Por: Gerardo Lozano
Más que una institución educativa, la UAdeC se ha convertido en parte del pastel político que se reparte cada sexenio
La Universidad Autónoma de Coahuila es, en la práctica, la tercera institución más codiciada por los políticos después de la gubernatura del estado. Casi desde su fundación ha sido controlada por políticos priistas, algunos de los cuales la han convertido en su coto de poder, creando camarillas políticas que se heredan la rectoría por varios sexenios, sin los problemas políticos y la rendición de cuentas que tienen que enfrentar en otros cargos públicos.
Aunque hoy se encuentra en una situación a la que se podría calificar de quiebra técnica, la UAdeC maneja un presupuesto superior a los 4 mil millones de pesos anuales, lo que le permite a un rector, en un periodo de seis años, el poder de firmar sobre un presupuesto que estará más allá de los 24 mil millones de pesos. El presupuesto de ingresos y egresos aprobado por el Consejo Universitario para este año de 2025 es de 4,455 millones de pesos.
Más que una institución educativa, la UAdeC se ha convertido en parte del pastel político que se reparte cada sexenio. Sin que exista extrañeza alguna, ni crítica por parte de ningún medio político o de comunicación, los exrectores pasan a ocupar altos cargos públicos en el estado, en los municipios o, viceversa, a un político de carrera ocupar la rectoría de la universidad, como sucedió en el periodo anterior con Salvador Hernández Vélez.
Al nivel de las unidades, en particular de la Unidad Torreón, que es la segunda en número de alumnos, han surgido camarillas o grupos políticos, encabezadas por familias que se han apoderado de las facultades más numerosas e importantes, creando cacicazgos que manejan a su antojo y manipulan políticamente, negociando posiciones y canonjías para familiares y miembros de sus camarillas.
Próximamente se renovará al titular de la Coordinación General de la Unidad Torreón, lo que ha enfrentado a las dos camarillas o clanes familiares que controlan políticamente la unidad: los Medina Elizondo, que controlan la FCA, y los Centeno Aranda, que controlan la Facultad de Derecho.
Las cabezas de ambas familias son Manuel Medina Elizondo, en la FCA, y Carlos Centeno Aranda en la Facultad de Derecho, quien además es el actual rector de la Universidad Tecnológica de Torreón, UTT, cargo que se le dio como compensación por no aspirar a la rectoría de la UAdeC.

UN PODER CON TINTES MAFIOSOS
Los políticos se niegan a asumir el mensaje que dejó la última elección de rector realizada en febrero de 2024, donde, por primera vez, se dio un movimiento al que se puede considerar de rechazo al manejo tradicional de la universidad pública.
De un padrón de 42,832 personas con derecho a voto, sólo lo hicieron 35,271, pues 7,561 alumnos consideraron abstenerse de votar por la única opción que se les presentaba.
Pero las cosas fueron mucho más allá: en la Unidad Saltillo 6,286 alumnos votaron pidiendo nuevas elecciones. Otros 2,864 hicieron lo mismo en Torreón y más de mil en la Unidad Norte. En total 10,627 alumnos votaron por nuevas elecciones, en oposición directa a la candidatura “de unidad” de Jesús Octavio Pimentel Martínez, por quien votaron 24,369 alumnos.
También por primera vez hubo señalamientos directos denunciando algunos antecedentes personales del hoy rector de la UAdeC, a quien no le dieron su voto 18,188 alumnos de la universidad, en lo que es un claro mensaje de que existen cambios importantes al interior de la máxima casa de estudios, que evidencian una mayor conciencia política y un reclamo de verdadera autonomía y ejercicio democrático.
Al mismo tiempo que se ha ido gestando esta inconformidad entre el alumnado, la universidad ha entrado en una grave crisis financiera. Tan solo en este año de 2025 el propio rector ha declarado un déficit de 680 millones de pesos, que tienen que ser cubiertos a diciembre de 2025, sin que se avizore ningún apoyo o financiamiento del gobierno federal, el cual aporta la mitad del presupuesto legal.
Jesús Octavio Pimentel ha declarado enfáticamente que “la prioridad de la universidad es cubrir las pensiones y jubilaciones”. Para hacerlo han implementado una política de administración financiera que ha secado el presupuesto de áreas sustanciales para la función universitaria, congelando además el pago a muchos proveedores, muchos de los cuales no han podido cobrar adeudos que se generaron desde 2024.
