TEATRO torreonense: entre un importante auge y el atropello a los derechos culturales

TEATRO torreonense: entre un importante auge y el atropello a los derechos culturales

El teatro en Torreón respira; toma fuerza, presencia y forma gracias al esfuerzo de esta generación y sus antecesoras. Hoy en la ciudad más de 20 compañías teatrales activas forman un amplio gremio escénico independiente en vías de consolidación. Esto a pesar de que en Torreón teatros sostenidos con dinero público como el Salvador Novo, el Alfonso Garibay y el Isauro Martínez no cumplen con su obligación cultural y legal de proporcionar un espacio gratuito para la escena independiente local. Entrevistado por Lucila Navarrete, el reconocido dramaturgo mexicano Eduardo Olmos de Ita nos habla sobre el panorama del teatro en Torreón, una ciudad y un gremio por los que siente gran admiración, estima y expectativa. 

Por Lucila Navarrete Turrent 

 

Desde hace casi una década la ciudad de Torreón ha sido testigo de una efervescencia teatral sólo comparable a la que impulsó el Dr. Alfonso Garibay hacia fines de los años cincuenta y después en los ochenta con el entonces llamado Teatro Mayrán. Aunque quizás el movimiento al que hago alusión se acerque más, por su ímpetu y su actitud contestataria, a la generación que en los años setenta, en pleno contexto autoritario post ‘68, se atrevió a rescatar el Teatro Isauro Martínez de su demolición, montó obras, exposiciones y gestionó conciertos con escasísimo presupuesto. En ella figuraron Magda Briones, Virginia Valdivieso, Alberto González Domene, Rogelio Luévano, Salomón Atiyhe, Héctor Herrera, Jorge Alcorcha y Jorge Méndez.  

La siguiente camada, protagonizada por Alejandro Alvarado, Coni Múzquiz y Juan Carlos Martínez, sembró y formó a numerosos creadores hacia fines de los años noventa y entrados los dos mil. Fueron quienes dejaron el escenario dispuesto a talentos como Elena Reyes, fundadora de Casa Aquelarre; Cecilia Guerrero, quien concibió la compañía teatral Hoja en Blanco; Alam Sarmiento, responsable del foro independiente Plan B Estudio; Ricardo Violante(✝), fundador de Cazacuentos; la actriz y dramaturga Martha Eugenia Chávez, formada en Casa de Teatro; More Barret Zertuche, directora del Teatro Nazas; María Tinajero, Gilberto Alanís, Hugo Dena, y la Tropa Cachivaches, entre muchos otros, que han tanto buscado formación local como cruzado fronteras para crecer como artistas de la escena. Esta nueva generación ha tomado las calles, ha fundado foros independientes, ha entablado un diálogo continuo y fecundo con lo que se hace en otros lugares. Su esfuerzo ha sido heroico, no sólo por la escasez de presupuesto que impide la profesionalización, sino por la debilidad de nuestras instituciones, el constante atropello a los derechos culturales, y el hecho de tener que desempeñarse lejos del pulso cultural de la gran metrópoli, la Ciudad de México. Hoy Torreón cuenta con cerca de 25 compañías escénicas activas y un amplio gremio en consolidación. 

En días pasados Enrique Olmos de Ita, uno de los referentes nacionales de las artes escénicas, iniciador del “neurodrama” y numerosas obras de teatro para adolescentes e infantes, visitó Torreón para impartir un curso de Producción Escénica, auspiciado por el Teatro Nazas, el IMCE con el aval de la Secretaría de Cultura y el mismo Olmos. Su visita, que se suma a muchas otras debido a su tenaz interés en nuestra región, desliza sobre la mesa el debate en torno a la responsabilidad social, cultural y gubernamental de formalizar lo que los artistas locales han venido trabajando en los últimos años, como parte de un acto político de apropiación del espacio público.  

En entrevista para Revista de Coahuila, Olmos de Ita señala que la experiencia del curso le deja “primero, la necesidad de generar una organización de productores y artistas escénicos en La Laguna; segundo, exigir que los espacios culturales públicos dentro de la vida cotidiana de los artistas no sean un anhelo, sino una realidad; y tercero, que se han generado vínculos intergeneracionales”.  

Su curso, enfocado a la formación teórica de la dirección y la producción escénica profesional, fue atendido por distintos perfiles, “desde la chica que está en la prepa, que tiene 17 años, y un señor que está en los 55”, señaló el autor de Viral. A pesar del oscuro silencio.    

Olmos de Ita enfatiza que el fenómeno más característico del boom teatral torreonense del que hoy somos testigos tiene que ver con la valerosa actitud de los artistas frente al debilitamiento de las instituciones gubernamentales y la fractura social en un contexto cruento que tuvo su origen en la guerra calderoniana contra el narcotráfico.  

Destino: más allá del horizonte
Hoja en Blanco, 2017

“A mí me impresiona que en momentos de violencia muy cruda la gente salía a ocupar el espacio público. Yo vine en el año 2012 y me impresionó la cantidad de gente que iba al teatro en momentos de violencia muy cruda y muy en lo aledaño a los espacios culturales. Creo que es una respuesta involuntaria de la sociedad civil de Torreón. Ir a los estadios, a los teatros, a los museos, a la feria, es la mejor respuesta de la sociedad civil: no perder la potestad sobre el espacio público”, manifestó el autor de Patán, hazme un hijo, quien además puntualizó que la cultura y el arte son asamblearios por definición. “Mi definición del teatro es una suma de sistemas nerviosos hablando de un tema público en un espacio en concreto. El teatro es el arte más político por ese sentido asambleario, en él nos reunimos a examinar las sensibilidades de una serie de personas. Esto se parece mucho a una serie de reacciones de resistencia civil en México en general, y en Torreón en particular”. 

DEL SANTOS A VIRAL 

El interés de Olmos de Ita en la región tiene su origen en una afición personal en el Santos Laguna. Aunque el culmen de dicho interés se concretó más recientemente con la puesta en escena de Viral, a pesar del oscuro silencio, presentada en abril de este año bajo la dirección de Arnulfo Reveles. El proyecto inició unos años atrás cuando More Barrett, directora del Teatro Nazas, lo invitó a escribir un texto.  

“Esa obra la iniciamos decidiendo democráticamente con los actores y el director lo que íbamos a hacer. Consistió en reflexionar conjuntamente lo que significó ser adolescente en la etapa posterior a la violencia en Torreón. Esa fue la premisa fundamental; y la segunda, construir un texto dramático que pudiera hablarle, lo mismo a un adolescente que a un adulto, que no tuviera excesivos referentes de una generación. Los participantes hicieron su investigación y me enviaron muchas provocaciones: desde formas del habla, hasta acontecimientos que se suscitaron durante varios años en La Comarca”. Los actores le enviaron “sinopsis emocionales” de sus hallazgos, al tiempo que Olmos de Ita concebía el texto. “Cada uno aceptó un rol de personaje que se parecía mucho a la investigación que habían llevado a cabo”. 

Uno de los mayores obstáculos que se suscitó durante el desarrollo de Viral… tuvo que ver con la poca profesionalización del creador escénico en la región.  “Los que empezaron no son los que la actuaron. Ésa es la principal deficiencia del texto y del montaje también”. 

Ojos para verte
Hoja en Blanco, 2017

UN ATROPELLO SISTEMÁTICO A LOS DERECHOS CULTURALES 

Entre otros temas, conversamos sobre el acentuado desbalance entre la producción artística y la gran cantidad de espacios culturales laguneros que están bajo la responsabilidad de personas ajenas al quehacer cultural, o bien, proceden de manera arbitraria, al cobrar cuotas o priorizar eventos de poca calidad. 

“Básicamente lo que ocurre es que hay espacios para el desarrollo de las artes escénicas que no son proclives a la vida de las compañías locales. Y eso es absolutamente inmoral e ilegal. Es como privatizar un parque o una calle. No pueden cobrar a un atleta el uso de un estadio donde va a entrenar, porque está hecho para él. Los teatros están hechos para los artistas locales, pero no pueden acceder a ellos. Esto es violación sustantiva a sus derechos como ciudadanos.”  

Matamos lo que amamos
Boca Escena, 2016

En este tenor lo esperado sería “generar una organización con personalidad jurídica para que ellos puedan responder a esta serie de atropellos, y revisar la normativa de cada uno de los teatros. Y solicitar, primero, que se abra una cartelera específica y continua para los grupos locales; y segundo, exigir la eliminación de las cuotas en la renta de los espacios públicos”, indicó el autor de Lamentaciones de don Jeremías.  

El movimiento teatral lagunero ha sobrevivido a pesar de la negligencia de las autoridades, de las instituciones públicas al servicio de particulares e intereses personales. Que estos frenos no hayan obstaculizado a seis compañías  de Torreón a presentarse en la reciente Muestra Estatal de Teatro en Saltillo en agosto pasado, no significa que se deban pasar por alto las constantes violaciones a los derechos culturales de que somos objeto en una ciudad que históricamente ha dado numerosos talentos en las artes. Cabría preguntarse si la razón por la que muchos de nuestros creadores migran tiene que ver con esto, pues se trata de dinámicas que obstaculizan la posibilidad de respetar el trabajo artístico y poder vivir de la creación.  

“Lo que revela la Muestra Estatal es que la actividad teatral se concentra en Saltillo y Torreón. Es una pena que en Piedras Negras, Monclova, Acuña no exista desarrollo artístico, ni tengan representatividad escénica”, manifestó Olmos de Ita. “Torreón tiene muchas ventajas: tiene mucha infraestructura, aunque mucha de ella en manos de particulares. Además, es un lugar que tiene creadores y con talento, porque en otras ciudades hay pero no con la cantidad de talento que acá hay.  Aquí no hay un creador, sino una comunidad”.

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