Falta de educación: el mayor riesgo de México ante Covid-19

Falta de educación: el mayor riesgo de México ante Covid-19

Por: Eugenia Rodríguez

La principal preocupación de la Organización Mundial de la Salud, OMS, en la opinión de su presidente, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, es la llegada del COVID-19 a los países pobres y subdesarrollados, donde potencialmente podría causar estragos.

Las causas de tal preocupación se fincan en la carencia de sistemas de salud amplios y eficientes y la falta de recursos económicos y técnicos suficientes, pero, principalmente, conciernen los bajos niveles de educación entre la mayoría de la población.

El pasado 3 de abril, la primera mujer embarazada confirmada de COVID-19 fue trasladada a Saltillo, pero llegó en compañía de cinco familiares, como si fuese a una fiesta, los cuales de inmediato fueron puestos en cuarentena, lo que molestó a varios de ellos.

Y ése parece ser el principal problema en todos los estados del país: la educación de los ciudadanos para entender lo que significa el COVID-19 y acatar las medidas de protección, comenzando por el propio presidente de la república, que ha enviado mensajes contradictorios y, en algunos casos, poco responsables para un jefe de Estado.

Entrevistado en un camión de rutas urbanas en Torreón, un hombre ya de cierta edad, es cuestionado del porqué no se protege con algún cubrebocas y guantes para viajar en autobús, ya que forma parte de un grupo de alto riesgo, a lo que contesta que él cree en Dios y Dios lo va a proteger, así que no hay necesidad de ninguna de esas cosas.

En una Farmacia Guadalajara, un hombre sesentón llega hasta el mostrador del establecimiento con su carrito de compras; no usa ningún tipo de protección, no respeta la línea azul de distancia con los dependientes y se acerca demasiado a la cajera, la cual trata de poner algo de distancia. Una vez atendido, toma su dinero, lo mete en una de sus bolsas del pantalón, y no le hace el menor caso al bote de gel que esta a disposición para los clientes. Por la vestimenta es un hombre de clase media, pero hace el comentario de que el coronavirus es un cuento.

Dos familias se apretujan en la caja de una camioneta pick up para irse paseo al río Nazas, a la altura de Villa Juárez, Durango. Son al menos diez personas, entre adultos y niños, y los adultos vienen bebiendo “caguamas”, las cuales se pasan de mano en mano. 

“¡Aguas con el coronavirus!”, les grita desde su camioneta un aficionado al ciclismo que lleva su bicicleta empotrada en la parte trasera del vehículo. “¡Que chinge a su madre el coronavirus!”, le contesta alegremente un hombre moreno y gordo, quien luce una enorme barriga requemada por el sol.

Más adelante un grupo aproximado de seis personas se apretujan en derredor de un puesto de venta de pollos a la parrilla, en espera de ser atendidos; están prácticamente hombro con hombro y platican amenamente en derredor de la parrilla, mientras les despachan.

La educación para adoptar medidas de protección, como no salir de casa a menos que sea necesario, guardar la distancia adecuada, el uso de guantes, el lavado de manos, limpiar los zapatos al llegar de la calle, no visitar parientes ni recibir visitas, entre otras medidas, son un problema para que las acate una gran parte de la población.

Otro problema, de más fondo, es que mucha gente tiene que salir por las exigencias de su trabajo, ya sea que trabaje para una empresa o lo haga por cuenta propia, pero se niegan a tomar las medidas de precaución, hasta que el problema se les vuelva tangible.

La empresa Google es una de las pocas corporaciones que tienen sistema métrico de la movilidad social en cada uno de los países, y ha estado midiendo con motivo del COVID-19 y México es uno de los países en el mundo que sigue manteniendo una movilidad demasiado alta ante la pandemia, lo que confirma lo anteriormente expuesto.

ESTADOS UNIDOS Y LOS PAISANOS

Un nuevo problema inesperado pero muy importante que ha surgido es el caso de los llamados “paisanos”, quienes radican y trabajan en Estados Unidos y han sido enviados a cuarentena o, bien, debido a la pandemia no tienen trabajo hasta que esta transcurra. Esto está propiciando que una parte de ellos decida venir de vacaciones a México, cuando ellos y su parentela deberían estar en encierro.

El problema en Gómez Palacio, Durango, comenzó precisamente con un hombre que vino a vacacionar a México, a visitar a su familia y a pasear. Terminó internado en la clínica No. 46 del IMSS, donde falleció por COVID-19. Cuando llegó a México ya venía infectado.

El desastre en la clínica No.7 del IMSS en Monclova: la persona que fue internada por neumonía atípica y falleció después de varios días de internado, era de oficio trailero y provenía también de Estados Unidos. Al no ser diagnosticado a tiempo y por una terrible negligencia e ineptitud del personal médico, se convirtió en un desastre que supera las cincuenta personas infectadas, de las cuales ya han fallecido dos, ambos médicos de la propia clínica No.7.

Este problema, del enorme flujo humano que existe entre Estados Unidos y México se puede convertir en uno de los principales disparadores de la pandemia. Sólo el estado de California tiene ya más de 11 mil personas contagiadas, en tanto que Texas, que hace frontera con Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, está ya por encima de los 6 mil infectados. 

¿Se puede así luchar contra el COVID-19? Definitivamente no, en la opinión de los expertos que han saturado con información todos los medios y las redes sociales de cómo es que hay que cuidarse.

Además del problema hospitalario, de las condiciones en que trabajan la casi totalidad de las clínicas y hospitales públicos, de la falta de recursos técnicos, la incompetencia del gobierno federal y los escasos recursos financieros, el principal problema parece estar relacionado con nuestros bajos niveles de educación.

Comentarios de Facebook
Facebook
Twitter
LinkedIn

Lo más visto

Te podría interesar: