La Ministra: La corrupción y la protección de AMLO

La Ministra: La corrupción y la protección de AMLO

Por: Gerardo Lozano

La aplicación de la ley y la lucha en contra de la corrupción hasta ahora han sido selectivas en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lo que pone en un serio cuestionamiento el que verdaderamente se esté combatiendo la corrupción endémica del sistema político mexicano y, muestra como la 4T, en los hechos no es sino la continuación del viejo régimen, arropado por la demagogia populista que afirma, todos los días, el lema de “somos diferentes”.

Para quien es cercano a la oficina presidencial o participa en los planes políticos del nuevo grupo en el poder, existe aparentemente una licencia de impunidad y se le defiende sin importar las consecuencias que esto tenga o las instituciones que se tengan que pisotear.

La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, Yasmín Esquivel Mossa, en la opinión de las instancias académicas de la UNAM, plagió la tesis profesional que defendió para titularse de abogada en 1987. Ése fue el dictamen que no se puede cambiar.

Yasmín Esquivel indebidamente fue por 7 años presidenta del Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México, hasta ser propuesta por el propio AMLO para ocupar un lugar en la SCJN, con el claro propósito de convertirla en presidenta y, de esta forma, controlar el poder judicial.

Es esposa del empresario José María Riobóo, considerado como el contratista preferido del actual gobierno y un hombre muy cercano al presidente, formando así una de las familias más poderosas en el actual sexenio, con una fortuna en bienes y posiciones sumamente estratégicas.

El escritor y académico Guillermo Sheridan demostró puntualmente el plagio de la tesis de otro alumno postulante, Edgar Ulises Báez Gutiérrez, quien defendió su tesis un año antes, en 1986, lo que fue ratificado por la UNAM.

Báez Gutiérrez, hoy de 60 años, es algo así como el némesis de la ministra Yasmín Esquivel, pues, a juzgar por la casa que habita y sus condiciones, no se convirtió en un abogado exitoso, no ocupó ningún cargo de alta relevancia y además se encuentra enfermo. Aún así tiene que enfrentarse a la poderosa familia Esquivel-Riobóo, a la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México y al presidente de la república. ¿Qué puede hacer el hombre en semejantes circunstancias?

La exhibición de la ministra Yasmín Esquivel impidió que fuera designada como presidenta de la SCJN, lo que ha enfurecido al propio AMLO, quien la defendió y, en lo que ya es una tónica, ahora se ha lanzado en contra del poder judicial.

Con cinismo y prepotencia la ministra se ha negado a renunciar, mientras que la UNAM está siendo presionada por la presidencia de la república y tratando de encontrar una salida que no enoje al presidente, lo que pone en entredicho ético a la universidad más importante del país, de la que egresó, de mala manera, el propio AMLO.

Así que no importa poner en entredicho el prestigio de la UNAM ni el del poder judicial, con tal de defender a Yasmín Esquivel, quien, en las palabras presidenciales, cometió “un error de juventud”.

PREPOTENCIA Y CINISMO

Para dar una idea de la prepotencia con la que se conduce la familia Esquivel-Riobóo, se puede traer a referencia lo que está intentando el propio José María Reobóo con su nuera.

El poderoso empresario demandó a María Isabel Cal y Mayor Barrios por haber matado a Rodrigo Riobóo Talayero, de 39 años, con quien estuvo casada por 8 años, radicando el matrimonio en España.

Riobóo padre demandó con el increíble argumento de que su nuera había dado alimentos y bebidas a su hijo para provocarle la muerte, en lo que era un plan siniestro para quedarse con su herencia.

Lo asombroso es que, con las relaciones de su esposa, logró que un juez de la Ciudad de México girara una orden de aprehensión en contra de María Isabel Cal y Mayor, pero como ésta radica en España y la pareja habitaba en ese país, las autoridades judiciales españolas consideraron la acusación como un despropósito, negando el gobierno español la extradición por considerar que no hay indicio alguno de que se haya cometido un delito.

Desde muy joven Rodrigo Riobóo estaba ya enfermo y era un adulto que decidía lo que comía o dejaba de comer, con pleno conocimiento de sus padecimientos.

El caso retrata de cuerpo entero cómo es que actúa la pareja Esquivel-Riobóo.

EL DESPRECIO POR EL ESTUDIO

Para congraciarse con AMLO y mandar el mensaje de que no habrá juicio político en contra de la ministra en la Cámara de Diputados, el coordinador de la bancada de Morena, Ignacio Mier Velazco, declaró que él mismo no estaba titulado como profesionista, porque “eso es un fraude”, debido a que los títulos universitarios no corresponden a los conocimientos y habilidades que supuestamente amparan.

“Es más importante el aprendizaje que da la vida”, afirmó el líder de los diputados morenistas, quien además añadió que mientras elaboraba su tesis pertenecía a ciertos “clubes anarquistas”, lo cual, se supone, también justificaría el que no se haya titulado.

Lo anterior motivó que algunos medios consultaran el archivo de Cédulas Profesionales del Gobierno de México y, efectivamente, Ignacio Mier Velazco no aparece, lo que significa que legalmente no es Licenciado en Administración y Contabilidad, pero cumple, a cabalidad, con la exigencia de AMLO para sus colaboradores: “Un noventa por ciento de fidelidad y un diez por ciento de capacidad”.

El desprecio por la academia, por la ciencia, la tecnología y las artes forma parte de la fisonomía y las políticas del actual gobierno, lo que es bastante coherente con la propia historia académica de Andrés Manuel López Obrador.

AMLO ingresó a la UNAM, a la misma que hoy ataca, en 1973 para cursar la carrera de Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública. Su historial académico como universitario es penoso, por decir lo menos.

De las primeras tres materias que cursó reprobó dos y a lo largo de la carrera reprobó hasta catorce materias, varias de ellas en más de una ocasión. Pese a ello, terminó sus estudios en 1977, con un promedio de 7.8 y se incorporó a la vida pública como activista del PRI, donde militaría por toda su etapa joven.

Sólo después de ocupar siete diferentes cargos gubernamentales y partidistas, ya con un hijo y habiendo publicado un modesto libro, se decidió por titularse en 1987, catorce años después de que ingresara a la universidad.

Su tesis se denominó Proceso de Formación del Estado Nacional en México 1824-1867. Sólo le pudieron dar aprobado debido a su bajo promedio académico. La tesis explica en parte del porqué de su fascinación con la vida pública de México en el siglo XIX, la historia de los liberales contra los conservadores.

AMLO es uno de los presidentes mexicanos con el nivel más bajo de preparación académica, sólo comparable con Enrique Peña Nieto, de ahí tal vez su desprecio por los políticos que tienen maestrías o doctorados en universidades del extranjero.

Es un misterio cómo es que ha publicado cerca de 20 libros, teniendo tantas carencias académicas y algunos de ellos elaborados mientras ocupaba cargos públicos que deben ser, en la teoría, de jornadas laborales extenuantes.

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