Mostrando el rostro del poder

Mostrando el rostro del poder

EDITORIAL ABRIL 2021

Félix Salgado Macedonio es el mismo de siempre, no hay sorpresa: patán, violento, totalmente desatendido de las formas de la política y del respeto a la ley.

En abril del 2000, siendo Félix Salgado diputado federal por el PRD, le gritó a Dionisio Pérez Jácome, presidente de la Cámara: “Yo no soy Irma Serrano, yo sí lo voy a madrear y delante de todos y a ver quién sale a defenderlo”. Terminada la sesión Félix Salgado volvió a agredir a Dionisio Pérez: “Yo sí te madreo, Nicho”, a lo cual Pérez Jácome le contestó: “¿Estás hablando en serio?” y, acto seguido, se dieron los empujones y en eso quedó todo.

Es el mismo Félix Salgado que alcoholizado se orinaba en la vía pública, que peleaba con las autoridades policiacas, en resumen, un patán impresentable que, absurdamente, y pese a todo, ha sido dos veces diputado federal, dos veces senador y dos veces anteriores candidato a gobernador de Guerrero, donde ya logró ocupar el cargo nada menos que de la alcaldía de Acapulco.

El problema no es entonces Félix Salgado sino quien lo puso de candidato y lo mueve: Andrés Manuel López Obrador.

Félix Salgado no es sino hasta ahora la exhibición de una de las más peligrosas facetas de quien ocupa la presidencia: la autocracia, el autoritarismo que no tiene respeto alguno por el estado de derecho y, algo todavía más delicado, que no cree de fondo en la democracia, la cual no fue sino un instrumento para llegar al poder, pero ya en él va contra las instituciones fundamentales que la hacen posible. Una democracia todavía incipiente e imperfecta, pero por ello mismo necesitada de verdaderos gobernantes demócratas que la consoliden.

Con o sin el torvo de Félix Salgado de por medio, el objetivo es apoderarse del INE y ponerlo bajo el mando presidencial.

Es así, que en medio de este conflicto, los senadores de MORENA, en una iniciativa sorpresa, hacen modificaciones a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, en la cual incluyen un artículo transitorio, por el cual extienden dos años el periodo de Arturo Saldívar al frente de la SCJN, lo cual es anticonstitucional y tendrá que ser enmendado por la Cámara de Diputados, o el propio Arturo Saldívar quedaría completamente desprestigiado, al prestarse a las maniobras de la presidencia de la república.

Así que lo dicho: este 6 de junio es una elección en la que se juega el futuro de la democracia mexicana y, en consecuencia, el futuro del país. Es sumamente riesgoso que MORENA, el partido oficial, vuelva a ganar la mayoría de las diputaciones federales.

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