En este ambiente de crisis económica y de la aparición de una corriente de inconformidad que estará en crecimiento, los clanes familiares de la Unidad Torreón amenazan a la rectoría y exigen el pago de los favores políticos.
La FCA es la escuela con más alumnos de la UAdeC, con una matrícula cercana a los 3 mil inscritos, mientras que la Facultad de Derecho tiene una matrícula aproximada de 1,400 alumnos, pero las familias que las controlan tienen influencias en otras escuelas y facultades de la unidad, que le dio un voto masivo a Jesús Octavio Pimentel. En la FCA un 94.6% votaron por él, mientras que en la Facultad de Derecho lo hizo un 90.9%. En la Unidad Saltillo voto por el actual rector un 60.16%, en contraste con la Unidad Torreón, donde votó por él un 77.73%, y ese favor ahora hay que pagarlo con canonjías y posiciones.

TODA LA FAMILIA A LA NÓMINA
En julio de 2023 algunos medios de comunicación hicieron un recuento de los miembros de la familia Centeno Aranda que se encontraban en la nómina, un poco antes de que terminara el anterior gobierno universitario. El nepotismo que se encontró es escandaloso.
Esta es la lista, contando únicamente a familiares identificables, a los que habría que sumar los integrantes de la camarilla familiar que no tienen una relación de parentela directa pero sí política.
Adriana Centeno, directora de la Facultad de Derecho.
Carlos Centeno, ex director de la Facultad de Derecho.
Edgar Gerardo Centeno Navarro (encargado de Deportes de la Coordinación de la Unidad Torreón)
María Cristina Centeno Herrera (hermana de José de Jesús Centeno Herrera, Abogado General, está siendo promovida para directora de psicología.
Marimar Centeno (directora de la Facultad de Psicología).
Cristina Ordaz Mota, cuñada de Carlos Centeno, ex director de Derecho (Secretaria Administrativa de la Facultad de Administración Fiscal y Financiera) la están promoviendo para directora de esa Facultad.
Laura Alvarado, esposa del Abogado General (encargada de posgrado en la Facultad de Derecho).
Brandon Centeno Álvarez, despacha en la Defensoría de los Derechos Humanos de la UAdeC (hijo de José de Jesús Centeno, Abogado General).
Karla Centeno (hija de Carlos Centeno Aranda y actual regidora del Municipio de Torreón).
Suzanne Centeno Alvarado, también hija del Abogado General, maestra de la carrera de gastronomía.
Alejandro Centeno de León, Secretario Académico, hijo de Carlos Centeno.
Por su parte, Manuel Medina Elizondo controla la FCA al menos desde que fue director de la misma de 1990 hasta 1996 y Coordinador de la Unidad Torreón desde 1996 hasta el 2002.
La facultad es un patrimonio de Manuel Medina Elizondo, desde hace 30 años es él quien designa a los directores de la misma y lucra con el presupuesto y los “proyectos académicos” que presenta. Pone y quita maestros a su antojo, pone funcionarios y tiene bajo control político a toda la población estudiantil, la cual, como se puede comprobar en el historial electoral, vota de manera masiva por el candidato a rector en turno, el cual tiene que negociar con él.
Para este 2025 la negociación parece orientarse a otorgarle el control de la Coordinación de la Unidad Torreón a la familia Centeno Aranda, algo que gobiernos anteriores le han negado, pero para hacerlo tienen que negociar con Manuel Medina Elizondo un paquete de canonjías, con o sin crisis económica; con o sin un gigantesco déficit de 680 millones de pesos para este 2025.
Manuel Medina Elizondo, quien hoy es ya un hombre viejo, aunque usa un pelo más negro que el ala de un cuervo, tiene una historia igual de negra dentro de la FCA y de la UAdeC, pero siempre se ha mantenido dentro del ambiente universitario por sus nexos con políticos priistas y altos funcionarios universitarios, donde entra otra historia negra, pero su condición de priista incondicional y de negociación con los rectores en turno le han permitido mantenerse como uno de los propietarios de facto de la Unidad Torreón de la UAdeC, por más anacrónico y dañino que sea para las nuevas generaciones de jóvenes universitarios.







