Por: Eduardo Rodríguez
En 1971, año en que se inició el registro del clima en la región, solo hubo 1 día de 40 o más grados de temperatura contrario a los 43 días registrados del 1° de marzo al 1° de junio de 2023
Existen muchas personas que aún tienen dudas sobre el fenómeno del calentamiento global; inclusive hay una minoría que lo niega, pero los datos de los servicios de medición del clima son contundentes o, todavía más, muy preocupantes, porque las consecuencias ya se comenzaron a manifestar en la agricultura y en todo el ecosistema de la región.
Este año el invierno fue anormalmente cálido, con apenas dos o tres heladas y de baja intensidad, lo cual afecta directamente a toda la flora y fauna de la región, pero lo más crítico es que este año no tuvimos un clima de primavera.
Todos los servicios de medición, tanto regionales, como nacionales e internacionales, reportaron que del 1ro. de marzo al 1ro. de junio se habían registrado 43 días con temperaturas de 40 grados centígrados o más, lo que rompió el récord histórico, que era de 40 días, pero del 1ro. de marzo al 30 de agosto de 2023, es decir que, en un periodo de solo tres meses y no de seis, correspondientes al final del invierno y la primavera se registró más del doble de días con 40 grados o más de temperatura.
Pero todavía en el mes de junio, que corresponde a primavera, se registraron 22 días más de 40 o más grados de temperatura. En total del 1ro. de marzo al 30 de junio se acumularon 65 días de 40 o más grados de temperatura, lo que convierte a 2024 en el año más caliente desde que se tienen registros históricos del clima en la región lagunera.
Si se toma en cuenta que aún nos falta casi todo el verano, podríamos alcanzar cifras de calor todavía más altas
Lo más preocupante es que el incremento del calor tiene una tendencia muy agresiva, lo que ha convertido a Torreón y a toda la región lagunera en una de las zonas más calientes del país.
Para dar una idea de lo que está sucediendo, en 1971, año en que se inició el registro del clima en la región, solo hubo 1 día de 40 o más grados de temperatura.

LAS CONSECUENCIAS DEL CALENTAMIENTO
Hay muchos efectos como consecuencia del cambio tan drástico del clima. Podemos mencionar algunos de ellos.
En el cultivo del árbol de nogal afectó el invierno cálido, pero los efectos más fuertes se dejaron sentir en la primavera, que es el periodo de floración, polinización y la mayor parte del crecimiento de la nuez.
Debido al clima tan alto se presenta la activación de microorganismos dañinos que suelen permanecer inactivos, como los hongos, específicamente variedades como el Botryosphaeriacede, género Diaporthe, que ataca a los nogales provocándoles el secamiento de ramas, con frecuencia de brazos completos de árboles de cualquier edad. Otro hongo, denominado comúnmente como la “pudrición texana”, se activa de forma muy agresiva. Este predador de la raíz del árbol tiene la capacidad de secar completamente un árbol adulto en un periodo de apenas dos semanas, si no se le atiende de inmediato.
Por las mismas temperaturas tan elevadas, se tienen que cambiar los padrones de riego, que en el caso del agua rodada que proviene de las presas esto es muy difícil, pues un exceso de humedad combinado con calor extremo también es un activados de predadores sumamente peligrosos para los árboles y las plantas en general.
Otro efecto del excesivo calor es la afectación en el crecimiento de la nuez, que puede detener su crecimiento, en muchos árboles de manera drástica, perdiéndose una parte de la cosecha y en general obteniendo un fruto de baja calidad en casi toda la huerta.
Si el cambio climático se vuelve más extremo en la región, varios cultivos se volverán inviables, por la cantidad de plagas y la afectación al desarrollo de los mismos
Este año se reporta ya que cultivos como el del durazno, que no está muy extendido en la región, salvo la variedad del llamado “mayero”, no tuvo floración y, en consecuencia, no hubo brotación del fruto, lo que es algo anómalo.
El incremento en las temperaturas ha venido acompañado de sequías cada vez más prolongadas, y de periodos de lluvias erráticos. La región depende por completo del comportamiento de las precipitaciones pluviales en la serranía de Durango, donde se están registrando también fuertes cambios climáticos.
Estos ejemplos muestran cómo el calentamiento climático ha comenzado a afectar a la flora y, en consecuencia, a la fauna de la región, lo que ha motivado la preocupación de todo el sector agrícola y pecuario, pero realmente debería despertar la preocupación de toda la población, ya que el clima extremo tiene su primera afectación directa sobre el ser humano.
De persistir estas tendencias, los habitantes de la región estarán expuestos a condiciones climáticas muy agresivas, las que afectan la salud humana y castigan, de manera mucho más drástica, a la población de menores ingresos y a los medios rurales, los que poseen menos recursos para protegerse del clima extremo.
Ante el fenómeno que se está ya enfrentando, no existe ningún plan de previsión ni de mitigación por parte de los tres niveles de gobierno, ni de organismos de la sociedad civil, inclusive se percibe una muy baja concientización de lo que ya está sucediendo y de lo que puede suceder al mediano y largo plazo.
No solo falta concientización y no hay planes de prevención y mitigación: el actual gobierno federal no cree en el cambio climático y su política energética, que se empeña en el petróleo y las energías fósiles, violenta, de facto, todos los acuerdos internacionales para la disminución del calentamiento global del planeta.







