La corrupción empresarial

Por: Rodrigo Tejeda

Estamos habituados a hablar en todos los medios de la corrupción como si fuera exclusiva de los políticos y esa es una visión completamente parcial de la realidad. La corrupción es un problema sumamente arraigado entre los empresarios; hay también empresarios-políticos corruptos y, cada vez más, empresarios dedicados al lavado del dinero de las organizaciones del crimen organizado, como también es penoso constatar que hay corrupción entre empresarios propietarios de medios de comunicación, si se desea apegarse a la realidad con autocrítica del rubro.

Y esto no es nuevo: la corrupción empresarial ha ido de la mano de la corrupción de una buena parte de los medios políticos del país. En Coahuila empresarios como Alonso Ancira, propietario de Altos Hornos de México, AHMSA, son casos consumados de prácticas de corrupción aplicadas a los negocios.

Armando Guadiana Tijerina, el jefe político de Morena en Coahuila, un caso de empresario-político, es también un caso consumado de prácticas de corrupción aplicadas al medio empresarial y a la relación con la política.

En regiones como La Laguna, hay casos como los de Antonio y Salomón Juan Marcos Issa, de empresarios que incursionan en la política con fines de corrupción y han generado casos escandalosos, sólo por citar un ejemplo.

No existe un capo del crimen que no esté realizando una actividad empresarial, ya sea de forma directa o a través de terceros, pero es inclusive de sentido común que no se puede generar dinero proveniente del crimen organizado sin crear empresas para su “lavado”, que es considerado una de las fuentes más importante de flujo de dólares hacia la economía mexicana.

NEGOCIOS CON LOS GOBIERNOS

Ser proveedor de cualquier nivel de gobierno es legítimo y es indispensable para el funcionamiento de la actividad pública, pero la proveeduría al sector público se puede manejar con un porcentaje muy alto de corrupción, cuando las licitaciones están amañadas o se hacen asignaciones directas.

El actual gobierno municipal de Torreón tiene un índice de opacidad muy alto en sus adquisiciones, donde se compra de todo: patrullas, vehículos diversos, uniformes, despensas, material de sanidad, compra de pintura por toneladas, sin que se transparenten los contratos y se den a conocer los precios reales de adquisición, lo cual beneficia a toda una serie de empresas, muchas de ellas foráneas.

El sector de las empresas de la construcción ha sido, desde los años treinta del siglo pasado, el sector que más negocios salpicados de corrupción ha hecho con los gobiernos. Y esto se da con obras a todos los niveles, desde aulas escolares hasta grandes autopistas.

Una obra tan importante y tan emblemática como la autopista escénica Durango-Mazatlán, tiene hoy una gran cantidad de problemas porque las empresas contratistas privadas que la hicieron no siguieron las especificaciones técnicas obligadas, para hacer un mayor negocio, pero esto fue posible por la corrupción coludida con los funcionarios encargados de inspeccionar la obra.

Los derrumbes son de lo más frecuente, sobre todo en el periodo de lluvias, debido a los malos declives, lo que provoca deslizamientos de tierra y rocas, teniendo que cerrar tramos completos de la autopista por días.

Las cuotas son muy altas, aun considerando el ahorro en tiempo y la seguridad de la autopista.

En el mismo sector de la construcción, pero en el área de vivienda y urbanización, la corrupción ha sido, y es, endémica. Los gobiernos municipales y los organismos responsables permitieron que los constructores privados “compraran” la casi totalidad de los ejidos conurbados a las zonas urbanas de todas las ciudades del país, por supuesto que esto se dio, de manera rapaz, en la zona conurbada de La Laguna.

Tierra comprada en pesos que hoy se vende en miles, pero también desarrollos urbanísticos privados para venta de terrenos y casas que no cumplen los requisitos técnicos, pero tienen arreglos con los funcionarios del área, que a su vez tienen que obtener el “permiso” del alcalde en turno.

Sucede así que toda la parte norte de Torreón ha sido urbanizada con una serie de anomalías, entre ellas las vialidades, pero la más importante: la falta de agua potable suficiente para la densidad poblacional que ha sido autorizada, como sucede ya en el sector denominado de Senderos y sucederá en otros sectores.

Hay tal desaseo que una parte del estadio de futbol del Santos-Laguna tiene irregularidades en la tenencia de la tierra, en la parte que corresponde al sector norte del estadio, donde no liquidaron debidamente a los propietarios ejidales, no obstante que pagaron a precios baratísimos.

EL LAVADO DE DINERO

El llamado lavado de dinero representa un paso más allá de la corrupción, para ubicarse en actividades ilícitas directas, donde el crimen organizado crea empresas para el propósito o utiliza los servicios de empresarios establecidos para lavar el dinero que proviene del narcotráfico o de cualquier otra actividad de carácter ilícito.

Los sectores preferidos del lavado de dinero son los sectores de servicios, como restaurantes y hotelería, pero pueden incursionar en casi cualquier tipo de actividad empresarial, como la construcción o el comercio en muchas de sus modalidades.

Hay negocios muy bien establecidos que son cadenas regionales, con sucursales en todo el noreste del país, pero no tienen ventas suficientes como para sostener los altos gastos fijos que generan, sin embargo tienen décadas operando y no cierran. Hoy, con la pandemia de por medio, siguen abiertas. ¿Cómo es posible hacer eso? No importa si son negocios reales, el propósito es que sean muy buenos negocios virtuales, con ventas altas ficticias y, en consecuencia, compras también virtuales de mercancía, lo que permite que por una parte entre el dinero sucio y por la otra salga convertido en utilidades “limpias”.

En La Laguna hay sectores comerciales completos que están en manos de empresarios dedicados al lavado del dinero; todos los demás miembros del sector lo saben, pero hay un silencio total al respecto, porque además algunos de esos empresarios les ponen dinero a las campañas electorales de diferentes partidos, de preferencia a los que ven con más posibilidades de ganar e instalarse en los gobiernos.

El propio futbol profesional, en varias ciudades del país, es un negocio con fuertes pérdidas, pero se sostiene por el lavado de dinero que realizan sus propietarios. Hay pocas cosas tan herméticas en el medio empresarial como las finanzas de los equipos profesionales de futbol.

Hay fortunas en el país que están muy relacionadas a la permisividad gubernamental, que les permite prácticas monopólicas, beneficios fiscales y oligopolios.

Una de las empresas más viciosas que han crecido de forma enorme en los últimos sexenios es el llamado Grupo Salinas, de Ricardo Salinas Pliego, quien, de forma increíble, ha brincado exitosamente de sus relaciones con los gobiernos panistas y priista para colocarse como uno de los preferidos de Morena, a quien se relacionó en sus campañas electorales.

Se trata de holdings o grupos empresariales a gran escala, con una gran diversificación, pero ligadas íntimamente a los favores de los gobiernos en turno, en este caso el de López Obrador, a un nivel en el cual el presidente de la Fundación Azteca, Esteban Moctezuma, dejó el cargo para convertirse nada menos que en Secretario de Educación Pública del país.

La corrupción puede estar en todas partes y el medio empresarial no es la excepción, sino el segundo sector donde se presenta, pues incluso sería inexplicable la formación de la clase empresarial mexicana sin los negocios con los gobiernos postrevolucionarios del siglo pasado.

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