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¿Vale más en MORENA ser renegado del PRI que militante? El caso de Shamir Fernández

Análisis Político y Social / Coahuila / Especiales / Slider / 31 marzo, 2024

Por: Eduardo Rodríguez

La selección de candidatos que está haciendo el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, resulta aberrante, desde una lógica sana donde, se supone, se está tratando de fomentar una nueva clase política

¿Dónde está la renovación política cuando Morena está plagado de renegados priistas, panistas y gente que se compra cargos con dinero?

Para un político joven, que milita y tiene convicciones de izquierda, que se desgasta la suela de los zapatos en las campañas e invierte su tiempo y su esfuerzo trabajando para Morena, tiene muy pocas posibilidades de aspirar a ser un candidato a un cargo público, como también tiene muy pocas probabilidades de crecer y hacerlo en un futuro inmediato.

La selección de candidatos que está haciendo el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, resulta aberrante, desde una lógica sana donde, se supone, se está tratando de fomentar una nueva clase política, por lo menos esto es lo que se puede apreciar en Coahuila y en muchos otros estados de la república.

Shamir Fernández, quien ha sido seleccionado como candidato a la presidencia municipal de Torreón, apenas en agosto de 2022, hace año y medio, era diputado electo a través del PRI, y era una de las gentes más cercanas al círculo político de Miguel Riquelme Solís, quien lo había promovido, pero además había obtenido grandes beneficios en los gobiernos de los Moreira, pues ha sido tres veces diputado local por el PRI, tiene una notaría que le regalaron como canonjía y, por su fuera poco, le confiaron el ser dirigente municipal del PRI. Es imposible ser más priista, pero no ser más ambicioso.

En el proceso electoral del 2021, Shamir Fernández, quien estaba, y está, obsesionado con ser presidente municipal de Torreón, quedó resentido porque la candidatura fue para Román Cepeda González, pero además no confiaba en que el PRI se iba a sostener en Coahuila, por lo cual decidió saltar del barco, renegar del PRI, y negociar su incorporación a Morena.

Para medir esa lógica absurda que está empleando Mario Delgado, en el proceso electoral de 2023, Shamir Fernández logró colocar a su esposa, Pily de Aguinaga, como candidata a diputada local por el distrito 10 de Torreón, cuando no tenía ninguna experiencia política y no era tan siquiera militante de Morena. Fue aplastada electoralmente por el candidato del PRI, pero ahora la ha colocado como suplente de la candidata a senadora Cecilia Guadiana ¿No hay gente con mayores méritos, con un perfil más coherente con la ideología que dice tener Morena?

Si los morenistas votan por Shamir Fernández, lo estarían haciendo por uno de los priistas más recalcitrantes que había hasta hace un año y medio, lo que es todo un absurdo. Si se trata de buscar el poder por el poder mismo esto no tiene sentido, y no solo no hay cambio sino una condición aún más baja de la ética política.

El otro precandidato, Jorge Luis Morán, quien incluso fue alcalde interino en sustitución de Miguel Riquelme, es otra aberración. Se trata de un expriista con graves antecedentes de corrupción, al grado de que Rubén Moreira lo corrió después de una sospechosísima fuga masiva de reos en Piedras Negras, por la cual se fugaron más de cien reclusos, la mayoría de ellos narcotraficantes, solo por mencionar uno de sus más oscuros antecedentes. ¿Cómo un personaje así puede ahora andar por ahí dando pláticas de moral y haciendo precampaña para ser candidato de Morena a la presidencia municipal de Torreón? Nada tiene sentido, o más bien si lo tiene: la corrupción.

También se puede hacer el cuestionamiento de ¿Qué hace el empresario zapatero Miguel Batarse en Morena? O tal vez la pregunta más objetiva sería ¿Cuánto dinero le cuesta a Miguel Batarse ponerse a buscar cargos públicos a través de Morena, y a manos de quien va a dar ese dinero?

Los senadores millonarios

El candidato a senador, Luis Fernando Salazar Fernández, un expanista sobradamente conocido, quien dejó a su partido siendo diputado electo por los votantes panistas, es miembro de una familia de extrema derecha y rica. Vive en una mansión valuada en más de un millón de dólares en el fraccionamiento residencial Las Villas. Ya fracasó como candidato a presidente municipal, por el derroche de recursos económicos que hizo en la precampaña, pero ahora lo vuelven a poner de candidato a senador, un cargo que ya ocupó a través del PAN. ¿Cómo se explica esto?

La otra candidata a senadora, que casualmente pasó a quedar como primera fórmula, Cecilia Guadiana, será senadora de la república aunque pierda. Es una muchacha rica, egresada del Tecnológico de Monterrey, muy joven, sin ninguna experiencia política, a quien su fallecido padre, Armando Guadiana Tijerina, la acercó a la política para que le ayudara, sobre todo a cuidar el dinero que le estaba poniendo a la campaña.

Si la querían incorporar a la política lo más sensato es que hubieran comenzado por hacerla candidata a una diputación local, o algo así, pero no a senadora de la república, que es un cargo que le queda grandísimo.

Se justifica Mario Delgado diciendo que el propósito es atraer a los jóvenes a votar por Morena, pero Cecilia Guadiana es una muchacha que, a su corta edad, es millonaria por la herencia de su padre, es parte de una familia acaudalada, se graduó de la universidad más cara del país y no tiene dotes personales para la política ¿A qué tipo de jóvenes puede atraer? Los jóvenes de su clase y condición social no votan por Morena, inclusive la mayoría no vota, porque les interesan los negocios, no la política.

Para los militantes: consolación

Para justificar esta aberrante toma de decisiones de la dirigencia nacional de Morena, a quienes si son militantes y tienen una trayectoria en Morena, como es el caso de Cintia Cuevas, quien ha sido la coordinadora de todos los programas del bienestar en la región, le dieron, a manera de compensación, la candidatura a diputada federal por el 6to Distrito, donde tendrá que salir adelante con sus propios recursos, si desea ganar frente a un candidato muy fuerte del PRI.

Cintia Cuevas alegó que tenía más méritos, lo cual era cierto, por lo que buscó ser candidata a presidenta municipal, pero Mario Delgado, sin ninguna explicación seria, se lo negó, así que justamente se siente desplazada y con una candidatura que es solo de consolación, como se suele decir en el medio político.

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Redacción




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