La UAdeC requiere una reforma a fondo; política, académica y económica

La UAdeC requiere una reforma a fondo; política, académica y económica

Por: Rodrigo Tejeda

La realidad del estado en que se encuentra la máxima casa de estudios tiene indicadores mucho más críticos, de los cuales el rector saliente hace mención de algunos de los más importantes, pero elude tocar de fondo una crisis institucional que tiene a la Universidad al borde de un colapso.

El 15 de enero de 2024, Salvador Hernández Vélez, un político con cierta formación académica, rindió su último informe como rector de la UAdeC, en el cual presenta lo que considera como avances significativos en sus dos periodos, pero él mismo reconoce que “los retos que quedan para la institución son la reforma a la Ley Orgánica, buscar un nuevo contrato colectivo de trabajo, sanear las finanzas de la Universidad e ir por un nuevo esquema de financiamiento federal pues en la actualidad “es inequitativo”, ya que la UAdeC recibe del gobierno federal únicamente el 50% de su presupuesto”.

En apariencia, de acuerdo a su versión, todo camina bien en la universidad pública más importante del estado y, en lo político, no hizo referencia alguna.

La realidad del estado en que se encuentra la UAdeC tiene indicadores mucho más críticos, de los cuales el rector saliente hace mención de algunos de los más importantes, pero elude tocar de fondo una crisis institucional que tiene a la Universidad al borde de un colapso o, por lo menos, de una crisis más profunda aún de la que se vive actualmente.

Efectivamente la Universidad necesita, con urgencia de una reforma a la Ley Orgánica y al estatuto que la rigen; requiere también, con urgencia, una modificación al actual contrato colectivo de trabajo, pues, entre otros problemas, enfrenta un déficit delicado en sus fondos de pensiones.

El problema más urgente hoy es efectivamente sanear las finanzas de la Universidad, tema sobre el cual Salvador Hernández Vélez elude qué medidas adoptó durante sus dos periodos para atacar este problema, solo lo refiere y lo deja como una herencia.

La referencia a “ir por un nuevo esquema de financiamiento”, la hace Hernández Vélez luego de haber dirigido la Universidad los cinco años del periodo de Andrés Manuel López Obrador, en los cuales no solo no logró un cambio al esquema del 50% del financiamiento, sino que tuvo que enfrentar toda una serie de recortes que dejaron a la universidad en una situación deficitaria.

En el último tres años, 2021,2022 y 2023, le fue suprimida a la UAdeC la partida denominada como 081, por medio de la cual la Universidad pagaba aguinaldos a trabajadores activos, pensionados y jubilados, además de enfrentar otros recortes, por lo que al final de cada uno de estos años la institución ha tenido que recurrir al gobierno del estado, quien pone parte de dichos recursos, que en 2023 ascendieron hasta 480 millones de pesos.

El presupuesto anual de egresos para 2023 fue de 3,626 millones de pesos, de los cuales el gobierno federal pone únicamente 1,646 millones y el gobierno estatal una cantidad semejante, el resto son recursos propios por 324 millones de pesos, pero en “servicios personales” se gasta anualmente 3,131 millones de pesos, y es ahí donde está el problema financiero más crítico.

Es natural que la mayor parte de los recursos de una universidad se gaste en servicios personales, es decir sueldos, pensiones y jubilaciones, pero debe ajustarse a los recursos que se disponen. En el caso de la UAdeC se requiere una revisión a fondo de la nómina y medidas drásticas, pero además hay un problema histórico con los fondos de pensiones y jubilación, una parte importante de los cuales fueron dispuestos para gasto corriente, pero además no hubo una proyección de futuro, lo que es muy delicado.

El propio Hernández Vélez ha declarado que en 2018 se tuvo que cubrir un gasto extraordinario en pensiones por 220 millones de pesos.

¿Es posible modificar el apoyo federal?

Habla el rector saliente de “ir por un nuevo esquema de financiamiento federal”, pero el ya fue y no obtuvo sino más recortes, por lo que de ganar Morena de nuevo la presidencia de la República en 2024, el escenario sería más o menos el mismo que el de este gobierno.

La UAdeC debe partir, para su planeación anual y a mediano plazo, de ese escenario, en el cual no recibirá una mayor participación de recursos federales, pero además la parte que le toca al gobierno del estado está teniendo algunos contratiempos, por lo menos de calendario, pero ya la aportación extraordinaria para aguinaldos cada fin de año es un problema.

¿Aumentar los 324 millones de ingresos propios? Es una alternativa difícil, pero que tiene algunas posibilidades, considerando que tenemos encima a un gobierno populista que metería mucho ruido si se incrementaran las cuotas que hoy se cobran a los estudiantes. Por el contrario, la presión es hacia la disminución y el aumento de la matrícula, especialmente a nivel universitario.

Para hacer referencia solo a un renglón de gasto, la UAdeC tiene tres hospitales, algo que ninguna otra universidad pública tiene: el Hospital Universitario en Torreón, el Hospital Infantil en Torreón y el Hospital Universitario en Saltillo, lo que le representa un gasto de 287 millones de pesos anuales.

El Hospital Universitario en Torreón trabaja, aproximadamente, al 35% de su capacidad, con muchas carencias, por lo cual su oferta es demasiado poco significativa en relación a la oferta hospitalaria pública y privada que existe en Torreón. Cerrarlo es una opción razonable. La otra, que no se hizo en tiempo, sería la de invertirle recursos y convertirlo en una opción hospitalaria rentable, que le hiciera por lo menos autosuficiente. Lo mismo habría que hacer con los otros dos hospitales.

Por lo menos en ciudades como Torreón, hay una muy extensa oferta hospitalaria privada, pero es sumamente costosa. Una opción de razonable calidad y costo podría tener una buena demanda y hacer rentables los hospitales, pero lo otro es sencillamente cerrar; por la justificada razón de falta de recursos, pues además el hospital tiene una sobrevivencia endémica y de baja calidad.

Partiendo de que el incremento de las participaciones federales es un escenario muy poco probable, el próximo rector de la UAdeC en apariencia no parece tener más alternativa que implementar un saneamiento de las finanzas universitarias, con medidas que pueden ser difíciles, inclusive generar tensión política, pero es algo que parece inevitable.

En su último informe, Hernández Vélez refirió que durante sus dos periodos la matrícula creció un 8.2%, por lo cual aumentó a 39 mil 824 estudiantes inscritos. El cuestionamiento es si se puede seguir aumentando la matrícula con el problema financiero que se tiene.

Es posible incrementar el número de alumnos por grupo, pero la universidad requiere una revisión a fondo de su matrícula, que en algunas carreras tiene una oferta fuera de las necesidades sociales y del mercado laboral, mientras hay otras, que son estratégicas, y tiene una matrícula pequeña, y también hay escuelas y facultades que podrían fusionarse, debido a la baja demanda y a la necesidad de optimizar los recursos.

La nómina y la reforma al estatuto

Salvador Hernández Vélez ha reconocido públicamente que existen por lo menos 680 plazas administrativas cubiertas por docentes, lo que significa que una parte de los funcionarios universitarios pueden tener, no todos, dos plazas de tiempo completo, lo que es técnicamente imposible, si cada una de ellas es de ocho horas diarias, pero además dio a conocer la existencia de cientos de maestros que tienen plazas en la universidad, una parte de ellos de tiempo completo, y son funcionarios públicos en diversas dependencias, con plazas de tiempo completo.

La actual Ley Universitaria y su estatuto no prohíben el caso de empleados administrativos con plazas de maestros de tiempo completo, lo que representa la percepción de un doble sueldo. Sobre este grave problema Hernández Vélez no dio ninguna información en su último informe, y debería de haberlo hecho, pero por razones de carácter político debió reservarse, pues va de salida y posiblemente vaya todavía a otro cargo público, aunque es un hombre que tiene ya 72 años de edad y posiblemente opte por la jubilación.

Un problema que pareciera que nadie quiere tocar es el político. Al interior de la universidad se ha creado todo un entramado de grupos, camarillas y familias, que se han ido apoderando, literalmente, de escuelas y facultades, generando vicios de nepotismo, manipulación de la matrícula, manejo de recursos, en general cotos de poder que no deberían de existir.

La vida política interna se ha ido viciando con el paso de las décadas, atrofiando la vida democrática de la Universidad. Es increíble que haya familias, como los Medina Elizondo, que están apoderados desde hace 40 años de la Facultad de Contabilidad y Administración, además de meter mano en la Coordinación de la Unidad Torreón.

Se cita a la familia y al grupo más viejo, pero existen otros que han imitado esta tradición de vicios y canonjías que debe comenzarse a limpiar.

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