La relación Joe Biden – AMLO

La relación Joe Biden – AMLO

EDITORIAL MARZO 2021

Las primeras palabras de Joe Biden a AMLO fueron “no soy Trump”, las cuales fueron dichas como una broma para romper la tensión y dar inicio a la primera charla entre el presidente norteamericano y mexicano.

Pero ya en términos de real política, esa misma frase tiene para México y para Andrés Manuel López Obrador un significado determinante.

López Obrador no reconoció a Joe Biden ni le felicitó hasta que Donald Trump terminó su circo, después de la toma del Capitolio. Muy probablemente, la posible explicación del actuar de tal manera ante la victoria del demócrata estuviera en el miedo que le inspiraba a López Obrador el comportamiento de Donald Trump y, al mismo tiempo, en la contradictoria empatía que había encontrado en él.

Esto fue, en términos diplomáticos, un error ante un presidente norteamericano para el cual la institucionalidad y el respeto a las formas es algo casi sagrado.

Trató con decencia diplomática a López Obrador, pero dejó bien claro que él lleva la agenda bilateral. López Obrador le solicitó ayuda para obtener vacunas y Biden, sin vueltas, le manifestó que cuando terminara el programa de vacunación en Estados Unidos lo verían. López Obrador trató de proponer un programa de contratación para migrantes temporales y Biden también, sin vueltas, le ignoró.

En marzo, cuando los republicanos comenzaron a tratar de meterle ruido nuevamente al tema migratorio, Biden no se precipitó: mandó a un equipo de confianza para que realiza un diagnóstico de cuál era realmente la situación y a partir de ahí tomó decisiones, una de las cuales es que México debe cerrar su frontera sur de forma efectiva, para lo cual envió a Roberta Jacobson y un equipo de especialistas.

Biden ha prometido regularizar la población migrante radicada en Estados Unidos, pero primero requiere poner orden en su frontera con México y en la de México con Guatemala, con el cuidado de los derechos humanos, pero orden en el flujo migratorio, lo cual le será exigido a México.

Al mismo tiempo de la visita de Jacobson, el gobierno de Biden ordenó el envió a México de 2.5 millones de la vacuna Astra-Zeneca.

Efectivamente Joe Biden no es Trump y, sin estridencias ni manotazos en la mesa, en su momento irá imponiendo la agenda bilateral con México. Por ahora tiene otros problemas mayores que resolver, pero ya se ha dado tiempo para abordar el tema migratorio, sobre el que exigirá resultados concretos y eficiencia, algo que les cuesta trabajo a los funcionarios de la 4T.

En su momento vendrán otros temas y no serán nada cómodos para el gobierno de López Obrador.

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