Peso Pluma y la basura musical

Peso Pluma y la basura musical

Por: Antonio Flores

El tercer álbum de Peso Pluma, llamado Génesis, que salió al mercado en 2023, alcanzó la posición número tres en Billboard 200, algo que, en su género, ningún cantante mexicano había alcanzado anteriormente.

Hassan Emilio Kabande Laija, conocido artísticamente como Peso Pluma, es un fenómeno en la música; es el artista de moda, quien, a sus 24 años, llega a cobrar hasta 2.5 millones de dólares por concierto, más que el famoso cantante Luis Miguel, pero los expertos en canto y en música, consideran que es un fenómeno, porque nunca algo que puede considerarse musicalmente como “basura” tuviera semejante éxito, principalmente entre los jóvenes y adolescentes.

El tercer álbum de Peso Pluma, llamado Génesis, que salió al mercado en 2023, alcanzó la posición número tres en Billboard 200, algo que, en su género, ningún cantante mexicano había alcanzado anteriormente.

Sus tres discos incluyen una mezcla de lo que se denomina como “corridos tumbados”, reguetón y “trap latino”, este último derivación de algunos géneros urbanos norteamericanos y de Puerto Rico, como hip hop.

De inicio habría que hablar de la voz de Peso Pluma. Técnicamente su voz no tiene una clasificación posible. Es sencillamente una voz aguda, con una gama de tonalidades sumamente pobre, desafinada. Se podría afirmar que no sabe cantar, de ahí que no es ninguna extrañeza que su cantante de referencia para los corridos “tumbados” sea Valentín Elizalde, el artista asesinado por el narco, quien tenía una voz desastrosa. Era increíble que se hubiera colocado como un cantante profesional.

Con peso pluma pasa lo mismo: su voz no alcanza para venderse como un intérprete profesional, y eso lo sabe él y su disquera, quienes, a partir de 2022, comenzaron a buscarle duetos con artistas conocidos que tiene mucho mejores voces, sin que muchos de ellos sean algún prodigio, pero sí son famosos. Ya en dueto se disfraza la mala calidad de la voz de Peso Pluma. Digamos que ese fue el recurso comercial para lanzarlo a la fama en gran escala, pues antes de eso era un cantante más, perdido entre la inmensidad de intérpretes que se manejan a través de las redes sociales.

De inicio hizo duetos con Natanael Cano, Eslabón Armado y Luis R. Conriquez, después vinieron muchos otros famosos del reguetón, el hip hop, los narcocorridos y la música norteña de banda.

Si como voz es chatarra, habría que esperar que como compositor fuera un prodigio o al menos algo decoroso, como un Celso Piña, por ejemplo, pero como compositor tampoco es ningún talento especial.

Nativo de Zapopan, Jalisco, zona conurbada de Guadalajara, vivió un tiempo con su familia en San Antonio, Texas, en los barrios hispanos, de donde debió sacar en buena parte el gusto por el reguetón y el “trap” latino, pero su madre es originaria nada menos que de Badiraguato, Sinaloa, la tierra de los capos del Cártel de Sinaloa, por lo que crece con esa influencia.

De ahí vienen los corridos “tumbados”, que no son sino narcocorridos al estilo de Valentín Elizalde y muchos otros intérpretes.

La apología del crimen

Quienes le acusan de hacer apología del narcotráfico y del crimen lamentablemente tienen razón. Si hay dudas puede escuchar corridos como “Gentes del cártel”, que no es sino una apología de “El Mayo” Zambada y del Cártel de Sinaloa, sin mayor ingenio y, algo delicado para él, al identificarse con los narcotraficantes, colocándolo en un terreno peligroso en cuanto a su seguridad personal.

En reciente entrevista de la periodista Anabel Fernández, especializada en temas de narcotráfico, con el testigo protegido Dámaso López Serrano, alias “El Mini Lic”, éste dio a conocer que Peso Pluma sostenía una relación de amistad y de padrinazgo con Néstor Isidro Pérez Salas, alias “El Nini”, jefe de sicarios de “Los chapitos”, a quien le compuso la canción El Belicón, donde hace una apología de “El Nini”, antes de que fuera detenido en noviembre de 2023.

En la entrevista Dámaso López manifestó que Peso Pluma no se limitó a dedicarle un recorrido, sino que realizó el video en una de las casas de “El Nini”, utilizando los coches de este y armas y demás equipo táctico de verdad, no de utilería, lo que da una idea de la cercanía del cantante con la nueva generación de narcotraficantes de Sinaloa, cuya subcultura transmite en todas sus canciones: vivir al límite, consumir con extravagancia, utilizar a la mujer como objeto, promover el uso de la violencia y, en general, el crimen como vía de riqueza y ascenso social para los jóvenes.

En otras composiciones, donde mezcla parte del estilo de la música grupera norteña con ciertos elementos del reguetón y el hip hop, aborda temas de tipo romántico, como su mayor éxito “Ella baila sola” o “Por las noches”, no son grandes composiciones, por lo menos no son mejores que muchísimas otras que genera la música grupera y salen al mercado de las redes sociales o ciertos canales de televisión, por cientos, en forma de videos.

Peso Pluma, quien lleva ese nombre artístico por iniciativa del ex boxeador Marco Antonio Barrera, quien se lo puso en sus orígenes musicales por su delgadez física, es un fenómeno, pero un fenómeno de la pobreza y la extravagancia en que está cayendo el mercado de la música popular, en especial la que está destinada a un público muy joven que ha crecido imbuido en el mundo de las redes sociales, de los suburbios urbanos y rurales, donde la principal pobreza no es la económica, sino la cultural.

Es muy probable que conserve su fama un tiempo, esto es algunos años, pero también es muy probable que, pasado su pico de fama, termine casi desapareciendo, en cuanto surja algún otro fenómeno igual o aún más extravagante.

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