Médicos y enfermeras agotados

Médicos y enfermeras agotados

EDITORIAL NOVIEMBRE 2020

La comunidad médica que atiende las clínicas y hospitales COVID-19 de la región lagunera, y en general el gremio médico, ha manifestado un sentimiento de indignación ante la indiferencia de la sociedad lagunera y de los diferentes gobiernos en torno a la pandemia que están combatiendo, bajo condiciones de un gran desgaste físico, emocional y profesional, que les tiene agotados, mientras la ola de contagios sigue creciendo.

Al momento de escribir esto, había ya más de 350 pacientes internados en las diferentes clínicas y hospitales de la región, la mayoría de ellos en condiciones de gravedad y el número de fallecimientos en el mes de noviembre había alcanzado una cantidad cercana a los 100.

Es una lucha diaria que se libra con los recursos técnicos y hospitalarios limitados que les proporciona el IMSS y las diferentes instituciones de salud, lo que obliga, con el incremento de pacientes, a tener jornadas cada vez más agotadoras, de hasta 20 horas continuas, para atender cada médico entre 25 y 30 pacientes por turno.

Pero mientras los médicos y enfermeras escasean y quienes están en el frente de batalla corren diariamente un peligro constante y están extenuados, afuera continúan los festejos sociales, las reuniones familiares, los comercios atestados de clientes, la circulación de personas sin ningún sentido de protección y cuidado sanitario, la tibieza de muchas autoridades gubernamentales que no cumplen con su función y caen en laxitudes ofensivas.

Un Marcelo Torres Cofiño, coordinador de la bancada panista en el Congreso del Estado, usa sus influencias y amistad con el alcalde de Torreón, Jorge Zermeño Infante, para organizarle una boda a su hijo con más de 200 invitados, violando todos los protocolos sanitarios; siguen los eventos sociales y los comercios se llenan de gente con El Buen Fin, cuando el municipio de Torreón debería estar en semáforo rojo, como lo está el de Gómez Palacio.

Si las ventas del Buen Fin dejan otra ola de contagios, la situación hospitalaria pasará de muy crítica a dramática, con gente muriendo mientras hace fila en la lista de espera.

Partiendo de los indicadores iniciales, la región lagunera no tendría que estar en la situación en que se encuentra, pero las cosas se han hecho mal por parte de los gobiernos y por parte de la sociedad civil, pero quien tiene que pagar el costo más alto son los médicos, las enfermeras y en general el personal hospitalario.

Por encima de todo la fiesta, el paseo y el consumo, más que la salud, cuando ésta es el máximo bien del ser humano.

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