IMSS y coronavirus: desastre en Monclova

IMSS y coronavirus: desastre en Monclova

Por: Marcela Valles

En lo que es un caso donde se mezcla la ineptitud, la falta de recursos hospitalarios y la incompetencia institucional de la Clínica No.7 del IMSS en Monclova, Coahuila, la propia comunidad médica y la población confirma todos sus temores sobre la capacidad de muchas de las instituciones de salud pública para manejar el problema del coronavirus.

Lo que ha sucedido en la clínica No.7 de Monclova, que es la más grande de la región centro de este estado, es un verdadero desastre; algo vergonzoso no solo para el IMSS sino para las autoridades sanitarias, que preocupa, y mucho, por la etapa dos de la pandemia y lo que está por venir.

Hasta el 13 de abril, el estado de Coahuila registra ya 192 casos, pero de ellos 104 en Monclova, una ciudad apenas de tamaño mediano que ronda los 300 mil habitantes. En los municipios de la misma zona centro, conurbados o próximos a Monclova, se registran otros trece casos y el número de fallecidos asciende a 4 y 4 más hospitalizados.

El resto de los casos registrados eran 24 en Torreón, 24 en Saltillo, las dos ciudades más grandes del estado, y 16 en la fronteriza Piedras Negras. De la laguna de Coahuila hay 7 casos más en Matamoros.

El desastre comenzó en Monclova con la internación en la Clínica No.7 del IMSS de una persona de oficio chofer de camión tráiler, procedente de los Estados Unidos, con un cuadro de neumonía atípica, cuyo médico recomendó que le fuera practicada la prueba del COVID-19, a lo cual nadie prestó atención.

La persona permaneció en terapia intensiva por varios días, tratado por personal médico y de enfermería, hasta que se presenta su fallecimiento y, solo entonces, se le practica la prueba del COVID-19 a la cual resulta positivo.

Como consecuencia de la negligencia, resultaron infectados 32 personas, entre médicos y enfermeras, de los cuales ya falleció el médico Walberto Reyes y se encontraban en terapia intensiva tres médicos más: un urgenciólogo, un neumólogo y una nefróloga.

El 8 de abril falleció en un hospital privado de Monterrey el doctor Luis Alberto Méndez, el neumólogo, quien había sido internado en la misma clínica 7 del IMSS, pero a quien ni tan siquiera se le practicó la prueba, aunque ya se encontraba en un delicado estado de salud.

Oficialmente había 25 sospechosos más de haber contraído el COVID-19, pero el propio personal de la clínica, que se manifestó el 2 de abril por la mañana en una protesta para exigir la aplicación de la prueba al menos a 50 trabajadores del IMSS que estuvieron bajo riesgo; para solicitar el material y equipo necesario para su protección, ya que ellos están adquiriendo de su propio bolsillo las mascarillas y, además, para solicitar personal de apoyo, ya que la mitad de los médicos se encuentran ahora incapacitados.

Crédito a: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR /CUARTOSCURO.COM

CLÍNICAS IMSS: FOCOS DE CONTAGIO

El personal estaba en lo cierto cuando exigía la aplicación de las pruebas, pues resultaron positivas más de 50 personas, casi todas personal de la Clínica 7 del IMSS, pero a su vez se propició una cadena de contagio que ha convertido a Monclova, un municipio relativamente chico, en la ciudad con más contagios por cada mil habitantes a nivel nacional, todo ello por la absoluta falta de planeación, capacitación, equipamiento y eficiencia de una clínica del propio IMSS, que se convierte en la fuente de contagio de toda la región centro de Coahuila.

Aun con semejante desastre, el apoyo del gobierno federal, ya que se trata de una clínica del IMSS, ha sido casi nulo, en términos objetivos de equipo, materiales y personal.

El gobierno estatal es quien ha realizado una inversión para el sector salud del estado de 80 millones de pesos, para unidades de contingencia, 64 ventiladores, módulos de diagnóstico o adecuación de Unidades Médicas, además de 6 mil pruebas y 6 mil equipamientos para laboratorio.

Como medida para lo que se espera como la fase tres, que puede ser muy crítica de seguirse multiplicando el contagio, se hará la entrega de un hospital inflable, que cuenta con 65 camas y 20 ventiladores.

Las medidas de distanciamiento social y de evitar actos de concentración, inclusive a nivel domiciliario como fiestas, están siendo ya reguladas con severidad, para tratar de frenar el índice de contagios.

Una parte de los casos registrados en Saltillo, al menos 5 de ellos, tienen como antecedente el haber realizado visitas a Monclova, por lo que también se han tomado medidas al respecto.

El que una clínica del IMSS, como la 7 de Monclova, se convierta en un enorme foco de infección, en lugar de un sitio para tratar a pacientes graves infectados por COVID-19, no es el único caso a nivel nacional e inclusive a nivel de la comarca lagunera, donde la Clínica 46 de Gómez Palacio puede ser otro caso muy delicado, que descubre toda la ineptitud del IMSS y del gobierno federal en el manejo de la crisis del COVID-19, cuando todavía no se presenta la fase 3 de la pandemia, que será, con mucho, la más crítica.

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