Editorial marzo de 2019

En camiones de tercera

En México tenemos un problema muy serio de planeación urbana y en general de planeación del desarrollo.

Esto se da primero en los tres niveles de gobierno y después en quienes son los principales propietarios del capital, quienes toman muchas de sus decisiones de inversión sin seguir una reglamentación y sin visión a futuro.

Esta ausencia de planeación nos hace caminar dando tumbos y muchas veces inclusive retrocediendo o tomando decisiones que van a tener malas consecuencias por décadas o, lo que es peor, por un tiempo indefinido.

El tema de la movilidad urbana en la zona metropolitana de La Laguna es un caso crítico.

Siendo originalmente una ciudad con una buena planeación urbana y con grandes ventajas para contar con una infraestructura de movilidad privilegiada, Torreón primero se estancó y al menos de dos décadas a la fecha ha venido retrocediendo, para convertirse en una ciudad con una deficiente movilidad urbana.

No hemos tenido hace mucho tiempo un alcalde que proponga como proyecto y compromiso de gobierno el reestructurar y modernizar todo el servicio de transporte urbano.

En el gobierno municipal anterior finalmente se lanzó un proyecto en este sentido con el metrobús, pero estas obras han tenido que avanzar dificultosamente, ante la falta de suficiente presupuesto y el total desinterés del actual gobierno municipal, que no ha querido invertir en movilidad urbana ni un solo peso de todo su presupuesto.

Finalmente las obras, en su primera etapa, tendrán que ser terminadas, con la resistencia de un gremio transportista totalmente obsoleto, vicioso y cínico en sus intereses comerciales, pero hay una gran indiferencia de parte de los sectores de clase media, de los empresarios particulares e inclusive del comercio organizado.

El uso del automóvil ha crecido de manera sumamente agresiva; la contaminación ha aumentado; los tiempos de traslado también han subido, lo mismo que las complicaciones de tráfico y los costos de las gasolinas.

Tener un buen transporte público beneficia a todo mundo, de una forma u otra, pero por esa mala cultura de la planeación, los nuevos gobiernos creen que llegan a inventar la ciudad y no, como se debe, a darle continuidad a aquellos proyectos que son prioritarios y que no tienen nada que ver con qué partido ocupe el palacio municipal, sino con el bienestar actual y futuro de la región.

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