El movimiento trans quiere un mártir por crimen de odio, pero el peritaje muestra un crimen de odio marital

El movimiento trans quiere un mártir por crimen de odio, pero el peritaje muestra un crimen de odio marital

Por: Marcela Valles

Osiel Baena había sido víctima de amenazas de muerte, e inclusive le había sido asignada custodia oficial, sobre todo a raíz del asesinato de otro personaje de esta comunidad en la ciudad de Aguascalientes

Jesús Osiel Baena, un magistrado electoral de orientación binaria, como se denomina al hecho de poder tener los dos sexos al mismo tiempo y la obligación, que no lo es, por lo menos no de los medios de comunicación, de denominarle le magistrade, cobró notoriedad a nivel nacional, por el empeño, bastante masivo, de exigir que el crimen brutal de que fue sujeto se considerara como un crimen de odio; de odio hacia su condición binaria, pero hasta ahora los peritajes de la Fiscalía de Aguascalientes, indican que ha sido un típico crimen de odio pero entre él y su pareja.

Originario de Saltillo, de ahí el motivo de referirnos al caso, habrá que cuestionarse si Jesús Osiel Baena cobró notoriedad por su condición de magistrado electoral de Aguascalientes, o por el hecho de formar parte de la comunidad trans o como se quiera llamar a este ya muy numeroso grupo social, pues en cuestión de terminología el movimiento LGBTT+ está muy lejos de ponerse de acuerdo, aún en la definición de los tipos de preferencias que manejan, pues cada quien parece tener la suya.

Osiel Baena había sido víctima de amenazas de muerte, e inclusive le había sido asignada custodia oficial, sobre todo a raíz del asesinato de otro personaje de esta comunidad en la ciudad de Aguascalientes.

No se puede desestimar el hecho de que hay discriminación y rechazo en muchos sectores sociales hacia la comunidad trans, ni tampoco es descartable que existan sociópatas que son capaces de desarrollar odio y llegar hasta la agresión mortal, pero esto, por fortuna es algo extraordinario, por lo menos en nuestra sociedad. Las agresiones suelen ser verbales o de discriminación, pero de ahí a la violencia física y más al asesinato hay una gran distancia.

Dentro del futbol profesional varios equipos y la misma selección nacional han sido sancionados varias veces, cuando grupos de aficionados gritan a coro ¡Putooooo! En el momento en que el portero del equipo contrario despeja o el árbitro marca en contra de los locales.

Recientemente la cadena de televisión abierta Televisa, ha convertido en ‘reina’ de la farándula a un personaje trans, que está gozando de gran fama y tiene un foro nacional.

Las leyes del Registro Civil se han modificado para adaptar los trámites oficiales a la terminología trans, en tanto que el matrimonio entre personas del mismo sexo, no solo es ya institucional sino que se promueve.

Se podría afirmar que la comunidad trans o si se prefiere usar el LGBTT+ es la minoría que más atención recibe, en relación a su número proporcional, al grado de desplazar muchas veces al movimiento feminista que es muchísimo más importante y numeroso.

Matar con odio y arma cortante

Si nos vamos al archivo hemerográfico, por lo menos en la región lagunera podemos concluir que los asesinatos entre parejas del mismo sexo han sido, invariablemente, por razones de odio, resultado de asuntos pasionales, que concluyeron en atrocidades donde el sujeto dominante mata al otro con un arma cortante.

Podemos poner varios ejemplos, de personajes que fueron inclusive figuras públicas o gente conocida.

Podemos citar el caso de un conocido columnista de un diario regional muy importante, quien fue asesinado por su pareja, utilizando un cortador de escritorio o ‘exacto’; con el que, sádicamente, le infirió a la víctima decenas de heridas. Una vez terminaba su horrible tarea, se dedicó a llorarlo por dos días y a ingerir drogas, hasta que los parientes forzaron la puerta de la casa y pudieron entrar, de otro modo sigue llorando unos días más.

Otro caso conocido fue el de un conductor de la televisora local abierta, quien fue asesinado por su pareja, quien era el dominante, con un cuchillo de cocina. Le causó varias heridas, pero la mortal fue un corte en el cuello. El conductor era una persona muy pequeña de estatura y con una gran diferencia de edad con su pareja. No era la primera vez que llegaban a la violencia física; era más bien un hábito de una relación muy tóxica.

Un caso más fue el de un conocido arquitecto, quien fue funcionario público municipal de primer nivel, miembro de otra conocida familia local, quien fue también asesinado por su pareja utilizando un arma cortante, con todo el componente de odio y de saña que es habitual en estos crímenes.

Cito tres casos muy conocidos, podría citar muchos otros, pero el propósito es resaltar que la casi totalidad de los crímenes hacia personas que hoy se denominan binarias o trans, se originaron en conflictos pasionales con sus parejas o con alguna otra relación, que termina en un crimen de odio utilizando armas punzo cortantes o, como se emplea en el argot policiaco, ‘armas blancas’.

Es muy penoso lo que le ha sucedido al magistrado electoral Jesús Osiel Baena, de origen Saltillense, pero no se puede ejercer una presión colectiva de esas características, donde se pretende en apariencia tener un mártir del movimiento trans, por lo menos si no se tiene la evidencia para sostenerlo. Hasta ahora la única evidencia de que se dispone es la que ha dado a conocer la fiscalía del estado de Aguascalientes y, en rigor periodístico, se puede estar abierto a otras versiones y probabilidades, pero estas tienen que estar sustentadas en hechos concretos: en evidencias probadas.

El ser trans, binario, heterosexual o de cualquier otra preferencia sexual, no le da, per se, a una persona calidad humana, moral o profesional. Recientemente una diputada federal trans, se enfrascó en un pleito entre diputados de facciones, donde se puso a gritarles a las diputadas de la oposición ¡Perras, son unas perras! Lo que puede hacer en el mercado de la Merced, pero no en la cámara de diputados.

A Ana Gabriela Guevara, la secretaria del deporte en el país, se le ha respetado su condición lésbica, pero es una persona sumamente agresiva, que ejerce violencia verbal y ha creado un ambiente de odio en buena parte del gremio deportivo. No sabemos qué le pasa a la señora o le señore, pero sus principales agresiones han ido en contra de deportistas mujeres, muchas de ellas de lo más destacado que tiene el país.

Si se desea inclusión y respeto, lo menos que se puede hacer es predicar con el ejemplo.

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