El Santos es un negocio

El Santos es un negocio

Por: Eduardo Rodríguez

Para un fanático del futbol es bastante difícil digerir que su equipo es un negocio más para sus dueños; un negocio que les debe reportar utilidades, por lo cual compra y vende jugadores, vende toda la publicidad que le es posible, cobra, y bien, por permitir que lo vean y en general hace negocio con todo aquello que gira en torno a ese equipo en el que ha invertido muchos millones de dólares.

También es difícil aceptar que si el futbol es un deporte-espectáculo, el dueño del equipo con frecuencia tome decisiones que no son, desde el punto de vista técnico, acertadas futbolísticamente y que además van en contra del espectáculo, lo que finalmente es la razón por la cual una persona se convierte en aficionado y se apasiona por un determinado equipo, su equipo.

El equipo Santos es un negocio que maneja Orlegi Sports, una empresa que preside Alejandro Irarragorri, pero quien no es el propietario mayoritario del Santos ni de las inversiones grandes que realiza esa empresa, sino el ex presidente de lo que fuera el Grupo Modelo, Carlos Fernández González, junto con otro socio minoritario que se ha mantenido en el anonimato.

Carlos Fernández ha trasladado su gran capital al negocio financiero, pero, aprovechando la experiencia con el Santos y el que él llevo a cabo su compra y el manejo a través de Alejandro Irarragorri, decidió hacerse del equipo cuando es vendido el Grupo Modelo y a sus nuevos dueños no les interesan los equipos deportivos.

Irarragorri, como empleado de Grupo Modelo, tenía ya la experiencia del equipo y había adquirido relaciones dentro de la Federación Mexicana de Futbol, por lo que se decide la creación de Orlegi Sports, una empresa con un enfoque principal de mercadotecnia.

Las cosas estaban caminando bien y el Santos, con una nómina menos cara que la de sus mejores años, estaba dando resultados e inclusive obtuvo un campeonato, pero a partir del segundo semestre de 2019 las cosas se comenzaron a complicar, primero porque muchos negocios en México se han complicado debido al cambio de gobierno y, segundo y tal vez lo más importante, porque Carlos Fernández decidió la compra del equipo Atlas de Guadalajara, en lo que parecía una ganga, pero se ha convertido en un dolor de cabeza.

Con tres equipos: Santos y Atlas, en la liga MX, y Tampico Madero, en la liga ahora llamada de expansión, Irarragorri parece haber convencido a Carlos Fernández de que harían un buen negocio, lo que no ha sido así y obligó a tomar algunas decisiones como reducir el presupuesto del Santos para tratar de reforzar al Atlas, pero este equipo requería de una inversión mucho mayor, de un conocimiento futbolístico más a fondo y de la aceptación de una afición que, hasta ahora, ve a Orlegi Sports como una empresa extraña, con la que no ha logrado hacer conexión.

En el último torneo el Santos sufrió para dar resultados y fue echado en la ronda de repechaje de forma muy poco digna, mientras que el Atlas se sumió en el fondo de la tabla y, si no se hacen cambios e inversiones importantes, en el torneo que inicia puede quedar en el fondo, con el grave problema de que al eliminar el descenso ahora se tiene que pagar una penalización de 120 millones de pesos para permanecer en la Liga MX.

Y todo esto ocurrirá en un año como el 2021, que se espera especialmente difícil en lo económico, con la pandemia todavía en activo por muchos meses y, además, un pleito legal con la poderosa empresa norteamericana Disney, provocado por el no pago de derechos de transmisión pactados con Fox Sport, en parte debido a cuestiones de política dentro de la Federación Mexicana de Futbol, en los que se ha inmiscuido Alejandro Irarragorri.

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