Servilismo a prueba para ser aprobado por AMLO a un cargo de elección o de gabinete

Servilismo a prueba para ser aprobado por AMLO a un cargo de elección o de gabinete

Por: Gerardo Lozano

Es un presidente que no valora el talento, la capacidad de una persona para desempeñarse en un cargo y, mucho menos, tolera a una figura que pueda ser relevante, con una imagen pública propia

Hay algo insano, tóxico, en la manera en que Andrés Manuel López Obrador escoge a los políticos que integran su gabinete o son seleccionados para ser candidatos a una gubernatura o algún cargo relevante.

Es un presidente que no valora el talento, la capacidad de una persona para desempeñarse en un cargo y, mucho menos, tolera a una figura que pueda ser relevante, con una imagen pública propia.

Parece recelar de todo y de todos, salvo de aquellos que él considera de una fidelidad probada hacia su persona, y a estos les tolera todo: la ineficiencia, las trapacerías, los antecedentes oscuros, solo tienen que refrendarle, día a día, un servilismo impecable.

Los únicos que tienen la capacidad de exponer su punto de vista y condicionar decisiones parecen ser los altos mandos militares, pero también se lo compensan secundando decisiones que ellos saben desacertadas, inclusive algunas de ellas aberrantes, pero que, al final del día, les pueden redundar en beneficios.

Estamos en el periodo de selección de candidatos a las 9 gubernaturas que estarán en disputa en las elecciones de 2024, y todos los candidatos deben ser aprobados personalmente por el presidente; ya Mario Delgado, como dirigente nacional de Morena, se tiene que encargar de realizar toda la simulación, ya sea por medio de encuestas “cuchareadas” o de la forma que sea necesaria, lo cual se anunciará como muy “democrático”, pero todo se decide en palacio nacional.

PREMIOS AL SERVILISMO

Rocío Nahle García, quien ha ocupado por cinco años la Secretaría de Energía, ha sido bendecida por AMLO para buscar la candidatura de Veracruz, cuando la refinería de Dos Bocas no ha podido producir ni un litro de gasolina y tiene un sobregasto presupuestal de 10 mil millones de dólares, ya que el gasto actual va en 18 mil millones de dólares y el presupuesto original era de 8 mil millones de dólares, pero además tiene muy fuertes señalamientos de tráfico de influencias en la asignación de contratos millonarios y, hasta el día de hoy, se niegan a transparentar las cuentas sobre un proyecto que ya es fallido.

Rocío Nahle García no es tan siquiera veracruzana, sino zacatecana, por lo cual le tuvieron que hacer una ley a modo, denominada la “Ley Nahle”. No tiene arraigo en el estado, pero ha estado operando políticamente desde 2018 en la región norte veracruzana, todo ello con el visto bueno de AMLO.

Ignacio Mier, el líder morenista en la Cámara de Diputados, ha sido servil hasta lo insensato a las iniciativas que le ordena López Obrador, pero además es un líder parlamentario desaseado y, en varios casos muy delicados, ineficiente. Lo que es indiscutible es su consigna de cumplir al costo que sea las órdenes de palacio nacional, no importa el daño que pueda provocar a las instituciones ni al país. Su discurso es el de un mono de ventrílocuo, pero inclusive llega a radicalizar aún más algunas propuestas.

Todo este servilismo no es gratuito: su propósito es ser designado candidato a gobernador del estado de Puebla.

Hugo López Gatell, subsecretario de salud, se volvió un personaje mediático como consecuencia de la pandemia de Covid-19, pues era el vocero oficial y el encargado del combate a la pandemia, trabajo en el que cometió graves errores, al grado de que hoy algunos medios de comunicación lo denominan como “el doctor muerte”.

López Gatell afirmó, en varias ocasiones, que él no tenía ninguna aspiración de tipo política; que todos sus intereses eran servir como un científico. Mentía, hoy es uno de los precandidatos de Morena al gobierno de la ciudad de México, con la aprobación de AMLO, aun cuando su nivel de aprobación entre la ciudadanía parece sumamente bajo, pero fue quien dio la cara en la pandemia y hoy tiene que asumir los costos.

Zoé Robledo, el director nacional del IMSS, después de cinco años de un desempeño muy cuestionable al frente de la más importante institución de salud del país, no obstante haber recibido un muy notorio incremento del presupuesto, estaba listo para dejar el IMSS y lanzarse como el candidato a gobernador por el estado de Chiapas, algo que inclusive anunció en los medios de comunicación. Algo pasó, no se sabe exactamente qué, pero desde Palacio Nacional prefirieron dejarlo en el cargo hasta terminar el sexenio.

CLAUDIA SEHINBAUM, EJEMPLO SUPREMO

Todos los políticos del morenismo hablan de la causa, del proyecto de la cuarta transformación, que no es otra cosa que el proyecto personal de López Obrador: sus ideas, sus sueños, sus fobias, sus manías y hasta sus ocurrencias. Eso y no otra cosa es la 4T.

Todos dicen ser fidelísimos seguidores de la transformación, enemigos del conservadurismo, que puede ser cualquier cosa o persona que no le guste a AMLO, y por supuesto fieles discípulos del gran líder moral e histórico de la 4T. Eso dicen, pero de fondo tienen los mismos propósitos de cualquier otro político mexicano típico, pues inclusive muchos, la mayoría, provienen de otros partidos y han brincado al barco de Morena, o lo que es lo mismo: saltaron al barco que ha arribado al poder y les permite a ellos buscar posiciones, influencia, dinero. La misma historia política desde que el mundo es tal: muerto el rey, viva el rey.

Cuando AMLO ha tenido que decidir a quien deja como su sucesora, no buscó al más talentoso, al más capaz, sino a una mujer que, en su visión, le garantice la fidelidad y haga de su gobierno una continuidad del suyo.

Claudia Sheinbaum conoce muy bien a AMLO, con quien ha tenido un trato de décadas, es como un familiar, y en los cálculos del caudillo ella es la única que le garantiza una fidelidad ciega. Ella lo entiende así y actúa, porque es una actuación, en consecuencia: no hay momento en que no sea una mala réplica del tabasqueño, de quien besa la sombra que va dejando a su paso.

¿Pero un hombre tan receloso y desconfiado que sospecha hasta de su sombra dejará el poder sin candados? Muy difícilmente. Se va, dice él, al retiro en su finca de “La Chingada”, allá, lejos, en su Tabasco nativo, pero como decía Álvaro Obregón, sentado en el portal de su casa de rancho en Sonora: “Desde aquí alcanzo a ver todo lo que pasa allá en palacio nacional”.

La idea es que Claudia Sheinbaum se dedique fielmente a terminar “su obra”, pero para ello ha preparado varios candados que le garanticen que eso realmente sucederá. Y Claudia hará todo lo que él diga para ceñirse la banda presidencial, pero después es un misterio si desde Tabasco se alcanza a ver lo que suceda en palacio nacional, porque ya lo dice William Shakespeare, que no hay hombre o mujer más infiel que aquel que alguna vez fue servil al viejo rey. Y William Shakespeare sabía como pocos en la historia de la condición humana.

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