Eduardo Verástegui: Un conservador católico en un país de católicos

Eduardo Verástegui: Un conservador católico en un país de católicos

Por: Redacción

Eduardo Verástegui podría ser la voz de sectores que siguen manteniendo su convicción en una moral católica y cristiana tradicional, y no se puede pasar por alto que estamos en un país muy católico, cuyo pensamiento los políticos no están tomando en cuenta, cuando en rigor, dentro de un sistema democrático, todos deben estar representados y sentir que su opinión y postura debe ser respetada

Eduardo Verástegui, actor, cantante y productor cinematográfico se ha registrado el pasado 7 de septiembre como candidato a la presidencia de la república (falta que reúna los requisitos que establece el INE, que no son fáciles), pero ya tiene encima una crítica feroz del lopezobradorismo, de los grupos feministas, del movimiento trans y de otros medios y agrupaciones, quienes lo consideran un “ultraconservador”, “ultraderechista”, “retrógrada” e instrumento de la iglesia católica y, por qué no, de las demás iglesias, lo que hace parecer su posible candidatura como una extravagancia, pero es posible que el mensaje que promueve Eduardo Verástegui tenga una clientela significativa en la sociedad mexicana, pues México puede considerarse como el país más católico del mundo, tanto en proporción de población como en lo arraigado de este credo, aún cuando Brasil tenga más población católica por el tamaño de su población total.

Hay ahora un movimiento fundamentalista en los Estados Unidos de Norteamérica, que es muy amplio, que defiende los valores tradicionales de la sociedad norteamericana, inspirados en el cristianismo, pero, peligrosamente, se mezcla con la corriente de la supremacía blanca, lo que le convierte en racista y, en consecuencia, le inscribe dentro de la ultraderecha y de ciertas formas de fascismo. Este movimiento es parte de la base política dura de Donald Trump y es enemigo acérrimo del Partido Demócrata.

En el caso de Eduardo Verástegui hay un fundamentalismo católico, es decir, se apega y promueve la doctrina tradicional de la iglesia católica, que coincide, por lo menos en los planteamientos que defiende Verástegui, con la doctrina de las iglesias cristianas que operan en México. Es, sin duda, un conservador de la moral católica, pero no tiene nada que ver con el racismo, ni con otras formas de pensamiento político de ultraderecha. Su tema es la moral tradicional y la defensa de la familia tradicional.

Su caso se puede considerar como algo extraño, siendo un cantante, actor y productor cinematográfico, además de modelo, pues este medio se caracteriza por la liberalidad y el relajamiento, inclusive por la extravagancia, pero no se le puede acusar de incoherente, por lo menos desde que adoptó ese credo y se dedica a promoverlo.

Es un sujeto atractivo físicamente, sabe manejar su discurso y tiene una clientela potencial que no se puede subestimar, sobre todo entre las mujeres y, como algo también poco común, está bien relacionado dentro de la sociedad norteamericana.

Recientemente ha lanzado la película Sound of Freedom, todo un éxito de taquilla, con una recaudación de 125 millones de dólares en su estreno en los EEUU, que tiene un tema muy fuerte, impactante: el problema de la pederastia y la trata de menores de edad. La mayoría de los críticos han buscado enfoques para restar méritos a la película, por tratarse de una producción de Eduardo Verástegui, pero el film está siendo un éxito de taquilla.

¿QUIÉN ES Y CÓMO HA SIDO SU CARRERA?

Eduardo Verástegui nació el 21 de mayo de 1974 en Ciudad Mante, Tamaulipas. Se hizo conocido por su trabajo en la industria del entretenimiento, tanto en México como en Estados Unidos.

Comenzó su carrera como cantante y actor en México en la década de 1990, y participó en telenovelas mexicanas populares como “Alma Rebelde” y “Tres Mujeres”. Fue miembro del grupo musical Kairo antes de trasladarse a Los Ángeles, California, para buscar oportunidades en Hollywood.

En Estados Unidos, Eduardo Verástegui participó en películas como “Chasing Papi” y “Bella”. Sin embargo, es conocido no solo por su carrera actoral, sino también por su compromiso con la fe católica y su trabajo en proyectos con un mensaje religioso. Fundó la productora Metanoia Films, que produce películas con valores cristianos, y fue un activo defensor de la cultura de la vida y la promoción de valores cristianos en los medios de comunicación.

Verástegui ha expresado fuertes oposiciones al aborto, la eutanasia, el matrimonio homosexual y la adopción homoparental. Se ha unido a campañas y plataformas provida, como “Derecho a vivir”, que abogan por la protección de la vida desde la concepción.

Recientemente, ante la despenalización del aborto a nivel federal determinada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Verástegui manifestó que se trató de uno de los días más tristes para México.

Es fundador del movimiento Viva México, de carácter provida, que en uno de sus lineamientos dicta: “Creemos en el derecho a la vida de cada ser humano, en todas sus etapas de desarrollo. Estamos convencidos de que la vida no se debate sino que se protege, y que la familia es la base de nuestra sociedad mexicana y debemos cuidarla”.

UNA CLIENTELA CONSERVADORA

Al registrarse como candidato independiente a la presidencia, Verástegui expresó: “Estoy harto de ver a México cómo ha sido violado por décadas y es por eso que decidí registrarme”.

En el medio de los partidos políticos lo ven como una curiosidad sin importancia, y es posible que lo sea, pero no se puede pasar por alto que en México hay una población muy grande, sobre todo entre las mujeres de cincuenta en adelante y entre la población en general mayor de 60 años, que comparte el discurso de Verástegui, y esa población se encuentra distribuida en todos los estratos sociales.

Muchos de las concesiones a ciertos movimientos, e inclusive decisiones como la despenalización del aborto, no han sido consultas previamente al grueso de la sociedad, sino resultado de la presión de algunas minorías, lo que provoca que la mayoría no tenga opinión y no sea tomada en cuenta.

Eduardo Verástegui podría ser la voz de sectores que siguen manteniendo su convicción en una moral católica y cristiana tradicional, y no se puede pasar por alto que estamos en un país muy católico, cuyo pensamiento los políticos no están tomando en cuenta, cuando en rigor, dentro de un sistema democrático, todos deben estar representados y sentir que su opinión y postura debe ser respetada.

Es demasiado pronto para anticipar lo que sucederá con esta candidatura; lo mismo termina perdiéndose que posicionándose en el espectro de los partidos políticos mexicanos, la mayoría de ellos con un nivel de credibilidad bastante bajo que, en una elección, logran sumar apenas al 50% del padrón de electores ¿Qué hay del otro 50%? Es, sin duda, un espacio demasiado grande donde puede maniobrar, si se opera con habilidad.

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