Centralismo a ultranza: el trato injusto a los estados norteños

Centralismo a ultranza: el trato injusto a los estados norteños

Por: Gerardo Lozano

En la edición 324 de Revista de Coahuila, publicamos el trabajo denominado Coahuila: subsidiando a otros estados y a un gobierno central improductivo. En él se planteaban algunos de los escenarios más desfavorables para los estados más productivos del país por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en materia de distribución tributaria y asignación de recursos públicos.

Por desgracia se está cumpliendo puntualmente el peor de los escenarios planteados, al aprobarse, de forma autoritaria, el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019, donde las palabras dejan de ser tal para pasar al terreno duro de los hechos.

Es penoso que un estado con la economía y la productividad de Coahuila, reciba tan solo 40 mil 665 millones en aportaciones y participaciones, mientras que Tabasco recibirá 81 mil 837 millones de pesos; Oaxaca 66 mil 872 millones de pesos; Chiapas 81 mil 837 millones de pesos y Veracruz, el estado que es hoy el más improductivo del país, 109 mil millones de pesos.

A Nuevo León, el estado más productivo del país, que aporta en promedio el 10% del Producto Interno Bruto nacional, le asignaron tan solo 70 mil 806 millones de pesos, lo que es una ofensa al facto federal y debe tener fuertes consecuencias al mediano plazo.

Se cumplió el mal pronóstico de que sería eliminado el ramo 23, como se le conocía hasta ahora, y el ramo 33 tendría un manejo más discrecional y con criterios políticos, dejando únicamente el ramo 28, que no puede ser modificado porque se rompería el facto federal con los estados.

En su desconocimiento y avasallados por la demagogia y el populismo, quienes fueron a votar por AMLO ignoran las enormes consecuencias que esto tendrá para sus estados, pero lo sentirán, y de una manera drástica, ya a partir de 2019, pero se podría ir agudizando en el transcurso de los próximos años.

Para ejemplificar aspectos concretos, el llamado ramo 23, que se decidía a través de la Cámara de Diputados, ejerció un presupuesto en 2018 de 107 mil 189 millones de pesos, destinados a mejorar la infraestructura de los estados y municipios, a través de proyectos regionales. Para 2019 fue eliminado en un 70%, porque, en la versión de AMLO, era el ramo de “los moches”.

Este ramo 23 estaba integrado básicamente por tres fondos: Fondo de Proyectos Regionales, Fondos de Infraestructura Estatal y Fondo Metropolitano.

A través de este Fondo Metropolitano la zona conurbada de La Laguna llegó a recibir anualmente hasta 620 millones de pesos, aunque en 2018, debido a la falta de un adecuado cabildeo y a la disminución de la inversión pública federal, el fondo había descendido a sólo 218 millones de pesos, pero seguía siendo un ingreso importante, con el cual se pudo financiar, entre otras obras, lo que va del metrobús, aunque en la parte de Durango el anterior gobierno que dirigió Jorge Herrera Caldera no respetó la autonomía de los municipios laguneros conurbados y empleo los fondos del modo en lo que, literalmente, le vino en gana.

La única inversión concreta que anunció AMLO en su primera visita a La Laguna fueron 450 millones para las obras del metrobús, pues la parte conurbada de Durango no ha hecho nada de esta obra.

Si lo que sucedió con la supresión del ramo 23 es muy delicado, lo que pasó con el llamado ramo 33 se puede considerar como grave.

Además de las participaciones que por ley debe entregar el gobierno federal a los estados (ramo 28), el denominado ramo 33 estaba destinado a los estados que tienen un mayor grado de pobreza y subdesarrollo, con el propósito de atenuar la desigualdad que priva entre las diferentes regiones y estados del país.

El problema es que este ramo tan importante se manejaba con discrecionalidad por parte del gobierno federal en turno, asignando recursos sin que existiera una normativa bien establecida, lo que propiciaba que la distribución fuera poco justa entre las 32 entidades de la república o bien, se manipulara con fines de carácter político.

