El PAN en Coahuila está metido en un enredo

El PAN en Coahuila está metido en un enredo

Por: Gerardo Lozano

El panismo dejó entrever una fuerte división, entre quienes dieron su apoyo al nuevo gobernador del estado, Manolo Jiménez, y quienes pedían, como Marko Cortés, que se deshiciera la coalición con el PRI y el PRD.

Contradicciones, encubrimiento, divisiones internas y, en general, una toma de decisiones sin tomar en cuenta a su ya escasa clientela, ponen al PAN en una situación muy crítica de cara a las elecciones del próximo 2 de junio en Coahuila, donde se elegirán los 38 presidentes municipales, las diputaciones federales, las senadurías y la presidencia de la república.

Si las cosas ya estaban mal para el PAN a raíz de las elecciones del 2023 por la gubernatura y las diputaciones locales, ahora se han puesto peor.

Después del grave error del presidente nacional del partido, Marko Cortés, de dar a conocer un obsceno acuerdo con el PRI y con el PRD en Coahuila, lo que generó un escándalo nacional, la dirigencia estatal panista y una parte de su militancia exigieron la renuncia de Marko Cortés y la aclaración de dicho acuerdo.

El panismo dejó entrever una fuerte división, entre quienes dieron su apoyo al nuevo gobernador del estado, Manolo Jiménez, y quienes pedían, como Marko Cortés, que se deshiciera la coalición con el PRI y el PRD.

Anticipándose a lo que se venía, el PRI sumó a la UDC y conservó su alianza con el PRD, para enfrentar a Morena en el proceso del 2 de junio.

Después de una reunión entre Marko Cortés, la dirigencia estatal y una parte del consejo, no solo se declinó la petición de renuncia del líder nacional, sino que hubo abrazos, a partir de los cuales el PAN lanzará, de forma independiente, candidatos a las 38 alcaldías, a diputados federales y a senadores, algo para lo cual el partido no está preparado y tendrá que improvisar, pero sobre el antecedente que hoy está ubicado en la cuarta posición electoral, en un empate técnico con la UDC.

Pero se mantiene la candidatura común a la presidencia de la república con Xóchitl Gálvez, todo ello sin tomar en cuenta a sus clientelas, ni en Coahuila ni a nivel nacional.

De concretarse esto, los candidatos locales tendrán que manejar dos discursos: uno para las alcaldías, diputaciones federales y senadurías, y otro para la candidata a la presidencia de la república, lo que es un enredo.

En la elección del año pasado, el PAN obtuvo un 6% de la votación global, pero esto fue con un partido de Morena dividido y con la UDC fuera de una alianza con el PRI. No se ve la forma en que este porcentaje pueda subir, porque la mayoría de los cuadros panistas tiene claro que no hay posibilidades de ganar, ni en las alcaldías ni en las diputaciones federales y las senadurías, por lo cual difícilmente lo que queda de la estructura territorial del partido se sumará. Unos se agregarán al PRI, con quien ya tienen una relación y, otro pocos, pueden ser atraídos por Morena.

Es muy lamentable como el PAN llegó a tal situación, en lugar de negociar de forma razonable y fortalecerse.

Debajo de todo esto no hay sino intereses de pequeños grupos de la dirigencia y una ambición que ha sido mal calculada. Las consecuencias pueden ser desastrosas.

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