Gómez Palacio: el gobierno municipal de Morena, un desastre

Gómez Palacio: el gobierno municipal de Morena, un desastre

Por: Eugenia Rodríguez

      El nuevo gobierno municipal de Gómez Palacio que encabeza Leticia Herrera Ale, tiene los elementos para enviar a la cárcel a varios funcionales municipales e, inclusive, fincarle responsabilidades a Marina Vitela y a su suplente Anabelle Gutiérrez Ibarra, por actos de corrupción en muy diversas modalidades.

     Es una vergüenza que el primer gobierno de alternancia que tiene este municipio lagunero ha sido un desastre, tanto en términos de corrupción, como de desorden administrativo y de gobierno.

     Molestos con lo que pasa, algunos funcionarios del área de tesorería han filtrado documentos a algunos medios de comunicación, en los cuales se demuestra que inclusive el área de comunicación social, que estuvo bajo la dirección de Teresa González Carranza, se convirtió en un nido de corrupción.

     Gastos enormes, de hasta medio millón de pesos, en la supuesta publicación de la simple gaceta municipal, muestran el uso de empresas fantasma, simulaciones y desvío de recursos, pues resulta que un pobre hombre, avecindado en San Pedro de las Colonias, quien se dedica a la venta de quesos y a una modesta crianza se marranos, fue utilizado, en su identidad fiscal, para crear una figura “empresarial” y facturar cantidades hasta por medio millón de pesos.

     De igual forma se ha detectado una práctica viejísima de corrupción en esta misma área de comunicación social, por medio de la cual se otorgan grandes cantidades de dinero a supuestos medios de comunicación, “pasquines”, como se les denomina en el argot del medio, quienes pueden facturar cantidades muy grandes de dinero, pero una parte sustancial de esta facturación se la regresan a los funcionarios en efectivo, sin que en apariencia quede huella de la trapacería.

     Si le llaman a cuentas, Teresa González Carranza va a tener muchas cosas que explicar; y muchas responsabilidad que encarar.

     Esto es dentro del segundo nivel de la administración, pero todo indica que la corrupción comenzaba en la misma familia de Marina Vitela, con una serie de empresas constructoras y de servicios que involucran a los hijos, lo que ya ha sido denunciado durante su fallida campaña, pero nunca fue debidamente aclaro o, tan siquiera, desmentido. 

     Marina Vitela dejó, literalmente, tirada la administración municipal para irse en busca de la gubernatura, al poner como suplente a Anabelle Gutiérrez Ibarra, una mujer de bajísimo perfil, quien, además de ser una desconocida hasta para los propios gomezpalatinos, aparece como una de las tres peores alcaldesas del país evaluadas por Consulta Mitofsky, en la posición 147 de 150, así de desastroso.

     La experiencia morenista ha sido un desorden y un desaseo pocas veces visto en un gobierno de Gómez Palacio, y vaya que Gómez Palacio ha tenido varios gobiernos malísimos, pero no se recuerda ninguno como este.

     ¿Qué va hacer ante esto Leticia Herrera, como nueva alcaldesa, y Esteban Villegas como nuevo gobernador? Darle vuelta a la página no se puede, porque las consecuencias de toda esa corrupción y desorden les caerá encima, de varias maneras, pero además fueron electos precisamente para meter la barredora y reordenar la administración pública.

     Los duranguenses, y aún los propios militantes de Morena, no se equivocaron: Marina Vitela nunca debió ser siquiera alcaldesa de Gómez Palacio, mucho menos candidata a gobernadora del estado de Durango. Es una fortuna que haya perdido, dejando a un lado las diferencias partidistas e ideológicas.

     Considerar siquiera la impunidad es algo injusto para los gomezpalatinos.

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