Covid-19: decidiendo a ciegas

Covid-19: decidiendo a ciegas

EDITORIAL MAYO DE 2020

En lo que se denomina como la etapa 3 del COVID-19, resalta un hecho inocultable: la falta de información confiable e indispensable frente a la pandemia.

La mayoría de las decisiones que está adoptando la Secretaría de Salud a nivel nacional carecen de una base de datos que permita, con certeza, saber cuál es el estado de la pandemia en el país: un  estimado real de personas infectadas por el virus e, inclusive, el número de fallecimientos reales, al contabilizar únicamente los que se presentan en los hospitales oficiales, que son confirmados por un análisis, el cual, en un porcentaje muy considerable de los fallecidos, no se practica.

Aun así, al 21 de mayo la curva era ascendente y el número de contagios estaba alcanzando los 60 mil, mientras que los fallecimientos habían superado los 6 mil, con un índice de mortalidad un poco superior al 10%, cuando el índice internacional tope es de un 6.7%, lo que evidencia que los servicios hospitalarios y las políticas de atención a la población infectada no están siendo eficientes.

Al cierre de mayo, siguiendo la tendencia, tendremos, oficialmente, más muertes de las que tuvo China.

Esta falta de información básica, que se genera en la política oficial de aplicar el menor número de pruebas posibles, está propiciando la toma de decisiones a ciegas, que luego tienen que ser corregidas, cayendo en contradicciones.

Cuando todavía no se sabe si la curva de la fase 3 alcanzó siquiera su pico máximo, la SEP nacional está anunciando que sí habrá regreso a clases en las escuelas, cuando ya 19 gobernadores decidieron que este ciclo escolar no hay condiciones para regresar.

Se ponen “semáforos” para la reactivación de las actividades, con estimados que no tienen base de sustentación, lo mismo que se habla, con toda esa cursilería de que sólo es capaz el nuevo discurso oficial, de “los municipios de la esperanza”, cuando el contagio comunitario está en su fase más agresiva.

Se dio el día 18 de mayo como regreso tentativo y gradual a la normalidad, lo que ha provocado que gran parte de la población que sí estaba haciendo el confinamiento, haya vuelto a salir a las calles en tono festivo, lo que puede incrementar el contagio comunitario.

Como en casi todo lo demás, con el COVID-19 estamos asistiendo a la improvisación, a la falta de consistencia en la toma de decisiones por parte del gobierno central, cuya única barrera de contención han sido hasta ahora los gobernadores.

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