al menos 17 estados del país, con igual porcentaje en cada uno de ellos, para lo cual cuenta con un plazo de 120 días. Si desea ser diputado o senador, requiere el apoyo del 2% del padrón distrital correspondiente.

Es decir, si se puede ser candidato independiente, pero para ello se requiere una estructura casi semejante a la de un partido político.

A partir de esto, la política mexicana la controlan los partidos constituidos como tales, pero el cuestionamiento es quienes son los dueños de esos partidos; quienes los controlan y se encargan del manejo del dinero que les entrega el estado y de todo lo demás, como el repartir candidaturas y decir quién sí y quien no las puede ocupar.

Antes estaba claro que el PRI, que fue el partido hegemónico por casi siete décadas, era del presidente de la república en turno, quien colocaba a un dirigente nacional o gerente para que lo administrara, de acuerdo a las indicaciones que le daba.

Hoy el PRI, tremendamente disminuido, se ha vuelto propiedad de la camarilla política que logre hacerse de la dirigencia nacional, la que controla los órganos máximos de decisión del partido. Antes de esto, la propiedad del partido se tenía que compartir con los gobernadores, quienes decidían el Comité Directivo Estatal, pero gobernadores del PRI ya solo quedan dos.

El PAN fue, por muchas décadas, propiedad de una cúpula recelosa, cerrada y depositaria de la “doctrina del partido”, pero poco a poco tuvo que irse abriendo para compartir el control del partido con camarillas regionales y camarillas que estaban en busca del poder, por el poder mismo, para las cuales el asunto de la ortodoxia doctrinaria, que además siempre tuvo mucho de difusa, pasó a un segundo término.

Fotografía cedida por la Presidencia de México del mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, durante una rueda de prensa en el Palacio Nacional de Ciudad de México (México). EFE/ Presidencia De México / SOLO USO EDITORIAL/ SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)

Mientras el presidente fue panista, lo que duró sólo dos sexenios, por supuesto que tuvo una gran influencia en los asuntos del partido, lo que obligaba a la negociación con las camarillas más importantes, pero en los últimos años el PAN está controlado por una camarilla política que, en su momento, encabezó Ricardo Anaya, pero ésta tiene que negociar con los gobernadores del partido, quienes surgen de camarillas regionales, todo lo demás lo controla ese reducido grupo que maneja la dirigencia nacional.

En Morena, el partido oficial que llega al poder de una forma vertiginosa, las cosas son mucho más simples: el partido es de Andrés Manuel López Obrador y sus hijos, no hay más. Como partido tiene muchas deficiencias estructurales, por la forma en que se han dado las cosas. Si llegara a faltar López Obrador en el corto o mediano plazo, no existe una estructura dirigente formal que encabece el partido, por lo que habría desorden, aún estando en el poder un miembro del partido y siendo los hijos herederos del mismo.

Lo que queda del PRD es propiedad de “Los Chuchos”: Jesús Ortega Martínez y Jesús Zambrano, quienes quedaron después del desmantelamiento del partido por Andrés Manuel López Obrador y la retirada previa de la dirigencia histórica. Es un pequeño partido, que ya no gobierna nada, después de perder la ciudad de México y el estado de Michoacán.

PROPIEDAD DE FAMILIAS Y CACIQUES

Además de algunos partidos diminutos, que sobreviven con dificultad, como el PES, hay otros partidos pequeños que se han convertido, literalmente, en parásitos, ya que viven de establecer alianzas con los partidos más grandes y de ello obtienen bastantes beneficios políticos y económicos.

Es el caso del PT, del PVEM y de Movimiento Ciudadano, MC.

El PT se ha presentado como un partido de izquierda radical, surgido en 1990 a partir de varios pequeños movimientos populares. Desde su fundación hasta el año 2000 perdió el registro y lo volvió a recuperar, para mantenerse como un partido de sobrevivencia, pero en la elección presidencial del 2000 y en la de la ciudad de México, en el mismo año, se convierte en aliado del PRD, del cual se vuelve parásito en las elecciones sucesivas, hasta 2018, cuando se suma a Morena, también como parásito, tiene un mayor éxito, lo que le permite, por medio de la simulación político-electoral, obtener hasta 44 diputados y 2 senadores.

Vive de su alianza con Morena, sin la cual desaparecería, como sucedió en sus inicios, pero ha profesionalizado su condición parasitaria hasta un punto en que se ha vuelto necesario.

Es propiedad de una pequeña camarilla de políticos veteranos, a la cabeza de los cuales aparece Alberto Anaya, quien tiene ya 76 años de edad y 33 años en el partido.

El Partido Verde Ecologista de México es todo un caso que pareciera de ficción, no solo a nivel nacional sino también internacional, pues surge en 1986, en el auge del nacimiento de los movimientos y partidos comprometidos con la lucha ecologista en el mundo.

Su fundador y propietario, Jorge González Torres, vio en la política una forma de hacer negocio, a través de la creación de este partido familiar, el cual ha estado en alianza prácticamente con todos los partidos que han estado en el poder en México. Su incoherencia y rapacidad alcanzan lo anecdótico en la política mexicana, pero sigue enarbolando la causa de la lucha por el medio ambiente y el cuidado de la tierra, que es un movimiento que ha cobrado cada vez más fuerza a nivel mundial.

Jorge González Torres, quien manejó personalmente el partido por muchos años, trató de heredárselo a su hijo, Jorge Emilio González Martínez, conocido como “el niño verde”, a quien hizo senador de la república, pero los excesos de este en su condición de junior, obligaron a bajarle el perfil, pero la familia González sigue siendo la propietaria.

Hoy, que es aliado de Morena, como lo fue del PAN, del PRI y del PRD, tiene como principal figura a Manuel Velasco Coello, otra figura light, quien logró ser gobernador del estado sureño de Chiapas, es senador de la república e inclusive tuvo que ser considerado como una de las “corcholatas” simbólicas de Morena.

Movimiento Ciudadano, MC, un partido de alcance regional, que obtuvo una votación de 7.01% en las pasadas elecciones de 2021, es propiedad del político veterano Dante Delgado Rannauro, quien hizo carrera dentro del PRI por 27 años, donde logró ser gobernador sustituto de Veracruz, embajador en Italia y senador, entre otros cargos.

En 1999 funda MC, bajo el nombre de Convergencia por la Democracia, y en 2011 se adopta el actual nombre de Movimiento Ciudadano. Parecía destinado a ser un partido pequeño más, pero de forma circunstancial gana las elecciones estatales de Jalisco y Nuevo León, dos estados muy importantes en el país, con Enrique Alfaro y Samuel García, pero no deja de ser un partido de alcance regional.

Dante Delgado, en lo que es un beneficio para Morena, pretende ir en solitario en la elección presidencial de 2024, pero esto ha dividido al partido, al retirar su apoyo Enrique Alfaro y el movimiento de Jalisco, así como Luis Donaldo Colosio, alcalde de Monterrey.

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