Breaking

Elecciones presidenciales México-USA: el ascenso de la izquierda y la ultraderecha

Análisis Político y Social / Especiales / Slider / 31 marzo, 2024

Por: Gerardo Lozano

-Solo los ingenuos creen en que habrá un “segundo piso” de la 4T. No solo no habrá segundo piso, sino que hay problemas serios en la construcción del primero.

-A Donald Trump le interesa atender a su clientela dura y a todos los sectores de la derecha norteamericana, bajo el lema de “hagamos nuevamente grande a América”.

Es muy probable que en este año de 2024 en México sea electa presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo, quien representaría la continuidad de un gobierno que, por lo menos en teoría, se definiría como de izquierda, pero también es un probable que en los EEUU sea electo un presidente republicano populista de ultraderecha, que bien puede ser la vuelta de un Donald Trump recargado y furioso.

AMLO se plegó a Donald Trump en sus dos primeros años de gobierno, en más de una ocasión de forma vergonzosa, por lo que Claudia Sheinbaum, de ser electa presidenta, algo que está todavía por definirse, se plegaría a las decisiones de un hombre autoritario, déspota, misógino e inclusive racista, que ahora aparecerá más resentido por los juicios a que ha sido sujeto.

El gobierno de AMLO no se puede considerar como un gobierno de izquierda, pero sí como un gobierno populista y autoritario, que está tratando de implementar el retorno a un régimen autócrata, no democrático, no republicano, no partidario de la libertad de expresión, de muchos de los derechos civiles, con fuerte tendencia militarista y tampoco partidario de la libre empresa, aunque la tolere por necesidad.

A Donald Trump le interesa atender a su clientela dura y a todos los sectores de la derecha norteamericana, bajo el lema de “hagamos nuevamente grande a América”, lo que equivale a tratar de defender el empleo de los sectores blancos, los efectos de la globalización sobre la economía norteamericana, la supremacía de la raza blanca, aún con medidas racistas, pero también le interesa parar, drásticamente, el narcotráfico que fluye hoy como un río caudaloso hacia la unión americana, entre otros temas.

Contra el optimismo ingenuo, que habla del “segundo piso de la 4T”, el próximo gobierno mexicano heredará una serie de problemas muy delicados, después de la gran fiesta que se ha dado AMLO en el poder.

El próximo gobierno no podrá seguir siendo omiso en materia de seguridad, porque lo más probable es que en la Casa Blanca no habrá ya un presidente senil, tibio y despistado, sino un radical que exigirá el freno al narcotráfico y la amenaza inclusive del cierre de la frontera, porque este es un planteamiento que está ya en la agenda electoral republicana, que hoy aventaja a los demócratas, hundidos en el pesimismo por el empecinamiento de un Joe Biden por reelegirse, cuando ha sido un mediocre presidente a quien todo mundo, literalmente, le ha tomado la medida.

Problemas para el nuevo gobierno

El sector energético mexicano, con la inminente quiebra de PEMEX, es una bomba de tiempo que estallará en el próximo sexenio, donde además se volverá evidente el derroche económico y el ocultamiento de la información financiera del actual gobierno.

El gasto en los programas del bienestar tendrá que revisarse, a querer o no, porque hay un gran déficit entre los ingresos y los egresos del gobierno federal, que ha generado ya una deuda que no puede seguir creciendo, a riesgo de provocar una crisis económica en el mediano plazo.

El problema migratorio se volverá aún más crítico y obligará a tomar medidas más duras en las fronteras sur y norte, lo que orienta hacia una mayor represión, cierre de fronteras y violación de derechos humanos.

La lucha contra la corrupción ya no podrá ser bandera, porque en el actual gobierno ha sido demagogia. Si se siguiera la supuesta lucha anticorrupción habría que incluir al gobierno de AMLO, y eso jamás lo haría un nuevo gobierno surgido del morenismo.

Ya no queda tampoco donde aplicar la “austeridad franciscana”, porque se ha recortado todo cuanto se ha podido el gasto a la estructura gubernamental, tanto de la federación como de los estados.

Será inevitable una reforma hacendaria, y esto es algo que pondrá en pie de guerra a los sectores productivos del país, quienes sostienen todo el gasto social que pueda realizar el nuevo gobierno. Hasta ahora ni el propio AMLO se atrevió a emprender una reforma hacendaria, optando por el recurso mucho más cómodo del endeudamiento.

Los saldos del gobierno de AMLO, poniendo a un lado la demagogia, son muy fuertes y más que una herencia de transformación, como lo maneja la propaganda oficialista, son un listado de grandes problemas nacionales, entre los que destaca el sector salud, el sistema educativo, el sector energético deficitario y la ausencia de una verdadera política económica para el desarrollo, que oriente el país hacia una modernización real; hacia el empleo y hacia un crecimiento sostenido.

Si se hace un listado de todas las promesas de campaña de 2018 que han quedado en mentiras, la relación es penosa. No bajó la gasolina, lejos de regresar el ejército a los cuarteles se está militarizando al país, aumentó la deuda pública, se está atacando frontalmente la democracia, la lucha anticorrupción ha sido un fracaso rotundo, México se está aislando del mundo, el número de asesinatos y desaparecidos alcanzó cifras récord, en lugar de bajar, el costo de la canasta básica se incrementó notoriamente.

Para colmo, en el próximo sexenio se evidenciará de forma más rotunda que las mega obras de este gobierno son un fracaso, lo que hoy todavía se puede ocultar con mentiras.

¿Por cuánto tiempo se podrán mantener ocultas las cuentas de estas mega obras antes de que haya presión para abrirlas? Se violaron muchas leyes y se pasaron por alto procedimientos básicos.

Solo los ingenuos creen en que habrá un “segundo piso” de la 4T. No solo no habrá segundo piso, sino que hay problemas serios en la construcción del primero.

Casi todo ha sido improvisado y decidido de forma desaseada. Las consecuencias habrá que asumirlas, lo que no tiene nada que ver con que se sea simpatizante o no de Morena, sino con una realidad que es necia y fatalmente se impone.

Comentarios de Facebook

Etiquetas: , , , ,



Redacción




Previous Post

La corrupción policiaca; el daño a la sociedad

Next Post

La ultraderecha norteamericana resucita el terror del racismo





You might also like


More Story

La corrupción policiaca; el daño a la sociedad

Por: Eduardo Rodríguez Burocracia, sobornos y chantajes, son solo algunas de las peripecias a las que se enfrenta la ciudadanía...

31 March, 2024