Editorial enero 2026
El gobierno de Claudia Sheinbaum está tratando de realizar un juego de ilusionismo bastante complicado, donde quieren poner en dos imágenes el crimen organizado y el sindicato de la CATEM, cuando operaban de la mano y eran ya una y la misma cosa, por lo menos eso demuestran todas las evidencias recabadas en La Laguna de Durango.
Omar García Harfuch ha declarado a los medios, a pregunta expresa, que “hasta ahora” no hay evidencias de relación entre Edgar “N” alias “El Limones” y su célula criminal y los dirigentes estatal y nacional de la CATEM, cuando “El Limones” era nada menos que Secretario de Organización del sindicato.
Van 19 detenidos, además de los seis primeros que fueron capturados en el operativo del 10 de diciembre de 2025 y todavía, supuestamente, no hay pruebas contundentes para establecer vínculos entre CATEM y el crimen organizado.
Es más que evidente que el gobierno de Claudia Sheinbaum está tratando de sacar del escandaloso caso a Pedro Haces, el líder nacional de la CATEM, y al protegido de este, Armando Cobián Duarte, dirigente del sindicato en Durango, quien no solo estaba de la mano con los detenidos, sino que también se codeaba con los políticos de la región con total desparpajo.
El hecho exhibe a Morena, o por lo menos a una parte del morenismo, que ha quedado desnudo ante el espejo de la opinión pública nacional, por más que traten de defender lo indefendible y de intentar actos de ilusionismo imposibles.
El gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, está exigiendo que se lleve el caso hasta sus últimas consecuencias, deslindandose abiertamente de lo que está tratando de hacer Omar García Harfuch, quien desvirtuaría todo lo logrado si, finalmente, protege a la CATEM, lo que sería confirmar la impunidad, porque de los nexos con el crimen organizado con ciertos sectores del morenismo ya hace tiempo que no hay dudas: los hechos son demasiado contundentes y además son del dominio público, pero nunca tan abundantes y claros como en este caso de la CATEM, aunque ya Adán Augusto López tampoco había dejado espacio alguno para tener dudas de lo que estaba y está sucediendo.
Mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum no se atreva a asumir los costos políticos de lo que están haciendo algunos de sus más importantes aliados, el combate al crimen organizado tendrá una grave simulación que pone todo en entredicho.







