La falta de medicamentos en el IMSS está haciendo crisis

La falta de medicamentos en el IMSS está haciendo crisis

Por: Marcela Valles

La crisis por la falta de medicamentos y la pésima atención del IMSS a sus derechohabientes se está manifestando ya a través de protestas públicas, como el bloqueo del boulevard Revolución en Torreón, donde se ubican la mayoría de las clínicas del IMSS.

Después de hacer hasta cinco o seis horas de “cola” en las farmacias de las clínicas 71 (de especialidades) y la 16, sólo para encontrarse con un mal trato del personal y la inexistencia de medicamentos, el pasado 8 de julio se llegó a la impaciencia y el enojo colectivo, lo que llevó al bloqueo del boulevard Revolución por cerca de cinco horas, desafiando el muy fuerte calor que impera en la región.

Desde el año pasado y aún con la pandemia, las quejas de los derechohabientes han sido una constante en relación a la falta de medicamentos, a lo cual se suma la queja de una deficiente atención del personal.

Esto ha empeorado en la inclemente ola de calor que ha azotado a la región lagunera durante junio, julio y lo que va de agosto. Los derechohabientes suelen hacer fila por varias horas, pese a que muchos de ellos llegan desde las seis de la mañana, cuando las farmacias se abren a las 8 am. 

En múltiples ocasiones y en diversos medios de comunicación, se han denunciado las filas para acceder a la farmacia, que son tumultuarias y salen de las instalaciones para prolongarse hasta una cuadra sobre la banqueta frente a los edificios, lo que expone a los usuarios a las inclemencias del tiempo, sin importar que muchos de ellos son adultos mayores.

Pero el problema más crítico es que no hay medicamentos o se tardan meses en ser surtidos por las farmacias. Medicamentos tan básicos como los empleados en el tratamiento de la diabetes mellitus, como la insulina; medicamentos para el tratamiento de la presión arterial alta; antibióticos básicos, o hasta reductores de los niveles altos de colesterol en la sangre.

En el caso de los medicamentos de alta especialidad, hay faltantes tan básicos e importantes como los usados en el caso del síndrome nefrótico, o afección del riñón, además de otros padecimientos renales, como insuficiencia.

Estamos en el penúltimo año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien originó el problema al desmantelar el sistema de suministro de medicamentos al sector públicos, por una supuesta corrupción que nunca demostró. A partir de esa decisión se provocó un desabasto grave de medicamentos, pero lo más delicado es que en cinco años no se ha tenido la capacidad de restablecer el abasto, cuando la supuesta pretensión era mejorarlo.

No hay indicios de que el problema pueda ser resuelto en lo que resta al actual gobierno, y los derechohabientes están llegando ya a la irritación, mientras López Obrador reconoce públicamente que sí hay problema con el abasto de medicamentos en todo el sector de salud pública, “pero antes era peor”, lo que es una mentira que irrita aún más a los afectados.

UNA POSTURA OFICIAL DE CINISMO

A raíz de las protestas del pasado 8 de julio, el delegado estatal del IMSS, Leopoldo Santillán Arreygue, envió un comunicado a los medios en el que manifiesta que “no hay quejas ni retrasos”, que existen cinco ventanillas de atención en las farmacias, y el problema se trata solamente de un asunto de organización interna de las mismas.

Hace referencia a que en Coahuila hay 2.3 millones de derechohabientes, a los cuales se les da un servicio de 38 mil recetas en cada una de las distintas unidades de salud. Afirma que Coahuila ocupa el quinto lugar a nivel nacional en emisión de recetas, pero ya desde el segundo semestre de 2022 había manifestado que no se tiene contemplada la apertura de nuevas farmacias.

Todo lo que se está haciendo, según comunica el funcionario, es tratar de realizar una división interna de las farmacias de la clínica 71 y la 16, para evitar la formación de largas filas.

El delegado se niega a reconocer que existe un problema de abasto de medicamentos, como también niega el hecho diario de que las farmacias funcionan con ineficiencia, que no están abiertas habitualmente las cinco ventanillas y que el trato hacia los usuarios es prepotente.

La política de solución al grave problema es la negación de la existencia del mismo. Lo que coincide con la política que se ha implementado desde la presidencia de la república, mientras que Zoé Robledo, el director general del IMSS, quien asumió el cargo sin la debida experiencia y formación, está trabajando para postularse en 2024 como candidato al gobierno de Chiapas.

Abiertamente lo ha declarado a los medios: “mi destino es Chiapas”.

Al mismo tiempo que se da la crisis y el fracaso en el abasto de medicamentos, así como la baja de eficiencia en muchos de los servicios médicos, las cuotas obrero-patronales que se pagan al IMSS se han incrementado muy notoriamente.

El incremento acumulado del salario, y en consecuencia de los pagos al IMSS, ha subido 135% en los últimos cinco años, para situar al salario mínimo en 207.44 pesos diarios, pero esto no se ha reflejado, ni de lejos, en los proyectos de expansión de clínicas, hospitales y servicios, cuando la red hospitalaria ya es obsoleta para el tamaño de la población.

Con más del doble de ingresos obrero-patronales, el servicio de salud pública en el país se ha deteriorado. ¿Dónde están entonces los recursos?

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