Los retos de Román Cepeda

Por: Álvaro González

Román Cepeda, ya en funciones como nuevo presidente municipal de Torreón, enfrenta grandes retos políticos y gubernamentales. Tendrá algunos retos inmediatos, que deberá resolver en un periodo relativamente corto y otros al mediano plazo, que serán también ineludibles.

La herencia que le ha dejado Jorge Zermeño no es nada favorable, pero además debe revisar cuidadosamente lo que sucedió con el veterano político panista, quien llegó al gobierno municipal con niveles de aceptación ciudadana muy altos, pero dilapidó todo su capital político a lo largo de su gobierno, hasta terminar con una fuerte desaprobación, que le llevó inclusive a perder de una manera vergonzosa la elección por una diputación federal.

Román Cepeda llega con una aprobación importante y lo más prudente es que cuide de la misma en el desempeño de su función pública. Se tendrá que desempeñar bien en un periodo difícil y en medio de la coyuntura de la transición estatal que se dará el próximo año de 2023.

El primer reto de Román Cepeda, aún con las exigencias políticas de su partido encima y los compromisos que pudo generar en su campaña, es meter la escoba a fondo en la nómina municipal, que está plagada de “aviadores” y de gentes que llevó consigo Jorge Zermeño por compromisos y compadrazgos, no porque fueran los mejores perfiles y tuvieran un desempeño profesional adecuado.

Después de la nómina están la Dirección de Obras Públicas y la de Mantenimiento Urbano, que se convirtieron, en el periodo panista, en un nido de nepotismo, corrupción y falta de orden institucional, lo que significó el mal uso y el desperdicio de una gran cantidad de recursos financieros.

En prioridades le sigue el SIMAS, que bajo la gerencia de Juan José Gómez siguió siendo otro nido de corrupción e ineficiencia, que hizo crisis en el verano pasado. La tónica fue la falta de planeación, el tráfico de influencias, el incumplimiento de promesas de campaña en relación al drenaje y al abasto de agua y la prolongación de todo un listado de corruptelas, a las cuales no fue ajeno el Consejo, el cual debe ser renovado, no sólo de nombres sino principalmente de vicios.

Se heredan deudas; se heredan obras inconclusas o no cumplidas; se hereda el caso de ECOAGUA, sobre el cual no se ha dado hasta la fecha la información oficial de cuál es el estado jurídico y financiero del pleito legal que se tenía con esta empresa fraudulenta, que fue contratada precisamente por Jorge Zermeño Infante.

Al margen de qué haya hecho o no haya hecho anteriormente, Lauro Villarreal va a tener que realizar un desempeño destacado en SIMAS y, de entrada, enfrentará su primer reto en este verano, tomando en cuenta que en el verano de 2021 hizo crisis el abasto de agua potable en varios sectores de la ciudad, de todos los niveles socioeconómicos.

Si se considera que las campañas por la gubernatura iniciarán en enero de 2023 formalmente (aunque en la práctica ya han iniciad), la Dirección de Obras Públicas y de Urbanismo tendrá también que emplearse a fondo en el transcurso de 2022 y tener ya resultados concretos al cierre de este año e inicios del próximo.

AL MEDIANO PLAZO

En el mediano plazo, esto es en 2023 a más tardar, Román Cepeda enfrentará retos como el del Metrobús, que puede considerarse como la obra más estratégica para transformar la movilidad urbana de la ciudad, que ya está terminada en su parte física, pero hay que implementar el modelo de negocios y ponerlo a funcionar.

La ciudad requiere de un proyecto de infraestructura mayor, especialmente en esta misma área de la movilidad. Ya en coordinación con el gobierno estatal, Román Cepeda deberá participar en proyectos viales como el de Cuatro Caminos y en un reordenamiento vial en algunos sectores de la ciudad que se están volviendo caóticos.

Dos áreas que están urgidas de resultados son las del deporte y la de cultura, que están semiparalizadas y en las que se dio mucha corrupción, sobre todo en el área deportiva, donde se desaprovechan una gran cantidad de instalaciones.

En cultura los resultados de Jorge Zermeño fueron pésimos. Justificándose en la pandemia de COVID-19 hubo una parálisis casi completa de las recintos y actividades de cultura, sobre todo para los sectores populares y en general para toda la ciudad.

Se requiere, con urgencia, de un buen programa de cultura y también de un buen proyecto para el fomento deportivo en el municipio.

Todo gobierno suele tener de una a tres obras emblemáticas, no hay tiempo ni dinero para más en una ciudad del tamaño de Torreón y en un periodo de crisis económica, así que este gobierno deberá pensar con detenimiento que obra u obras emblemáticas le agregará al municipio, que sean de provecho colectivo y de una duración a largo plazo.

Cuando hoy se pregunta qué le agregó en sus gobiernos Jorge Zermeño a la infraestructura de la ciudad, no hay manera de responder. Fue, si se le resume, un gobierno de pequeñas obras decorativas, y eso es todo.

Adicionalmente, un aspecto al que le debe poner especial atención el nuevo gobierno es a su área de comunicación. Además de todos los errores que cometió, el gobierno de Jorge Zermeño perdió su presencia en los medios y también terminó perdiendo su presencia en las redes sociales, cuando había iniciado, como ya se mencionó, con un muy alto nivel de aceptación, lo que le llevó a la idea de que podía prescindir de los medios de comunicación y de una eficiente labor de comunicación gubernamental, algo que al final le salió carísimo para su imagen.

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