Rogelio Montemayor, una renuncia tardía

Rogelio Montemayor, una renuncia tardía

Por: Gerardo Lozano

El exgobernador Rogelio Montemayor Seguy renunció al PRI, pero si fuera un hombre con un código mínimo de ética debería haber renunciado a la política desde hace más de una década, la misma que se tardó el PRI en darlo de baja si aplicara también un mínimo código de ética.

La historia política de Rogelio Montemayor es de sobra conocida dentro de los medios políticos del estado y del país. Su renuncia al PRI es un acto publicitario y una manipulación mediática, porque afirma que en parte renunció por la renuncia del doctor José Narro y, cosa inusitada, argumentando que también lo hace por los vicios que representa el grupo contrario al exrector de la UNAM, como corrupción, antidemocracia, entre otros.

Asombra el cinismo de Rogelio Montemayor cuando se pone a hablar de corrupción y está saliendo de una sentencia, que le dejó por algo así como diez años imposibilitado para el ejercicio de la función pública.

Montemayor fue a prisión por desvío de fondos públicos de la paraestatal PEMEX y estuvo bajo arresto y posteriormente sentenciado.

Lo que hizo en PEMEX (desviar indebidamente dinero hacia el sindicato y a su vez hacia una campaña electoral) no fue sino un descuido, una tontería que se da por el exceso de confianza y que le salió bastante cara, pero su carrera de corrupción en la función pública había comenzado muchísimo antes y por cantidades enormes.

Montemayor es un salinista histórico, en el sentido estricto del término y, para la desgracia del sonorense, se da la peculiaridad de que fue él quien presentó a Carlos Salinas de Gortari con Luis Donaldo Colosio.

Un tecnócrata del círculo íntimo del “villano favorito” irrumpe en la política coahuilense en el periodo de Eliseo Mendoza Berrueto, en calidad de delegado de la SEDESOL y posteriormente lo hacen senador para enfilarlo a la gubernatura, todo por órdenes directas de Salinas de Gortari.

Como todo el círculo íntimo salinista, tiene acceso a adquirir bienes paraestatales del enorme remate de empresas públicas que hizo Salinas. A Montemayor Seguy le tocó una planta de fertilizantes del complejo Pajaritos, donde se gana una millonada en dólares.

Doctor en economía por la Universidad de Pensilvania, sabía cómo manejar las finanzas públicas para hacer negocios en colusión con particulares (se rodea de un grupo de empresarios para desarrollar toda una serie de negocios) y no como el irresponsable, además de ignorante, de Humberto Moreira, que era como un chivo en cristalería en asuntos financieros públicos.

Montemayor tenía un equipo de colaboradores capaz y tenía orden en el manejo de los asuntos públicos, lo que no quiere decir, ni a distancia, que fuera un político honesto, sino un tecnócrata que estaba a la caza del dinero a través de la función pública.

Buscó ser Secretario de Hacienda pero no lo logró; no obstante, sí pudo colocarse en un puesto que es considerado, o era, una silla de oro: Pemex.

Como director de la paraestatal apenas se estaba acomodando en el cargo cuando se da la campaña presidencial y el escándalo que le llevó a la destitución y a un proceso legal, junto con Carlos Juaristi Septién, quien había sido su Secretario General de Gobierno y, por cierto, quien nunca ha arreglado sus asuntos pendientes con la justicia, al darse a la fuga.

Cuando cumple su sentencia, Montemayor tiene el cinismo de pedir la posición de diputado local por el PRI, la cual le fue evidentemente negada.

No quería la posición por cuestiones políticas, sino económicas. Hoy representa intereses muy, muy importantes en la llamada Cuenca de Burgos, ubicada al norte del estado, con la posible explotación de gas por el procedimiento de ruptura de placas o fracking, un proceso de altamente cuestionado por los ecologistas.

Durante la campaña de Andrés Manuel López Obrador ya no estaba dentro del PRI, sino jugando dentro de la campaña del tabasqueño, junto con su grupo político. Con los apoyos y con el dinero que colocaron en las campañas, lograron hacer presidente municipal de Piedras Negras a Claudio Bres, pero ya hacía tiempo que tenían un acercamiento muy estrecho con Armando Guadiana Tijerina y con el personero de este, Reyes Flores Hurtado, hoy “superdelgado” de MORENA en Coahuila.

Y son precisamente Guadiana Tijerina y Reyes Flores Hurtado quienes hace unos meses hicieron un viaje especial a Texas, con el propósito de empaparse de los argumentos técnicos que manejan quienes están haciendo extracción de gas por medio del fracking, para cabildear dentro del senado de la república a favor de su aplicación en México, ya que Armando Guadiana ocupa la Comisión de Energía y Minas al interior del senado, en lo que es todo un gran conflicto de intereses.

A Rogelio Montemayor no le interesa lo que pase o deje de pasar en el PRI, de fondo nunca le ha interesado, su inclinación ha sido siempre el uso de la función pública para hacer negocios, y negocios grandes, multimillonarios, que es en lo que está ahora.

Para su pena, Andrés Manuel López Obrador acaba de anunciar en la última semana de junio que no se dará autorización para emplear en territorio mexicano el procedimiento de Fracking para la extracción de gas natural, lo que le va a pegar de manera directa a los proyectos económicos de Montemayor Seguy, quien ya es un hombre muy acaudalado gracias a su paso por el poder de la mano del salinismo.

Yéndose le hace un favor al PRI. Ahora falta ver si MORENA le da oportunidad de sumarse, lo que no sería nada extraño, dada la calidad de personajes deplorables que el partido ha resucitado o traído inclusive del inframundo de la política a la mexicana para llevar a cabo la 4T.

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