Los Fernández Aguirre, la desaparición de un clan político priista

Los Fernández Aguirre, la desaparición de un clan político priista

Por: Álvaro González

Poco a poco, en los últimos años, de una forma casi desapercibida, ha desaparecido el que fue el clan político priista más longevo de La Laguna, que databa desde los años sesenta del siglo pasado, lo que significa que estaba cumpliendo por lo menos sesenta años.

El PRI parece tener muchas ganas de morirse; tal vez piense que su larguísimo papel en la historia del México independiente ya terminó, y es hora de pasar a los libros de historia, donde, ya se sabe, solo tienen cabida los muertos, sin importar la condición que hayan sido en vida.

Poco a poco, en los últimos años, de una forma casi desapercibida, ha desaparecido el que fue el clan político priista más longevo de La Laguna, que databa desde los años sesenta del siglo pasado, lo que significa que estaba cumpliendo por lo menos sesenta años.

Era el clan de los Fernández Aguirre, que fundó Braulio Fernández Aguirre, padre, en los años sesenta del siglo pasado, desde su posición como gobernador del estado de Coahuila, cargo que ocupó de 1963 a 1969.

Braulio Fernández, nativo de San Pedro de las Colonias, se inició en la política como tesorero municipal de Torreón, para luego convertirse en presidente municipal en 1946, pero fue destituido en ese mismo año, por lo que su carrera política parecía haberse terminado demasiado pronto y de muy fea manera.

La crónica de la época es muy mala y las hemerotecas muy pobres, de ahí que no está muy claro el por qué lo destituyeron; si fue por malos manejos o por alguna rencilla política, porque en ese periodo la política solía ser muy ruda. Él nunca contó la historia con detalle, pues, de un modo u otro no debe haber sido nada grata. El gobernador del estado era Ignacio Cepeda Dávila, quien sólo ocupó el cargo de 1945 a 1947, año en el que se suicidó, después de una audiencia con el presidente Miguel Alemán Valdés, cuyos detalles también son desconocidos.

Desde sus inicios en la política Braulio Fernández incursionó en negocios de agricultura, algo que hizo la mayor parte de su vida.

No se sabe cómo ni a través de quién, porque, repetimos, la crónica es muy mala, y las hemerotecas no ayudan mucho, pero volvió exitosamente a la política y fue, por segunda vez, presidente municipal de Torreón, en este caso de 1958 a 1960, sin mayores sobresaltos y buenos resultados. El gobernador era ya Raúl Madero González (1957-1963), un hombre con fama de bonhomía.

Y en esa bonhomía cupo muy bien Braulio Fernández, quien al terminar como presidente municipal de Torreón se convirtió en diputado federal y luego en candidato a gobernador del PRI, pues en esa época no había más, por lo que ganó sin ningún problema para ocupar el cargo en el periodo de 1963 a 1969.

A partir de su gubernatura forma una camarilla política que duraría décadas y tendría una muy fuerte influencia en la vida política de La Laguna de Coahuila.

En la CTM colocó a Leobardo Flores Ávila, a quien hace dirigente local de Torreón y dirigente estatal de la central obrera desde 1965. Como dirigente estatal duró nada menos que 21 años, hasta 1985, y como dirigente en Torreón 51 años, hasta 2016, un poco antes de fallecer en 2017 a los 102 años de edad. Debe tener el récord Guinness como el líder sindical más longevo no solo de México sino del mundo, o algo parecido.

Así como Leobardo Flores Ávila en el sector obrero, controló a líderes campesinos y del sector popular en La Laguna, de tal manera que al dejar la gubernatura siguió ejerciendo poder en la región por décadas.

La crónica escasa lo describe como un hombre inteligente, habilidoso en el trato, muy rico y, por supuesto, muy hábil políticamente, y debió serlo porque ejercía mucho poder sin hacer ninguna ostentación de ello.

Con la llegada de Oscar Flores Tapia a la gubernatura (1975-1981) todo indica que se dio una pugna, pues Flores Tapia era de un carácter tempestuoso, demasiado descuidado de las formas y los territorios de poder, como el de Braulio Fernández Aguirre. 

La historia ya es bien conocida, Flores Tapia, quien se considera que ha sido el mejor gobernador que ha tenido Coahuila, terminó destituido un poco antes de terminar su mandato, y mucho tuvieron que ver en ello los enemigos que él mismo se procuraba con su carácter y modo de hacer política.

LA SEGUNDA GENERACIÓN

Le siguió en el cargo José De las Fuentes, conocido como “El Diablo”, un político de la vieja guardia; un personaje torvo, alcohólico, pero con mucho oficio político. La perfidia se le daba bastante bien y no quería problemas, así que una de las primeras cosas que hizo fue negociar con Braulio Fernández Aguirre.

