Los retos de Manolo Jiménez como gobernador

Por: Rodrigo Trejo

El gobierno estatal que dirigirá Manolo Jiménez, el cual comienza en diciembre próximo, tiene un escenario de futuro con grandes oportunidades, pero también con algunos retos muy delicados, entre los que destacan los problemas económicos de las regiones centro-desierto y carbonífera, especialmente en la primera, donde la empresa AHMSA está a un paso del colapso definitivo.

A partir de 2018, la situación de AHMSA comenzó a complicarse de manera crítica, y ha ido empeorando hasta llegar a una situación que le puede orillar al cierre definitivo, al mezclarse una serie de factores económicos, judiciales y, especialmente, políticos.

De acuerdo a cifras oficiales de la subdelegación del IMSS, la región centro tiene 95,273 trabajadores formales registrados, de los cuales 19,000 corresponden a la empresa AHMSA, lo que representa el 19.9% del total.

Pero de acuerdo al último censo económico del INEGI, AHMSA impulsa a 2,209 empresas del sector minero e industrial, pero además tiene una gran influencia en los sectores agropecuarios, comerciales y de servicios. Pocas regiones del país tienen una dependencia económica tan determinante en la economía como el caso de AHMSA en el centro-desierto de Coahuila.

El colapso de AHMSA representaría el colapso de toda la región, y esto parece estar a punto de suceder.

UNA CRISIS CADA VEZ PEOR

El primer problema surgió en 2018 con la aplicación de aranceles a las exportaciones de acero a Estados Unidos por parte de Donald Trump, lo que repercutió en las ventas de la acerera, pero la mayor parte de la producción de AHMSA iba al mercado nacional, por lo que fue un golpe a su economía, pero resultaba manejable.

Al iniciar el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, surgieron complicaciones mucho más importantes, primero por la crisis económica del país y a nivel mundial, resultado de la pandemia del COVID-19 y, enseguida, por la decisión del nuevo gobierno de ir judicialmente en contra de Alonso Ancira Elizondo, principal propietario de AHMSA.

Alonso Ancira fue acusado de fraude en la venta de la empresa Agronitrogenados al Estado, en colusión con el exdirector de PEMEX, Emilio Lozoya. Tuvo que exiliarse a Israel y posteriormente a España, donde fue capturado en el centro vacacional de Mallorca.

A cambio de quedar en libertad, Alonso Ancira tuvo que llegar a un acuerdo reparatorio con el gobierno federal de 216 millones de dólares, en abonos de 54 millones de dólares, los cuales comenzó a cubrir.

Las finanzas de AHMSA comenzaron a deteriorarse, y con ello su operación, en el momento más crítico de la crisis económica nacional y global. La empresa aumentó su acumulación de deuda: con proveedores, con sus propios empleados y trabajadores, con el fisco y con las empresas estatales que le surten de gas y energía eléctrica.

La situación llegó a un punto crítico en 2022, cuando el gobierno de López Obrador se negó a cualquier negociación de pasivos con Alonso Ancira y puso como condición su renuncia para brindar el apoyo gubernamental, en lo que tiene gran parte de venganza de carácter político.

VENGANZA CONSUMADA

En marzo de 2023 Alonso Ancira se retira de AHMSA y hace entrega de su paquete accionario y de su familia ante el Consejo. La empresa pasa a ser propiedad mayoritaria de Argentem Creek Partners, quien compromete una inversión inicial de 350 millones de dólares, con una inversión inmediata de 200 millones y un plan de inversión global de hasta mil millones de dólares, pero antes debía de llegarse a una negociación de pasivos con el gobierno federal.

Argentem Creek presentó al gobierno federal el Plan de Restructuración Financiera y Reinicio de Producción, a principios de julio de 2023, pero, sin explicación aparente, a los días López Obrador comentó de manera pública que no se podría llegar a ninguna negociación mientras Alonso Ancira no saliera de la empresa.

Un poco antes, grupos de obreros, adscritos a sindicatos manejados por el controvertido senador y líder sindical, Napoleón Gómez Urrutia, comenzaron a bloquear los accesos a la empresa, en especial a la coquizadora, una planta que, por sus características técnicas, no debe parar nunca en un complejo siderúrgico.

Todo se ha complicado al límite. Es evidente que el gobierno de López Obrador no desea negociar ni ayudar a la resolución del problema. Las acciones de los grupos de obreros manejados por Napoleón Gómez, quien obedece a las indicaciones del presidente, pues es su protegido, podrían ser un daño sin retorno para AHMSA y su colapso definitivo.

