El candidato: Salgado Macedonio

El candidato: Salgado Macedonio

Félix Salgado Macedonio ha sido, desde sus inicios, un político impresentable, lo cual podría situarle como un sujeto folklórico o pintoresco cuando se metía en problemas con la policía de la Ciudad de México; insultaba al presidente de la cámara o aparecía alcoholizado haciendo tonterías, pero ya en cargos públicos lo que era pintoresco se comenzó a convertir en insultante y luego en siniestro.

Pese a ese perfil impresentable, Salgado Macedonio ha sido dos veces diputado federal y dos veces senador de la república, en la última ocasión ya como activista de Morena, donde invierte en la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

Lo que ya era aberrante en un político del PRD como senador, se convierte en algo mucho más delicado cuando logra ser presidente municipal de Acapulco de 2006 a 2008. Con más poder y en un cargo de gobierno, Félix Salgado se comporta con desenfreno y sin control alguno, al grado de que se le señala como uno de los responsables directos de que el puerto de Acapulco se haya convertido en un nido de narcotraficantes.

Candidato a gobernador por el estado de Guerrero en 1933 y 1999, perdió en ambas ocasiones, cuando aún no pesaba sobre él un historial tan turbio, o aún no era del conocimiento público gran parte de él.

Hoy, con el apoyo reiterado de López Obrador, es el candidato a gobernador de Guerrero por Morena, pero tiene ante los juzgados locales y federales tres denuncias formales por violación y abuso sexual, lo que era motivo suficiente para suspender su candidatura.

Contrario a esto López Obrador ha traspasado sus propios límites del pragmatismo, que ya son sumamente laxos, para “justificar” y sostener la candidatura de Félix Salgado, en lo que es una aberración, cuando el país tiene serios problemas con la violencia y abuso hacia las mujeres y por lo menos la mitad de los candidatos a gobernadores por Morena son mujeres, además de que López Obrador le ha dado la espalda reiteradamente al movimiento feminista en todo el país.

A López Obrador su clientela dura le ha pasado todo tipo de incoherencias sobre los personajes que se han sumado a su movimiento, pero en esta ocasión todo indica que el costo de imponer a un presunto violador como candidato a una gubernatura puede ser muy alto, pues la mitad de todo el electorado del país son mujeres.

Lejos de suavizarse con la experiencia en el ejercicio del poder, la terquedad y la soberbia parecen acentuarse en López Obrador, quien parece persuadido de que es el dueño de la república y no solamente un presidente electo para un mandato de seis años, quien está obligado al cumplimiento de la ley y a velar por la misma.

Cada vez es más claro que para llegar al poder pactó hasta con los demonios y ahora está pagando sus cuentas, al costo que sea y pasando sobre quien sea.

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