La intención original es apoyar a quienes tienen un mayor subdesarrollo, pero para que salgan del mismo, no para estar subsidiando el asistencialismo,  no para despilfarrar los recursos generados por la productividad y la eficiencia recaudatoria de los estados más desarrollados, los cuales se encuentran, en su mayoría, en el norte y la zona del bajío.

En 2018 el ramo 33 ejerció un presupuesto de 688 mil 341 millones de pesos, de los cuales Coahuila alcanzó tan solo 16 mil 237 millones de pesos. En el mencionado trabajo anterior mostramos cómo la distribución de los recursos del ramo 33 era sumamente desigual.

Recientemente Andrés Manuel López Obrador, antes de la presentación y aprobación del Presupuesto de Egresos para 2019, declaró explícitamente que “ahora le toca al sur y al sureste, ya le tocó al norte y al bajío…”

Lo hizo en Oaxaca, donde anunció un programa de pavimentación de los caminos de acceso a las cabeceras municipales. Oaxaca tiene increíblemente 570 municipios, una composición política imposible pero regida además por un viejísimo gobierno de usos y costumbres que atenta en muchos aspectos contra los derechos humanos e inclusive contra disposiciones legales que operan en todo el resto del país.

A Veracruz, hoy el estado más improductivo del país, se le asignaron 109 mil millones de pesos, mientras que a Nuevo León, el estado más productivo, que aporta en promedio el 10% del PIB nacional, le asignaron tan solo 70 mil 806 millones de pesos.

Ni en la asignación de recursos públicos ni en ningún otro sentido, nadie le ha regalado nada a los estados del norte del país o a los del bajío. Sus economías son más modernas y productivas gracias a la inversión privada y al trabajo.

Chiapas, desde el movimiento zapatista que data de 1994 y después de los Acuerdos de San Andrés pactados en 1996, ha estado recibiendo un trato preferencial en términos de aportaciones y participaciones, lo que hoy se acentúa al recibir el doble de recursos de los que recibirá Coahuila.

El problema es que después de casi 25 años de canalizarle recursos y un trato preferencial Chiapas sigue hundido en el subdesarrollo, mientras medio centenar de municipios siguen bajo la influencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el cual se ha manifestado opuesto a los proyectos y algunas de las políticas de Andrés Manuel López Obrador.

Hay estados de la república que en estos 25 años han alcanzado, por su esfuerzo e iniciativa, un desarrollo impresionante, como Querétaro, Aguascalientes o Baja California, por citar sólo algunos de ellos.

Como una ínsula en el sur y sureste, Yucatán tiene un nivel de vida muy distinto a sus vecinos y no enfrenta la problemática de subdesarrollo de éstos, por lo cual no recibe ningún trato preferencial, pero aun así está, proporcionalmente, por encima de Coahuila, ya que recibirá este año aportaciones y participaciones por 30 mil 501 millones de pesos.

Después del conflicto electoral en el estado de Puebla, en el cual Morena no pudo hacerse de la gubernatura pese a haber llevado hasta el límite un conflicto para tratar de revertir la derrota en las urnas, su participaciones y aportaciones fueron reducidas en 12 mil millones de pesos, en términos reales, como un castigo político, el cual, por supuesto, no se reconoce como tal, menos después del accidente que ha sucedido con la familia Moreno Valle.

La mayor parte de los recursos que se emplearan en los programas asistencialistas del nuevo gobierno federal, no provienen de los recortes menores a la burocracia federal, a los poderes legislativo y judicial y a los organismos descentralizados, sino del ramo 33, pero todavía hoy los especialistas consideran que las cuentas, entre el gasto de los programas asistencialistas y las obras anunciadas, no cuadran.

Lo que sí está bien claro es que los recursos que se asignaban institucionalmente a los estados ahora se anuncian y manejan directamente por la presidencia de la república, con el estilo que ya es de todo mundo conocido.

La gran pregunta es si todos los recursos que están aportando los estados norteños, los del bajío y los demás que soportan, de facto, la mayor parte del crecimiento de la economía, van a ser realmente productivos y ayudarán a bajar los índices de subdesarrollo y pobreza de los estados y zonas del país que se han quedado tan rezagadas, porque, de muchas formas, ronda el fantasma del caso Chiapas.

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