Incluso como una venganza política en contra del grupo de Carlos Salinas de Gortari, se podría entender el procesamiento judicial de Alonso Ancira, quien evidentemente ha cometido peculado y por ello ha sido sentenciado al acuerdo reparatorio, después de una larguísima historia de malabares financieros de los que siempre había salido impune, pero luego ha venido la decisión de sacarlo de AHMSA, un acto donde hay un uso excesivo del poder, sin pensar en las consecuencias que tendría sobre la fuente de empleo y la economía de la región.

Ya con Alonso Ancira fuera, se supone que la venganza estaba consumada, y había que buscar un rápido arreglo al problema para que la siderúrgica reanudara su producción a niveles aceptables, restructurando sus pasivos e invirtiendo capital nuevo de parte de la nueva propietaria.

Lejos de eso, se ha permitido a Napoleón Gómez politizar más un problema empresarial, con lo cual AHMSA está parada y, en lo que es una decisión más que delicada, hay indicios de que el gobierno federal no tiene la disposición de hacer nada al respecto.

¿Qué sigue?, el colapso, y con él un conflicto social muy peligroso para la estabilidad económica, social y política de esta región de Coahuila.

En estos últimos diez años, debido al problema de AHMSA, la región centro-desierto ha crecido en empleo formal tan solo un 5%, a razón de 0.5% anual en promedio, mientras que Acuña ha crecido el 15%, el sureste 44%, la laguna 32.7% y Piedras Negras el 26.5%.

De colapsarse la economía de la región centro-desierto, el nuevo gobierno estatal se encontraría ante un fuerte problema social, que de hecho ya se está comenzando a manifestar.

LA REGIÓN CARBONÍFERA, ESTANCADA

La otra región del estado que muestra problemas en su economía, aunque de menor proporción que la centro-desierto, es la región carbonífera, la cual se encuentra estancada desde hace décadas, con una dependencia endémica de la explotación del carbón mineral.

La producción de carbón ha estado en manos de empresarios rapaces, que practican el coyotaje, la simulación y la explotación de la mano de obra de la región, lo que impide un mejoramiento del bienestar y de los niveles de vida.

En mayo de 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó a la CFE que la mayor parte de la compra de carbón fuera para los pequeños productores (73%) y sólo en menor proporción para los medianos (16%) y los grandes (11%), con lo cual en apariencia se generaba una mayor equidad social y distribución de las ganancias.

En la práctica, el problema lejos de resolverse empeoró, pues CFE otorgó contratos a pequeños productores sin revisar la capacidad económica de estos para abrir tajos que reunieran las condiciones de equipamiento, seguridad y cumplimiento de las obligaciones patronales, por lo cual las condiciones de explotación de los mineros empeoraron.

También empeoraron el coyotaje y la simulación, ya que muchos beneficiarios de los nuevos contratos no producen sino compran a trasmano el carbón que le venden a CFE, o bien explotan tajos viejos para minimizar los gastos e incrementar las ganancias, con un muy alto riesgo para los mineros y condiciones laborales deplorables.

Para el periodo 2022-2024, la CFE seleccionó a 54 posibles proveedores, extendiendo 52 contratos por 3,845 millones de pesos, con los cuales se hará la adquisición de 3.18 millones de toneladas.

Contra lo ofrecido, los mejores contratos han sido para empresarios y políticos relacionados al nuevo partido oficial, Morena, como la familia Flores, que ha acaparado varios de los mejores contratos. Tania Flores Guerra, “la reina del carbón”, es presidenta municipal de Múzquiz y su hermano Antonio “Tony” Flores se acaba de convertir en diputado local plurinominal por el PT. Ambos estuvieron financiando las campañas electorales de Morena y sus partidos aliados en el proceso realizado en 2023.

La crisis de AHMSA ha afectado a la región carbonífera al disminuir la venta de carbón para uso metalúrgico, pero el problema más viejo es que es una economía que depende de un giro único, al no poder atraer parte del gran flujo de inversión en la industrial maquiladora y de exportación, que se queda en la región norte.

La incapacidad de supervisión técnica y laboral del actual gobierno federal y la corrupción, que es un problema endémico e histórico, han empeorado las condiciones en las que se lleva a cabo la explotación carbonífera.

Comentarios de Facebook
Facebook
Twitter
LinkedIn

Lo más visto

Te podría interesar: