Periodismo para resistir la pandemia

Periodismo para resistir la pandemia

Daniel Herrera

Escritor y músico lagunero
twitter: @puratolvanera

Tres libros de la Editorial Universitaria UANL

Llegaron a mi casa, sí, hasta la puerta de mi casa, un paquete de libros que me envió la Editorial Universitaria de la UANL. Aunque las editoriales universitarias tienen siempre un panorama complicado en cuanto a ventas, son precisamente este tipo de editoriales las que se arriesgan a publicar libros que difícilmente verán la luz en los grandes conglomerados multinacionales.

No sé si deba, pero voy a hacerlo. Pienso que la Editorial Universitaria UANL es la mejor editorial universitaria del norte del país. Creo que las demás universidades públicas deberían voltear a ver lo que hacen Antonio Ramos Revillas y su equipo. Y si me apuran, podría decir que es la única editorial de calidad del norte, pero a lo mejor el mismo Antonio me diría que exagero.

En fin, en el paquete de libros venían tres que tienen el mismo tema: el periodismo. Cada uno desde una perspectiva distinta, pero todos intentando crear un periodismo distinto al que estamos acostumbrados en los medios tradicionales. Estos libros se encuentran más cerca de la crónica, la entrevista y el análisis que de la nota apresurada o la simple repetición del boletín informativo.

Los tres libros son El rock también se escribe, un libro de memorias coordinado por David Cortés y Alejandro González Castillo; El Acapulco punk de Paul Medrano y la recopilación del Sexto Gran Premio Nacional de Periodismo Gonzo 2020.

La recopilación de periodismo Gonzo obedece al premio de periodismo creado por la editorial El Salario del Miedo del escritor J. M. Servín. El espíritu del premio es favorecer a la creación periodística más alejada de la nota institucionalizada. Apunta a fortalecer a la crónica, género periodístico que permite al periodista sumergirse en la noticia como personaje del mismo reportaje.

El premio del año pasado tuvo como ganador a Erick Baena Crespo, joven periodista, editor y guionista que se dedica desde hace varios años a la crónica. El trabajo con el que ganó el premio revisa la historia de un suicida y las razones que tuvo para huir de este mundo y que dejó por escrito antes de dar el gran salto. Además de esta crónica intensa y que captura al lector, el libro incluye otras nueve crónicas o reportajes que obtuvieron una mención honorífica. El resultado, por supuesto, es irregular. La gran ventaja es que es periodismo rápido, directo, que golpea fuerte y a la quijada. Los trabajos menos atractivos tienen como ventaja el sentido del humor y la rapidez. En general, es un libro que muestra, de forma efectiva, que el periodismo, a pesar de todas las patadas que recibe a diario, está vivo y los jóvenes están creando textos que valen la pena en este pobre país.

El libro de Paul Medrano, El Acapulco punk, es una recopilación de texto periodísticos que el autor publicó en diversos medios desde el 2005 hasta el 2017. Más de diez años de ir de aquí para allá tanto por las calles del sur del país, como por los pocos medios que pagan las publicaciones de periodistas independientes.

El periodismo de Paul es una combinación de crónica Gonzo y análisis político y cultural. No se queda sólo en la experiencia propia, sino intenta comprender los contextos de aquello que observa. Esta mezcla consigue explicar aquello que al lector le parece tan alejado de su realidad que ni siquiera piensa en eso. De esta forma, gracias a sus crónicas y reportajes puedo vislumbrar de alguna manera cómo es la vida en el sur del país, cuáles son los problemas que enfrentan sus habitantes y cuánta sangre pueden derramar los mexicanos cuando se cruzan en el camino de los poderosos, ya sean políticos o narcos.

Pienso que algunos reportajes están de más, pero el conjunto de El Acapulco punk es muy efectivo para quienes quieran comprender el sur profundo mexicano. Por eso me alegro de que sea publicado por una universidad norteña. Este tipo de libros nos abren a un diálogo con algo que parece al otro lado del mundo, pero que en realidad está a la vuelta de la esquina.

Finalmente, en El rock también se escribe, se puede leer la triste y difícil historia del periodismo enfocado al rock en este país.

En el 2014, durante tres meses, en el Multiforo Alicia en la Ciudad de México, David Cortés y Alejandro González Castillo organizaron un seminario de periodismo y rock en México. Los invitados fueron los principales protagonistas del periodismo rockero en el país. Asistieron personajes como José Xavier Návar, José Luis Paredes Pacho, Hugo García Michel, Mónica Maristain, Antonio Malacara, Juan Carlos Hidalgo y otros. Cada uno presentó una charla en una serie de mesas redondas donde, además de exponer la historia y práctica del periodismo, el público pudo asistir a la historia viva del rock nacional a través de quienes escribieron sobre él.

Como toda historia, la del periodismo sobre rock nacional está llena de contradicciones, traiciones, mentiras, verdades y muchas envidias. Al mismo tiempo, es una lucha constante por mantener espacios abiertos para escribir sobre música y todo lo que hay alrededor de ella.

El año pasado, la mayor parte de estas charlas se pudieron editar en un pequeño libro. En éste, quienes no asistimos al seminario, podemos aprender sobre los personajes y la historia de este periodismo. Como todo libro recopilatorio, hay irregularidad. Algunas charlas son de verdad interesantes y funcionan como documentos para seguir estudiando la historia del rock nacional. Otras sólo sirvieron para que el autor pudiera demostrar su superioridad intelectual.

Por fortuna, la mayoría valen la pena. El libro demuestra que, durante muchos años, los rockeros de este país leyeron más de lo que podían escuchar sobre la música que se hacía en Estados Unidos o en Europa hasta que el rock mexicano tuvo los reflectores encima. Al final, tal vez como característica muy nuestra, el rock se ha leído tanto como se ha escuchado y el periodismo rockero fue fundamental para que este género se difundiera aquí. Es un libro para quienes estamos clavados en el tema, sin duda, pero también para quienes apenas se acercan a la relación de la música y el periodismo.

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