Demasiadas canonjías y poder al Ejército

Demasiadas canonjías y poder al Ejército

Por: La redacción

Llenar de canonjías y poder a un ejército es fácil, lo realmente difícil es quitárselas después. Lo que está haciendo AMLO en relación al ejército ha llegado ya a excesos delicados, con los que tendrán que cargar los próximos gobiernos. Si su propósito es político, lo cual es lo más viable, malo; si realmente cree que solo los militares le pueden garantizar eficiencia y resultados por encima de los civiles, igualmente de malo.

Desde el presidente Manuel Ávila Camacho, en los años cuarenta del siglo pasado, el sistema político mexicano dejó de tener presidentes militares, pues el propio Lázaro Cárdenas del Río era un militar, surgido de la revolución, pero finalmente un militar.

Las funciones que le son propias al ejército, y que están establecidas claramente en la constitución, están muy bien definidas y corresponden a la de cualquier otro ejército de un sistema republicano y democrático.

El haber incorporado al ejército y a la marina para ayudar en tareas de seguridad, ante las limitaciones, ineficiencia y atraso de las corporaciones policiacas municipales, estatales y federales fue una medida de emergencia supuestamente transitoria en tanto que se desarrollaban las capacidades de los cuerpos policiacos, pero desde los años noventas del siglo pasado los distintos gobiernos federales se han ido por lo fácil, antes que aplicarse en el desarrollo de las corporaciones de policía.

AMLO ha ido mucho más allá, pues ya no solo se trata de asignarle al ejército tareas de seguridad para apoyar los cuerpos policiacos civiles, sino que ha puesto al ejército como la principal fuerza de soporte de su gobierno, al involucrarlo directamente en tareas que están fuera de sus funciones, pero además llenarlos de canonjías que están cada vez más fuera de proporción.

El mensaje parece claro a quien lo quiera entender: “detrás de mi gobierno está el ejército, que me apoya incondicionalmente y cuidará de mi proyecto político” o, dicho de otra manera: “el ejército es el pueblo en armas y yo represento al pueblo”.

Cuando la oposición habla de militarización y se opone a las canonjías tan desmesuradas, AMLO se burla de esa oposición, pero lo cierto es que cuando termine este sexenio el ejército mexicano tendrá un poder enorme, al grado de poder condicionar al Estado mismo, comenzando por el presidente, como ya se vio en el caso del posible juicio en contra del general Salvador Cienfuegos, ex titular de la SEDENA en el periodo de Enrique Peña Nieto.

NECESARIO PONER LIMITES

La cúpula militar dijo que contra Cienfuegos no habría juicio y no hubo juicio, ni siquiera investigación alguna.

Hasta ahora solo la Suprema Corte de Justicia de la Nación le está plantando cara a este problema, ordenando revertir el paso de la Guardia Nacional, creada en este sexenio, a la jurisdicción del ejército, lo que implicaba tener más de 100 mil militares adicionales ejerciendo la función de policía nacional en todo el territorio, además de la presencia del ejército fuera de los cuarteles también en todo el territorio del país, estado por estado.

En 2024 el ejército tendrá el control de todas las aduanas y puertos del país, el control de todos los aeropuertos y del espacio aéreo, además de una línea de aviación comercial propia; tendrá el control de todo el aparato de seguridad del país, cuando la seguridad es el principal problema de México; el control y usufructo del llamado Tren Maya, con el adicional del 80% de todos los ingresos que se cobran al turismo internacional que ingresa al territorio del país por vía aérea; tendrá el control de todos los servicios de inteligencia de nivel federal, un aeropuerto internacional nuevo a su disposición y el control de los flujos migratorios, que serán permanentes, según se puede anticipar.

Los generales, y nuestro ejército es un ejército de generales, tienen bastante claro que sin ellos el país se convertiría en un caos y el crimen organizado, que ya hace casi cuanto quiere ante un gobierno omiso, estaría libre de cualquier posible contención, sin nadie capaz de frenarlo. En otras palabras: tienen el sartén por el mango, por lo cual merecen las canonjías que tienen y las que puedan exigir en un mediano y largo plazo.

FILE – In this Dec. 11, 1996 file photo, Gen. Jesus Gutierrez Rebollo listens during a Mexico-U.S. drug summit in Mexico City. Gutierrez Rebollo was a Mexican general who became a drug czar whose career ended in disgrace thanks to his arrest and conviction for aiding a powerful drug cartel. The general, one of the highest-level officials to have been convicted of drug-trafficking in Mexico, was hailed as a seasoned general of Òimpeccable integrity.Ó Mexico’s former top anti-narcotics director died Dec. 19 at a military hospital in Mexico City while serving a sentence for being on the payroll of drug lord Amado Carrillo Fuentes. He was 79. (AP Photo/Dario Lopez-Mills, File)

Lejos de dedicar su sexenio a darle estructura, integración y capacidades a la Guardia Nacional como un cuerpo civil de alta eficiencia, AMLO, quien tiene como una de sus principales características de gobernante el improvisar, probó apenas tres años con la Guardia Nacional, donde todo era improvisación, y luego, a lo fácil, se la entregó al ejército, quitando de por medio lo que era una simulación, pero los resultados ahí están: los índices de criminalidad son los más altos de la historia reciente, cuando se criticaba y se critica con extrema dureza al gobierno de Felipe Calderón y su guerra contra el narcotráfico.

Pensar y afirmar que el ejército, manejando mega obras a discreción, sin rendir cuentas, y manejando toda la red aduanal y portuaria del país, no se puede corromper es una ingenuidad. El pasado nos muestra, con hechos concretos, que también los generales, colocados donde hay, se pueden corromper, más si tienen la capacidad de resultar impunes y, además, si gozan de una muy buena imagen pública, como es el caso, aunque esta esté fincada en buena medida en el desconocimiento de la institución militar en su realidad interna. ¿Alguien se acuerda del general Jesús Gutiérrez Rebollo, el zar antidrogas en los años noventa?

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