Por: Gerardo Lozano
Han transcurrido ya varias elecciones y el partido oficial no avanza, sino que retrocede, lo que ha convertido a Coahuila en una obsesión para Morena y en general para el gobierno de la 4T, porque se resiste a caer en manos del oficialismo.
Coahuila y Durango se han quedado como los dos estados solitarios gobernados por el PRI, pero Durango está entregado al gobierno de Claudia Sheinbaum, por lo que Coahuila se ha quedado como el único estado donde el PRI lo gobierna todo, con excepción de una ciudad fronteriza de tamaño mediano, como Piedras Negras.
Han transcurrido ya varias elecciones y el partido oficial no avanza, sino que retrocede, lo que ha convertido a Coahuila en una obsesión para Morena y en general para el gobierno de la 4T, porque se resiste a caer en manos del oficialismo.
Este año habrá elecciones de diputados locales para renovar al Congreso del Estado, en lo que es la elección previa a la de renovación de presidentes municipales en 2027, que coincidirá con las elecciones intermedias a nivel federal.
A nivel nacional el PRI ha sido desmantelado, reduciéndolo a una dirigencia nacional que está, convenientemente, secuestrada por Alejandro “Alito” Moreno y una pequeña camarilla de políticos, con un nivel de liderazgo y de reputación tan baja que han dejado de ser un objetivo político para Morena y la 4T.
El grupo de diputados federales y senadores priistas han pasado también a una posición tan minoritaria que pueden ser pasados por alto, más ahora que la oposición ha roto su alianza y cada quien va en solitario.
En medio de toda esta adversidad para el viejo y desmantelado partido que dirigió al país por más de 70 años, parece un fenómeno que Coahuila se mantenga gobernado por el PRI, y no solo se mantiene, sino que es, con mucho, el partido fuerte.

En las próximas elecciones de diputados locales es posible que Morena avance, porque en las dos elecciones anteriores para diputados locales ha sido barrido por el PRI en los 16 distritos que componen el estado.
Podría ganar probablemente 3 distritos de mayoría, si se aplica, y llevarse 4 o 5 distritos plurinominales, pero el Congreso Estatal está compuesto por 25 diputados; 16 de mayoría relativa y 9 plurinominales, por lo que tener, digamos, hasta 8 diputados locales le seguiría dando al PRI una cómoda mayoría.
Morena ha estado invirtiendo todos los recursos gubernamentales, que son demasiados, está trabajando en los medios populares y está invirtiendo también mucho en redes sociales, pero sigue teniendo el mismo problema desde su formación en Coahuila: la división interna, que no ha podido ser resuelta ni por la dirigencia nacional.
Hay por lo menos cuatro camarillas internas que se disputan el control del partido y, en consecuencia, las candidaturas a los cargos de elección popular. Lo que cada camarilla obtenga lo tiene que sostener con sus propios recursos políticos, y eso es un problema que les ha llevado de derrota en derrota los últimos ocho años.
El rompimiento de la alianza entre el PRI y el PAN tiene sin embargo repercusiones inciertas, pero las tendencias y sondeos indican que es más probable que una parte de la clientela dura del PAN opte por votar por el PRI antes que hacerlo por Morena, pero no hay una idea clara de qué porcentaje de panistas volverán a votar por los candidatos del propio PAN, que pueden ser perfiles muy débiles y con muy pocos recursos, a menos que la dirigencia panista se aplicara y presente algunos perfiles competitivos, aunque no tenga control sobre los mismos, lo que se antoja difícil.
Las elecciones en solitario, como son las de diputados locales, suelen despertar mucho menos interés entre los ciudadanos, por lo que se vuelve más importante la estructura de cada partido y, viéndolo así, el PRI está por encima de Morena y el PAN se encuentra en una posición muy débil, al grado que un descuido podía colocarlo en una posición ya muy marginal, por debajo inclusive de partidos estatales como la UDC y de Movimiento Ciudadano, que tiene cierta presencia en el sureste del estado.
Habrá que ver si la obsesión de Morena por avanzar en Coahuila le da el empuje para tener una elección diferente, pero el PRI mantiene la misma fuerza de hace tres años.
Los distritos que pueden resultar más competidos son los de Piedras Negras (2), los de Torreón (8,9,10 y 11) y el 6, que está compuesto por varios municipios de la región del desierto.
Muchos morenistas se mantienen muy optimistas en los distritos de Torreón, pero del optimismo a los votos suele haber una gran distancia, pero es indiscutible que esta elección mostrará hasta qué punto Morena se ha logrado cohesionar, o sigue en la misma división crónica que le tiene sumido en la oposición.







