Fuertes problemas con la educación virtual

Fuertes problemas con la educación virtual

Por: Marcela Valles

Gran parte del año escolar 2020 y todo el ciclo 2020-2021 tendrán una gran afectación como consecuencia de la pandemia de COVID-19. El intento de cubrir el ciclo de forma virtual, a través de la televisión, de computadoras portátiles, tabletas y teléfonos celulares es sólo eso: un intento de que no se pierda todo, pero los problemas que se enfrentan son muchos y, además, puede haber consecuencias al obligar a los estudiantes a pasar gran parte del día frente a un dispositivo electrónico.

Antes de la pandemia, los padres de familia estaban teniendo problemas con sus hijos por el uso excesivo e indiscriminado de la televisión y de los teléfonos celulares, empleados principalmente para navegar en la internet con fines recreativos, hacer un uso no muy adecuado de instrumentos como Whatsapp y otras aplicaciones, donde transcurren gran parte de las relaciones personales.

Por la edad y por la educación de cada niño, púber, adolescente o joven no se pueden hacer generalizaciones, pero sólo una parte de las clases medias tiene una laptop o una tableta. En la clase media y alta puede haber inclusive más de una, pero ésa es una parte muy reducida de la población.

El dispositivo es demasiado pequeño, tiene acceso a muchas aplicaciones y sólo un porcentaje de las cabezas de familia está en su casa disponible para poder supervisar que la o el estudiante tome al menos cuatro horas de clases y después haga la tarea, más si en el hogar hay dos o tres hijos en edad escolar de primaria y/o secundaria.

La posibilidad de organizar electrónicamente la enseñanza y de contar con la ayuda sistemática de los padres de familia se puede dar, en el caso que se posea una laptop, a través de una gran cantidad de aplicaciones para videoconferencias o videollamadas, donde el maestro o expositor, con cierta capacitación, puede llevar a cabo la enseñanza y verificar que todo el grupo esté conectado, además de estar viendo físicamente al alumno y poder intercambiar con él.

Estas modalidades se están dando principalmente en el sistema de escuelas privadas, pero muy poco en el sistema público, que representa el grueso de la población escolar.

LA OPCIÓN POR TELEVISIÓN

Para una población abierta, la SEP ha dispuesto 4 canales de televisión, de las principales cadenas comerciales, donde se ofrecen de tres a cuatro horarios diferentes para los niveles de preescolar, primaria, secundaria y preparatoria.

En México el acceso a la televisión es casi universal en todos los niveles socioeconómicos y estados, lo que abre la más importante de las opciones, pero no suple la labor completa del maestro, sino únicamente la enseñanza.

Tampoco se puede garantizar la atención del alumno ni el trabajo que tiene que desarrollar en el aula, pues un muy alto el porcentaje de los dos padres de familia laboran fuera del hogar, lo que impide la supervisión de la permanencia frente a la televisión y la supervisión de la tarea, aunque esto no varía mucho en relación al sistema escolar ordinario.

Lo que se refleja como un problema pedagógico más difícil es el hecho de que el estudiante está viviendo un encierro, debido a las medidas de aislamiento por la pandemia, y su principal fuente de entretenimiento es la televisión, por lo que habría que agregar las horas escolares (un promedio de 3 a 4) a las horas que dedica a ver la televisión como entretenimiento, lo que puede sumar por lo menos cuatro o cinco horas más.

Especialistas recomiendan que, en condiciones ordinarias, una persona no vea más de tres horas de televisión al día, por las consecuencias que se pueden tener a largo plazo.

Otro problema es que los educandos necesitan una televisión exclusivamente para la enseñanza, y millones de hogares sólo tienen un televisor que comparte toda la familia.

El problema educativo no sólo es de enseñanza, sino que todo el sistema escolar se suspende: convivencia, recreación, disciplina, relación formativa con los educadores, métodos de trabajo, calidad de la enseñanza.

El sistema de emergencia lamentablemente estará fomentando, al menos por un año y medio, la tele adicción, que se suma a la adicción al teléfono celular, que ya se ha convertido en todo un problema.

EL SISTEMA UNIVERSITARIO

En el sistema universitario y parte de la preparatoria, la madurez de los alumnos debe en teoría facilitar las cosas en cuanto al comportamiento, aunque la enseñanza es más compleja porque cada materia es distinta, pero se pueden utilizar dispositivos más personalizados.

Volvemos al problema social de que una parte de la población no cuenta con una laptop o una tableta, lo que no le deja más opción que el teléfono celular.

De acuerdo a la información disponible, el nivel de aprovechamiento de los alumnos de nivel universitarios en gran parte del sistema público es bajo, ya sea por los problemas de la calidad de la enseñanza o del aprovechamiento.

Pasar a una opción virtual ya representa muchos problemas tanto para los maestros como para los alumnos, en aspectos tan elementales como el nivel de lectura y el de laboratorios.

Si se decide no emplear las bibliotecas durante el periodo de la pandemia se dificultaría la lectura, que ya tiene un nivel no aceptable en todo el sistema universitario, aunque se pueden tomar algunas medidas parciales de remediación.

El nivel de trabajo también cambia para los maestros al pasar a virtual, aunque se pueden flexibilizar más los horarios, la revisión de tareas es distinta, pero finalmente el nivel universitario es el que menos problemas debe enfrentar, aunque no existe ningún estudio sobre el porcentaje de alumnos de universidades públicas que tienen acceso a una laptop para su uso durante gran parte del día.

Por la edad de los alumnos, el universitario es el nivel de educación que tiene las posibilidades más altas de regresar en un periodo más corto al sistema presencial y al trabajo ordinario. A menor edad el plazo se podría extender más, lo que está contemplado hasta el segundo semestre de 2021 para el nivel básico, por lo menos.

Estamos ante un fenómeno imprevisto, totalmente desconocido, sobre el cual no hay tiempo ni condiciones de analizar hasta que éste ya haya transcurrido, pero no antes, así que la política educativa parece ser la de tener el menor daño posible o, dicho de otro modo, reducir en lo posible el gran daño que se puede generar.

Comentarios de Facebook
Facebook
Twitter
LinkedIn

Lo más visto

Te podría interesar: