Dinero, el otro rostro del futbol mexicano

Dinero, el otro rostro del futbol mexicano

Por: Sergio Luis Rosas

El futbol mexicano se ha convertido en un negocio desde hace varias décadas, aprovechando sus directivos que es un deporte popular en nuestro país, pero sobre todo un auténtico movilizador de masas. No sólo toca afirmar que el dinero sea ahora el “otro rostro” del balompié mexicano, sino que tal vez es tiempo de cuestionar que, como lo exhiben la corrupción permitida y la exacerbante cantidad de publicidad con la que se satura a la afición, el negocio sea ya el único rostro del futbol profesional en nuestro país.

Se cuenta una anécdota de cuando el presidente Miguel Alemán Valdés designó a su primo Miguel Casas Alemán, en ese entonces regente de la Ciudad de México, para que diera la patada inaugural de un torneo internacional en el Estadio de la Ciudad de los Deportes.

La anécdota narrada por don Fernando Marcos en su libro “Mi amante el futbol’’, cuenta que Casas Alemán fue “abucheado e insultado’’ por 44 mil aficionados a la hora de dar la patada inicial, incidente que cambió la decisión de Alemán Valdés para no apoyarlo como candidato a la Presidencia de la República en el sexenio 1952-1958. Finalmente, el ungido fue don Adolfo Ruiz Cortines.

En esta anécdota se pone de manifiesto el poder de movilización del futbol desde la década de los años cincuenta.

EL FUTBOL COMO NEGOCIO

Carlos Méndez Lomelí, licenciado en Administración de Empresas y dedicado a la estadística del futbol desde hace 40 años, considera que el futbol sí es un negocio, tomando en cuenta que en nuestro país es un deporte popular y un auténtico movilizador de masas.

“Básicamente es un gran negocio para quienes lo manejan, para propietarios de equipos, directivos, patrocinadores, encargados de la mercadotecnia y a todo lo que rodea el futbol, incluyendo a los vendedores de banderines, camisetas, gorros, cornetas, maletines y diferentes artículos relacionados con los equipos protagonistas de nuestro futbol’’, apuntó.

Señaló que a veces al futbol lo manipulan directivos y propietarios de equipos para favorecerse. Esto en ocasiones acarrea dificultades, pues la gente se entera de que algunos clubes son favorecidos para satisfacer sus intereses económicos, sobre todo en México.

“Al final de cuentas es un negocio, pues ellos (los directivos) necesitan generar dinero para cubrir los costos que implica el sostenimiento de un equipo de futbol profesional. De diez años para acá se han preocupado más por hacer del futbol un negocio que del aspecto deportivo’’, puntualizó.

Añadió que se ha notado un cambio en muchos aspectos. La Pandemia les ha ocasionado muchos problemas económicos y ahora tratan de recuperarse.

“El repechaje lo instituyeron a partir de la pandemia en el Torneo Apertura 2020” afirma Méndez. “Fomenta más la mediocridad, pues equipos que quedan entre el noveno y el decimosegundo lugar de la tabla general tienen la posibilidad de acceder a la lucha por el título. Por ejemplo, el Pachuca, decimosegundo lugar, eliminó al América, que fue segundo lugar. Implementaron el repechaje para recuperarse en lo económico después de la pandemia, sin importarles que le restó competitividad a la Liguilla”.

Hoy en día no se puede concebir este deporte sin el negocio, si nos referimos al futbol profesional de primer nivel. Lamentablemente, existe mucha corrupción; hay gente que tiene otro tipo de intereses y ha corrompido el juego.

Hay algunas negociaciones que se dan por “debajo de la mesa’’, como son el “pirateo’’ de jugadores, el contubernio entre promotores, directivos y entrenadores para inflar el precio de los futbolistas. A finales de 2019 se dio a conocer que el entrenador Gustavo Matosas, en contubernio con el promotor Fernando Pavón, se llevó una comisión por el traspaso de Matías Brito, proveniente del Defensor Sporting de Uruguay, cuando Matosas era técnico del León en 2012.

En el pasado histórico del Santos Laguna trascendió la transacción “inflada’’ de Héctor “El Ruso” Adomaitis del equipo Colo Colo de Chile a los Guerreros en la temporada 1993-1994, en la que estuvieron implicados el promotor Carlos Hurtado de triste memoria, un directivo de ese entonces y el técnico.

De acuerdo a información recabada de manera confidencial, en las ramas de segunda y tercera división hay muchos negocios oscuros. La mayoría de los equipos de esas ramas son la “caja chica’’ del lavado de dinero.

Un gran número de esos conjuntos se manejan así, esto se refleja en el calendario de juegos; por ejemplo, un equipo que debe viajar del Norte o Centro del país a Cancún, Quintana Roo, en gastos de avión, concentración, hotel y alimentación se gasta medio millón de pesos. Y si a los 15 días siguientes volviera a salir a otra plaza lejana el gasto se duplica. Los gastos de operación de un equipo de tercera división oscilan entre 800 mil y un millón de pesos por torneo corto, en una temporada completa van de un millón y medio de pesos a los dos millones.

Una franquicia de tercera división tiene un costo estimado de 800 mil pesos a un millón de pesos. Una de segunda división, llamada ahora Liga Premier, tiene un costo entre dos millones y medio y tres millones de pesos, pero su gasto de operación fluctúa entre 15 y 20 millones de pesos por una temporada. Un técnico de segunda división gana 80 mil pesos al mes, mientras que un entrenador de la Liga de Expansión percibe 200 mil pesos mensuales.

Es muy difícil que los equipos de segunda y tercera división consigan patrocinios y publicidad para cubrir sus necesidades, por ello algunos buscan apoyos económicos en los gobiernos municipales y estatales para su sostenimiento, y en este caso ya se vuelve político el asunto. A manera de ejemplo podemos citar el caso de los Alacranes de Durango; durante su estancia de 11 años en Primera División “A’’, de 1999 a 2010, contaron con un apoyo del cien por ciento por parte del gobierno estatal.

En el caso de los equipos de la Liga Premier y de la Liga de Expansión, algunos de ellos recurren al “blanqueo’’ de dinero y a las apuestas en partidos amañados para poder subsistir, como consecuencia de la falta de patrocinios y malas entradas a sus estadios. Es muy difícil sostener un equipo con sus propios ingresos reales.

Existe un gran abismo entre la Liga MX y la Liga de Expansión. Un patrocinador fuerte se inclina por un equipo de primera división para publicitar su negocio. Las camisetas de los equipos están “parchadas’’ de anuncios, entre los que destacan los de las casas de apuestas.

LOS CAMBIOS DE FRANQUICIA

Otro caso son los cambios de franquicia, que se dan con cierta frecuencia en tercera y segunda división y Liga de Ascenso, llamada actualmente Liga de Expansión. En fecha reciente Los Alebrijes de Oaxaca han solicitado su cambio a Zacatepec, y se habla del regreso de Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara a Zapopan, Jalisco.

Los cambios de franquicia son frecuentes en esas ramas, pues a los propietarios de los equipos les resulta difícil cubrir la nómina mensual y emigran a otro lugar en busca del apoyo por parte de autoridades y empresarios. Se mezcla mucho la política con el futbol.

En la Comarca Lagunera como consecuencia de la euforia que produjo el Campeonato de Verano 2001 obtenido por Santos Laguna, surgieron dos franquicias nuevas: la de El Calor de San Pedro en Tercera División y los llamados Constructores de San Pedro en Segunda División.

El Calor de San Pedro ascendió de la tercera a la segunda división y jugó en diferentes plazas (San Pedro, Torreón y Gómez Palacio), permaneciendo a la Comarca Lagunera hasta el 2018 y finalmente emigró a Monclova, Coahuila, por falta de apoyo de las autoridades gomezpalatinas. El estadio donde jugaban requería de una inversión considerable para reconstruirlo, pues su estructura está muy dañada. El propietario de la franquicia no contaba con recursos para ello y optó por el cambio de sede.

El otro equipo lagunero, los Constructores de San Pedro, propiedad de Óscar Gutiérrez del Bosque, anduvo errante por un tiempo, pues Santos Laguna no le dio la anuencia para jugar en Torreón como se pretendía. Intentaron ser equipo local en San Pedro, pero tampoco los apoyaron.

Su primer torneo lo jugaron en Parras de la Fuente. Al siguiente torneo emigraron a Miguel Auza, Zacatecas. En 2003 su franquicia cambió de sede al Estado de Guanajuato y Oscar Gutiérrez del Bosque se vio involucrado en una denuncia penal, incluso estuvo siete meses en prisión.

Y no podemos olvidar a los Lecheros del Atlético Lagunero que militaron en tercera y segunda división, con sede en el estadio llamado “El Establo’’ de la Unidad Deportiva Francisco Gómez Palacio, iniciando su participación en 1997 y siendo su primer directivo el Ing. Eugenio Morán Aguirre.

El equipo gomezpalatino militó en la segunda división hasta la temporada 2008-2009, siendo desafiliado por adeudos económicos con la Federación Mexicana de Futbol, la cual se quedó con esa franquicia. De los desaparecidos Lecheros surgieron jugadores que destacaron en primera división con Tecos de la UAG, entre ellos Gandhi Vega, Mario Rodríguez y Pablo Arturo Métlich.

Se da también el caso de familias que llegan a acaparar franquicias, como la familia San Román de Tecamachalco, propietarios de los equipos Tecamachalco y Alebrijes de Oaxaca, y que llegaron a tener sociedad con Santos Laguna en el Tampico-Madero.

Para la Femexfut es un negocio la venta de franquicias de Tercera División y Liga Premier, aunque la mayoría de ellas se consiguen llegando a un acuerdo con el que “avienta el harpa’’ por resultarle insostenible su equipo, siendo más baratas.

LAS APUESTAS

Una tendencia que ha proliferado en los últimos años son las fuertes cantidades de dinero que ingresan por concepto de apuestas a los equipos profesionales del futbol mexicano vía patrocinio.

El Grupo Caliente de Jorge Hank Rhon, propietario de los equipos Xolos de Tijuana y Dorados de Sinaloa de la Liga de Expansión, actualmente es patrocinador de diez equipos de la Liga MX: América, Atlas, Atlético San Luis, Cruz Azul, Guadalajara, Mazatlán, Puebla, Querétaro, Santos Laguna y Toluca.

Las casas de apuesta más conocidas son Caliente, BET 365, Codere, Ganabet y Betway, sin olvidar a los Pronósticos Deportivos, instituidos por el propio gobierno federal desde la década de los años setentas. Todas ellas promueven que la ludopatía aumente en forma considerable año tras año.

Es difícil que en partidos con amplia difusión televisiva se puedan dar casos de “arreglos’’. Es un hecho que existen organizaciones dedicadas a cobrar grandes sumas de dinero de apuestas, sobre todo en ligas o torneos que tienen poca o nula cobertura televisiva.

Como la diversidad de apuestas incluye vaticinar marcadores parciales, el dinero influye a corromper a jugadores o árbitros para que en determinadas jugadas en el desarrollo de un partido permitan ganar a los apostadores buenas cantidades de dinero y pasar ellos desapercibidos.

Lamentablemente, en nuestro país la capacidad de las autoridades está rebasada y pueden pasar años para que se castigue a los presuntos responsables.

Sería conveniente que las autoridades de la Federación Mexicana de Futbol limitaran el alcance de las casas de apuestas, pero, es tal la cantidad de equipos que ya dependen de estos ingresos, que prohibir o limitar las apuestas llevaría a muchos a la quiebra.

Incluso, los cronistas deportivos se involucran invitando a los televidentes a participar en las diferentes apuestas que promocionan, en lugar de cumplir con su tarea narrativa.

Las transmisiones de los partidos están llenas de anuncios, se pierden muchas jugadas a consecuencia de los comerciales. Hay partidos de futbol con 70 anuncios. No se sabe cuál transmisión satura más a la audiencia con esa cantidad abusiva de publicidad, si la de Televisa o la de TV Azteca.

