La elección en Torreón: las preferencias y los trasfondos del proceso 

La elección en Torreón: las preferencias y los trasfondos del proceso 

Por: Álvaro González

Fue un debate sin mayor debate, es decir sin confrontación alguna entre los candidatos, pero no por ello carece de interés, al poder comparar a cada uno de los candidatos participantes.

El debate del pasado 21 de abril entre los candidatos a la presidencia municipal de Torreón, muy difícilmente modificará en algo las preferencias de los electores, pero si tiene otras lecturas sobre la posición de los cinco candidatos y las tendencias del proceso electoral que concluye este próximo 2 de junio.

Fue un debate sin mayor debate, es decir sin confrontación alguna entre los candidatos, pero no por ello carece de interés, al poder comparar a cada uno de los candidatos participantes.

En principio, Shamir Fernández e Ignacio Corona, el candidato de Morena y del PVEM, se notaron muy nerviosos, lo que transmite el mensaje de inseguridad, lo que es de especial importancia en el caso de Shamir Fernández, quien está ubicado por ahora en la segunda posición en cuanto a preferencias electorales, en tanto que Ignacio Corona, quien se presentó como representante de la 4T, al igual que Shamir Fernández, mostró una gran improvisación, tuvo prolongadísimos silencios, donde se enredó con sus propios papeles.

Lo que parece más importante de fondo, es que Ignacio Corona no parece tener la intención de sumarse a Shamir Fernández, sin importar qué cantidad de votos puede lograr, pues, por la propaganda nacional, el PVEM es una marca que suele captar entre un 4 y un 6% de la votación, pero en este caso Ignacio Corona no está realizando campaña o ésta es mínima, lo que suele pasar cuando algunos candidatos del PVEM no hacen campañas y al final buscan la compra de votos, que en este caso se trataría de buscar los 6 mil votos que le garanticen a Ignacio Corona una regiduría en el próximo cabildo municipal.

Shamir Fernández le está apostando al voto duro que puede venir de los programas del bienestar, a la votación presidencial que le puede generar votos adicionales, al ofrecimiento de mejores servicios básicos y a la creación de la denominada tarjeta “transformadora del hogar”, por la cual invertiría 100 millones de pesos anuales en beneficiar a un número similar de familias del municipio, en lo que es una más de las tarjetas que han ofrecido diversos candidatos de Morena y del PRI en diversas campañas, en algunas de las cuales el propio Shamir fue asesor.

Al inicio de su campaña, el candidato de Morena estaba teniendo problemas para recabar suficientes recursos económicos para su campaña, pero a mitad de campaña se percibe que hay un mayor flujo de recursos ¿De donde provienen estos? Eso hasta ahora se desconoce, por lo menos con claridad.

EL PAN Y MOVIMIENTO CIUDADANO

Sergio Lara Galván, el candidato del PAN, que tradicionalmente fuera la segunda fuerza política del municipio, se capta disperso, poco articulado. En la mayoría de sus intervenciones hizo referencia a los universitarios como actores de sus proyectos, pero nunca dijo cómo es que se daría esta participación. Su perfil es bajo, su campaña hasta ahora ha sido muy pobre y sin recursos suficientes. 

Se ha manejado, al inicio de la campaña, que el PAN podría obtener al menos el 6% de la votación que obtuvo en la campaña del año pasado por las diputaciones locales y la gubernatura, pero con una campaña y un candidato como Sergio Lara parece difícil inclusive lograr ese nivel de votación, pero, por lo que está haciendo, la intención del candidato panista pareciera ser la misma que la de Ignacio Corona: sumar los 6 mil votos que le den una regiduría municipal en el próximo cabildo de la ciudad.

El discurso panista ha dejado, por lo menos en esta campaña, de ser crítico hacia el partido en el poder, en este caso el PRI a nivel municipal y Morena a nivel federal. Tampoco es un discurso incisivo, atractivo, para la vieja clientela dura del partido, que es especialmente crítica con el gobierno de la 4T.

Sergio Lara Galván se presenta como un candidato de mero trámite, para cubrir el requisito, pero no para ofrecer una campaña ni medianamente competitiva.

Jorge Torres Bernal, el candidato de Movimiento Ciudadano, es una cara nueva, pero completamente desconocida dentro del medio político local. Más estructurado que otros de los competidores, tiene sin embargo una visión más teórica de la ciudad, que no aterriza en unos pocos planteamientos concretos, que sean recordables y que le den impulso a una campaña que él vende como ciudadana. Se percibe una gente bien intencionada y su currículo dice que es experto en marketing, pero eso no se nota mucho ya puesto entre los otros cinco candidatos, donde hasta ahora no ha logrado jalar la atención de alguna parte interesante del electorado local.

Movimiento Ciudadano es una marca que no existe hasta ahora en Torreón y la única referencia es la campaña presidencial de Máynez, que tampoco ha logrado posicionarse de forma importante.

Algunos medios afirman que tiene muchos seguidores entre la gente joven, pero habría que ver si esto es cierto en las redes sociales.

ROMÁN POR LA REELECCIÓN

Román Cepeda González asistió al debate como el puntero de la contienda y, en lo básico, defendió su proyecto de gobierno y la continuidad del mismo, sin tener ningún tipo de cuestionamiento por parte de los demás candidatos, como no sea, solo de manera indirecta, por parte de Shamir Fernández, pero no explícita y abiertamente.

Román Cepeda González, por su posición de alcalde en funciones, es quien goza del mayor posicionamiento de imagen; quien tiene mayores recursos para llevar a cabo la campaña y quien tiene el respaldo de la estructura partidista, particularmente en el medio de las colonias populares, pero también es el único que cuenta con antecedentes de desempeño inmediato de gobierno concretos, lo que tiene sus ventajas y desventajas importantes.

Salvo Sergio Lara, quien fue por un tiempo brevísimo presidente municipal interino de Torreón, el único de los cinco candidatos que tiene experiencia de gobierno es Alberto Román Cepeda. En el caso de Sergio Lara y Jorge Torres su experiencia es inclusive muy limitada como funcionarios públicos. La muy poca experiencia de Jorge Torres transcurrió, hace ya buen tiempo, en el gobierno municipal de Gómez Palacio, donde pasó por tres cargos distintos de una dependencia a otra.

Llama la atención qué en el debate, el tema de la seguridad, que se esperaba que fuera el más importante de todos, fue apenas abordado y, como los demás temas, en ningún momento debatido, no obstante que es el asunto más sensible entre el gobierno del PRI y las políticas de “abrazos y no balazos” de la 4T.

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