Padre de dos hijos varones y una mujer, Braulio Fernández decidió lanzar la segunda generación, así que colocó como presidente municipal a su hijo mayor, Braulio Manuel Fernández Aguirre, para el periodo de 1982 a 1984.

Braulio Manuel Fernández Aguirre fue, toda su vida, un junior político a la sombra de su padre, lo que no quiere decir que no tuviera sus habilidades propias, pero muy cortas en relación a las habilidades de su padre. Tenía un problema personal: el alcoholismo, que le persiguió casi toda su vida.

Para el periodo siguiente, los Fernández Aguirre colocaron a un habilidoso político llamado Manlio Fabio Gómez Uranga, quien se movía como pez en el agua en los medios populares, entonces compuesto en buena medida por asentamientos precaristas, en lo que comenzaba a ser el oriente de Torreón. 

Antes de ser colocado como presidente municipal para el periodo 1985-1987, Manlio Fabio fue dirigente estatal del PRI e hizo toda una carrera política, que le alcanzó para ser dos veces diputado local, senador suplente y ya más tardíamente Procurador General de Justicia del estado, en 1993, pero algo pasó en su relación con los Fernández Aguirre o en su vida personal, pues después de ese cargo vino a menos y se volvió un político de segunda o tercera línea, con cargos casi simbólicos. Su influencia en los medios populares era mucha, pues incluso personajes que él mismo impulsó siguieron participando en mejores niveles de la política priista, pero él no ¿Por qué? No está claro. Lo único detectable es que tuvo mucha turbulencia en su vida sentimental, pero eso nunca ha truncado una carrera política. 

Braulio Manuel Fernández Aguirre había tenido la visión de comprarle a Manlio Fabio Gómez Uranga la empresa familiar, consistente en tres radiodifusoras, dos de ellas las únicas de frecuencia FM que había en la región, a las cuales les sacó un gran provecho político, acrecentando el capital que ya tenía el clan. Al frente de las mismas colocó a Luis De la Rosa Córdova, quien había sido su tesorero municipal y quien debió ser socio minoritario.

Braulio Manuel siguió su carrera política, siendo dos veces diputado federal, la primera de ellas en el periodo 1985-1988 y posteriormente senador de la república de 2012 a 2016, año en el que falleció.

Su sueño fue siempre el de ser gobernador, como su padre, pero a lo más que llegó fue a precandidato en 1999.

Héctor Fernández Aguirre, el hermano menor, tuvo una carrera política más modesta, pero gozó de influencia. Fue diputado federal en una ocasión y fue Secretario de Fomento Agropecuario de 2005 a 2009, en el periodo de Humberto Moreira, de donde pasó a la diputación federal de 2009 a 2012.

Estratégicamente ocupó varios cargos en el desaparecido Banrural, de 1972 hasta 1986, año en comienza la desaparición de esta institución.

Hay que tomar en cuenta que los Fernández Aguirre fueron ricos agricultores y ganaderos, que incursionaron en negocios como la leche, el algodón y la nuez, entre otros.

EL FINAL DEL CLAN

Aunque en apariencia se retiró de la política en activo a los 64 años, Braulio Fernández Aguirre fallece hasta el 2013, a la legendaria edad de 101 años de edad, y ahí comienza la desaparición del clan.

En el 2016, con apenas 74 años de edad, fallece Braulio Manuel Fernández Aguirre, todavía en activo como político y con cargo público.

En 2017, por causas naturales, fallece Leobardo Flores Ávila, quien alcanzó también la legendaria edad de 102 años.

En el 2018, víctima de un infarto fulminante, fallece Manlio Fabio Gómez Uranga, cuando en apariencia se encontraba en buen estado de salud. Tenía 80 años de edad.

En 2019, después de sobrellevar una penosa enfermedad, fallece Héctor Fernández Aguirre, a los 75 años de edad.

En 2024 fallece Luis De la Rosa Córdova, quien dirigía el grupo radiofónico GREM y había sido el hombre de confianza de Braulio Manuel Fernández Aguirre.

Se terminan así las dos generaciones del clan, al desaparecer sus personajes más significativos, pues otros que no se mencionan habían ido desapareciendo gradualmente en las décadas anteriores, tomando en cuenta la longevidad del patriarca, quien vivió 101 años.

Tanto Braulio Manuel como Héctor Fernández Aguirre sólo tuvieron hijas, y ninguna de ellas mostró interés en la política. Tampoco los hijos de los otros personajes mencionados mostraron interés en la vida pública, sino en los negocios y otros oficios. 

De todo el clan en apariencia solo permanecerá en la memoria política colectiva de Coahuila el patriarca, Braulio Fernández Aguirre; de todos los demás es muy probable que se encargue de cubrirlos el polvo del tiempo.

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