REDUCCIÓN DE LA MULTA

Durante los acuerdos tomados en la reunión de dirigentes y propietarios de equipos celebrada el pasado lunes 24 y martes 25 de mayo en la Ciudad de México, presidida por Mikel Arriola, se tomaron tres acuerdos importantes: reducir la cuota de pagos a los tres últimos lugares de la tabla porcentual en la próxima temporada, reducción del número de extranjeros y eliminación del gol de visitante en la liguilla.

En la temporada 2020-2021 que acaba de concluir, el equipo Atlético San Luis pagó una multa de 120 millones de pesos por haber quedado en el último lugar de la Tabla Porcentual, el Atlas 70 millones por ser penúltimo y Bravos de Juárez 50 millones por ocupar el antepenúltimo peldaño.

En la próxima temporada 2021-2022 el equipo que quede en el último lugar pagará 80 millones de pesos, el penúltimo 47 millones y el antepenúltimo 33 millones.

La reducción de la multa se tomó como una medida para estabilizar la crisis económica provocada por la pandemia del COVID 19. Sería acertada si efectivamente se reactiva el ascenso y descenso en los tiempos establecidos por la Liga MX.

En la temporada 2021-2022 arrancarán en los tres últimos lugares de la tabla porcentual: Atlético San Luis en último lugar con cero puntos y cero de cociente, F. C Juárez en penúltimo con 73 puntos y 1.0580 de cociente y en antepenúltimo Tijuana con 75 puntos y 1.0870 de cociente.

Atlético San Luis inicia de cero como si hubiera ascendido, pues pagó una multa de 120 millones de pesos para mantenerse en el máximo circuito del futbol mexicano, ya que en teoría descendió.

LIGA DESMOTIVANTE

Sin duda alguna la abolición del ascenso por cinco años en la Liga de Expansión es desmotivante, tanto para los jugadores como para la afición. Es complicado que el público acuda a los estadios sabiendo que no hay un premio deportivo por ganar un campeonato. Ante esta situación los federativos ya piensan en reducir la decisión a dos años.

Estiman que la reducción de la multa a los tres equipos coleros de la Liga MX no afectará en los premios que se otorgan anualmente a los equipos ganadores en la Liga de Expansión. En caso de un faltante se cubriría con los excedentes que genere la propia liga o de recursos obtenidos por patrocinios.

El caso más reciente es el del equipo Tepatitlán, campeón de la temporada 2020-2021, el cual recibió el premio establecido, pero en caso de reactivarse el ascenso su estadio no tiene la capacidad requerida para jugar en primera división. La compensación económica recibida le permitirá seguirse preparando para alcanzar su objetivo final, llegar a la Liga MX.

Lamentablemente al frente de la Federación Mexicana de Futbol ahora está Mikel Arriola, “El Pelotary’’, quien en su juventud fue un destacado ex jugador de Frontón y Medalla de Plata en el Campeonato Mundial Juvenil de Sexta Punta en 1991.

Es un auténtico político metido al futbol. En su currículum destaca el haber sido director de la Cofepris en los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, ex director del IMSS a nivel nacional de 2016 a 2017, ex candidato del PRI en 2018 a la jefatura del gobierno de la Ciudad de México y, desde el primero de enero de 2020, dirige a la Femexfut.

La llegada de Mikel Arriola es un acomodo más de los propietarios de equipos para proteger sus intereses y conservar las jerarquías que tienen dentro de la Federación Mexicana de Futbol. Se duda de él por su paso por el sector público en los tres sexenios anteriores. Su gran reto es cambiar el otro rostro que presenta hoy en día el futbol mexicano, pero esto va a ser muy complicado, pues ya no parece haber forma de separar el deporte del negocio, que lo ha ido devorando poco a poco hasta englutirlo completo. El balón es, después de todo, tan redondo como el dinero que genera.

Comentarios de Facebook
Facebook
Twitter
LinkedIn

Lo más visto

Te podría interesar: