Movimiento Ciudadano y la perversidad de Dante Delgado

Movimiento Ciudadano y la perversidad de Dante Delgado

Por: Gerardo Lozano

Con tan solo un 7 o un 6% de la posible votación total del país en pasados procesos electorales, dicho partido logró, por cuestiones completamente circunstanciales, hacerse de las gubernaturas de Nuevo León y Jalisco

Ya un viejo, el dirigente nacional del partido Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, está maniobrando de una forma perversa para tratar de partir a la oposición política del país, para lo cual se ha coludido con Andrés Manuel López Obrador, en ese intento de jalar a un sector de la sociedad descontenta con el actual gobierno federal, especialmente gente joven, pero cuando parecía que tan torcida maniobra iba sobre rieles, las cosas se le han complicado, de tal manera que ha tenido inclusive arranques públicos de ira.

Con tan solo un 7 o un 6% de la posible votación total del país en pasados procesos electorales, Movimiento Ciudadano logró, por cuestiones completamente circunstanciales, hacerse de las gubernaturas de Nuevo León y Jalisco, el tercero y el cuarto estado más importante en la economía del país y, en el caso de Jalisco, con el cuarto padrón electoral más grande a nivel nacional.

La primera maniobra, en apariencia, era el lograr atraer como candidato presidencial a Marcelo Ebrard, quien estaba, y está, irritado en contra de López Obrador, lo que le garantizaba a Movimiento Ciudadano el mejor candidato posible, para jalar el voto opositor del país, pero Marcelo Ebrard representaba un grave riesgo: dividir el voto de Morena, lo que resultó inaceptable para AMLO, quien lo obligó a disciplinarse, pero no por ello dejó de alentar a Dante Delgado para buscar otra opción atractiva.

Y Dante fue y la encontró en la persona del joven gobernador de Nuevo León, Samuel García, quien a sus 35 años es todavía un político inexperto, pero un modelo de ambición y de arrogancia, a quien no fue difícil seducirlo para montarlo en la fantasía de la candidatura presidencial.

Lo que el dirigente de Movimiento Ciudadano no contaba es que Samuel García, en su corto periodo de apenas dos años de gobierno, parece tener ya muertos en el closet del palacio gubernamental, lo que le llevó a exigir a un gobernador suplente a modo, de su entera confianza, pues además esto le permitiría convertir al gobierno de Nuevo León en la caja chica de su campaña.

En sus retorcimientos, ni Dante Delgado ni Samuel García contemplaron que el PRI y el PAN tienen mayoría en el Congreso del Estado y este, por ley, es el facultado para nombrar al gobernador interino, así que ejercieron su facultad y rompieron el juego de Samuel y de Dante, quienes generaron un caos político-institucional, del cual salieron sin candidato, reculando de una manera penosa.

En todo momento Andrés Manuel López Obrador estuvo apoyando a Samuel García, ingiriendo en el proceso electoral como hasta ahora lo ha hecho de manera permanente. La maniobra que pretendían se volvió bastante obvia.

Como el perro de las dos tortas

Ya sin candidato, molesto, inclusive encolerizado, Dante Delgado se ha dado a la tarea de buscar un nuevo candidato, pero hasta el cierre de esta edición estaba teniendo serios problemas.

Todo indica que Movimiento Ciudadano se ha quedado en una posición electoral marginal, con lo cual sucedería lo que no deseaba López Obrador: que la contienda electoral por la presidencia sea entre dos; su candidata Claudia Sheinbaum y la opositora Xóchitl Gálvez, quien podría representar la única opción opositora.

Midiendo candidata contra candidata; mujer contra mujer, Xóchitl Gálvez es más candidata, pero Claudia tiene detrás de sí al propio AMLO, a 22 gobernadores y todo el aparato gubernamental federal, pero eso no le garantiza que pueda alcanzar, como desea, una mayoría absoluta, aplastante.

Al seguir el juego de AMLO, Dante Delgado pensaba colocarse como “la nueva oposición” a nivel nacional y el “partido bisagra”, es decir, un partido que tuviera en sus manos una cantidad de diputados federales y senadores que le permitiera negociar la mayoría absoluta que tanto pretende AMLO. Ese era el premio de un juego tan perverso, en el cual el gobernador de Nuevo León, Samuel García, ha salido como lo que es: “chamaqueado”, pero de consolación, ahora el orgullo de su nepotismo, su esposa Mariana Rodríguez, es candidata al gobierno municipal de Monterrey, pues ambición tiene tanta o más que su ya engreído marido, al que hizo gobernador ¿Por qué no ser ella tan siquiera presidente municipal de Monterrey? No está mal para una influencer, que puede centrar una campaña electoral en el color fosforescente de sus zapatos deportivos.

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