Las consultas del IMSS, sin medicamentos y deficiente atención

Las consultas del IMSS, sin medicamentos y deficiente atención

Por: Marcela Valles

Después de dos años y medio sin acudir a consulta por motivo de la pandemia de COVID-19, Elisa, de 57 años, decidió regresar a sus consultas mensuales en el IMSS, clínica 66 de Torreón.

En la primera cita le ordenó el médico familiar toda una batería de exámenes de laboratorio. Esperó 25 días para que le entregaran los resultados y poder acudir a su segunda cita.

Se reflejó que sus niveles de colesterol y triglicéridos estaban por encima de lo normal (el colesterol en 249). Su examen de orina reflejó bacterias escasas, lo que es muy común en los estudios generales de orina. Su presión arterial estaba controlada, pero para mantenerla así debe tomar el medicamento Telmisartán porque padece hipertiroidismo.

El médico le indicó a Elisa que el medicamento más adecuado para bajar sus niveles de colesterol y triglicéridos era la Rosuvastatina, pero enseguida le comentó que, igual que el Telmisartán, en ese momento estaba agotado en la farmacia del IMSS. Como para Elisa esto significaba que debía adquirirlo por su cuenta, el médico le sugirió que podría sustituir la Rosuvastatina por Atorvastatina, que sí encontraría en la farmacia, aunque no fuese el medicamento indicado. 

Elisa ya ha probado la Atorvastatina y sabe que no le da resultados ante su padecimiento.

Continuando con los resultados de los análisis, el médico le indicó que tenía una leve infección en las vías urinarias, por lo que también debía tomar Ciprofloxacino. Ella le comentó que no tenía ningún síntoma, pero él insistió en que sí había infección, aunque era leve, y en recetarle el medicamento.

Elisa esperó hasta 10 días para acudir nuevamente a la farmacia del IMSS. Otra vez no encontró los dos primeros medicamentos, que incluso forman parte del cuadro básico que debe tener el Instituto. Le informaron que no había fecha para que los tuvieran. 

En la fila Elisa había conversado con Margarita, madre de un niño de seis años con síndrome nefrótico (un trastorno congénito en los riñones). La joven le contó que por cuatro semanas había estado yendo a la farmacia del IMSS, hasta que, casi un mes después de que la nefróloga le recetara el medicamento Tacrolimus, finalmente había podido adquirirlo. Por ser de alta especialidad, este inmunosupresor es sumamente costoso en las farmacias comerciales. Durante ese tiempo el niño estuvo sin el tratamiento para una enfermedad tan dolorosa, pues la familia de Margarita es de escasos recursos. 

Nuevamente sin poder surtir su receta, esta vez Elisa no tuvo más opción que acudir a una farmacia comercial y comprar los dos medicamentos que le faltaban, en su presentación de genéricos, lo que le representó un gasto de 800 pesos.

Dado que, además, Elisa tenía dudas sobre el diagnóstico de la infección urinaria al no sentir molestia alguna, decidió repetir por su cuenta el examen general de orina, que es de un costo relativamente económico. Tuvo que consultar a un urólogo particular, quien le indicó que en los resultados no había ningún dato para determinar que hubiera una infección urinaria, indicándole que no requería el Ciprofloxacino, el único que sí había logrado conseguir en la farmacia del IMSS.

Así, mientras el Instituto Mexicano del Seguro Social está subiendo agresivamente las cuotas obrero-patronales, el servicio médico sigue teniendo las mismas deficiencias y hay un desabasto de medicamentos, tanto de los más básicos, como de los de alta especialidad.

La realidad choca de manera abrupta con el discurso oficial. Desde el desmantelamiento del sistema de adquisición y distribución de medicamentos de todo el sector salud, al principio del actual gobierno federal, continúan el desabasto de medicamentos y la baja calidad de los servicios médicos. Con frecuencia, los derechohabientes tienen que adquirir sus medicamentos en las farmacias comerciales a precios sumamente altos, o tienen que buscar en el sector privado una segunda opinión especialista ante la falta de certeza por los diagnósticos que reciben.

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