¿Ayudan o perjudican a Xóchitl Gálvez los partidos?

¿Ayudan o perjudican a Xóchitl Gálvez los partidos?

Por: Eugenia Rodríguez 

La desgracia del México actual son sus partidos políticos, todos, pero a Xóchitl Gálvez, en un juego de improvisación, le ha tocado arriar con las mulas del PAN, el PRI y el PRD.

No parece estar claro si los partidos políticos que representa: PAN, PRI Y PRD ayudan o perjudican a la candidata presidencial Xóchitl Gálvez. Por momentos parecieran más un lastre; en otros se podrían considerar como una estructura indispensable para realizar una campaña electoral, en el caso en que dichas estructuras sigan funcionando y trabajen por la candidatura de la hidalguense.

En el primer debate, Xóchitl Gálvez afirmó que no está afiliada a ningún partido político y nunca se afiliará, aunque fue postulada a senadora de la república por el PAN. No pocos políticos consideran que tales afirmaciones la perjudican, pues deterioran aún más el compromiso de los partidos con su campaña, pero hay quienes consideran que le podría ir mejor si encabezara un movimiento ciudadano.

Legalmente para ser candidato a un cargo de elección popular hay que pertenecer a un partido político, pero hay un trámite, bastante complicado, para convertirse en candidato independiente, lo que no basta, pues es necesario primero organizar un movimiento o, si se quiere, una organización política que sustituya al partido político.

Andrés Manuel López Obrador decidió, en 2012, que no podía llegar a la presidencia de la república a través del PRD, del cual fue dirigente nacional y candidato en tres ocasiones, una de ellas exitosa a la jefatura de gobierno de la ciudad de México. 

Al perder la elección AMLO decidió desmantelar lo que quedaba de cierto provecho del PRD y fundó una Asociación Civil llamada Morena, parecía desalentado de la política, pero dos años después fundó ya como partido político a Morena y obtuvo el registro oficial.

Se dedicó entonces a integrar lo que denominó como un movimiento y, solo cuatro años después ganó abrumadoramente la elección presidencial, tomando como referencia la crítica al gobierno de Enrique Peña Nieto, quien gozaba de bajísima aceptación social. Su lema básico fue recuperar la seguridad y luchar contra la corrupción endémica del sistema político mexicano. La propuesta le funcionó muy bien, aunque no tuviera la intención real de llevarla a cabo, sino todo lo contrario.

La candidatura de Xóchitl Gálvez surgió de manera imprevista, apenas el año pasado, pues ella se preparaba para contender por el gobierno de la ciudad de México.

El PAN, el PRI y lo que queda del PRD pasaban por su peor crisis interna desde que existen y, como consecuencia, carecían de precandidatos o perfiles competitivos, con excepción de Beatriz Paredes, del PRI, pero quien tiene un fuerte problema de movilidad, provocado por un accidente automovilístico.

La muy oportuna muerte ¿O eliminación? De Rafael Moreno Valle, suprimió al único liderazgo que poseía el PAN para reorganizar el partido, y tener un candidato competitivo a la presidencia de la república.

 El PAN ha recorrido todo el sexenio con la dirigencia de Marko Cortés, muy probablemente el más mediocre dirigente del partido en los últimos tiempos, mientras que el PRI cayó en manos de Alejandro Moreno Cárdenas, quien le vino como anillo al dedo a López Obrador para desmantelar el PRI a nivel nacional, quitándole, por los medios más pragmáticos y de perfidia, casi toda su estructura, dejándolo con tan solo dos gubernaturas: Coahuila y Durango, de las cuales en la práctica solo cuenta Coahuila, pues el gobierno de Durango, que es de coalición, es un desastre.

El PRD es una especie de zombi político: un muerto que camina, que está en la alianza con el PRI y el PAN por mera sobrevivencia.

MUCHOS PROBLEMAS DE CAMPAÑA

En principio la alianza del PAN-PRI-PRD es todo un problema ideológico, logístico y operativo; una alianza que camina a trompicones, con la cual tiene que lidiar Xóchitl Gálvez sin tener poder real al interior de ninguno de los partidos. Lo poco de ellos que obtiene lo tiene prestado.

El PAN, como tal, tiene el potencial de encabezar a las clases medias del país, frente al gobierno de AMLO, pero no ha hecho debidamente su tarea. Al PRI lo han tomado por asalto y lo han dejado a nivel nacional como la magníficat: sin cosa alguna, con una dirigencia nacional que es una camarilla a la que le han cercenado manos y pies, en una sangría interminable de cuadros y de militantes.

¿Qué puede hacer Xóchitl en este escenario donde tiene que regatear hasta el dinero para los gastos indispensables de campaña? Tiene mucho entusiasmo, sí, pero no tiene un equipo de trabajo lo suficientemente capaz; tiene mucho entusiasmo, sí, pero no parece bien asesorada en términos de imagen; tiene mucho entusiasmo, sí, pero los empresarios mezquinamente no le están poniendo a la campaña, y sin recursos todo se vuelve muy difícil.

La única estrategia que parece quedarle al frente es tratar de ciudadanizar lo más posible su campaña. Conservar lo poco que le dan los partidos políticos, pero buscar mover, en el poco tiempo que le resta, la conciencia y el voto del ciudadano. No parece haber de otra.

Dicen que cuando la fortuna da, te da a puños, y ese parece ser el caso de Andrés Manuel López Obrador, a quien políticamente todo se le ha puesto a modo, y él, hay que decirlo, no desperdicia nada de lo que se le regala. 

La desgracia del México actual son sus partidos políticos, todos, pero a Xóchitl Gálvez, en un juego de improvisación, le ha tocado arriar con las mulas del PAN, el PRI y el PRD.

No queda más que esperar una reacción ciudadana el próximo 2 de junio, que le ponga contrapeso al afianzamiento de un régimen autócrata, populista, antidemocrático y de un izquierdismo obsoleto; históricamente nocivo para el desarrollo del país.

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