Por: Marcela Valles
Torreón está considerado por los promotores musicales y teatrales de la ciudad de México como una plaza de segunda, por lo que la mayoría de lo que nos llega es comercial y a precios muy altos
Para sorpresa de la mayoría de los comunicadores profesionales, la televisión abierta se sigue viendo en México, según reportan las encuestas de audiencia de 2024. Más de la mitad de los televidentes ve diariamente algunos programas de televisión abierta, por su accesibilidad y por la gran cobertura que tienen las cadenas nacionales.
Esto hace que muchos de los artistas que aparecen en telenovelas y series sean muy conocidos, independientemente de sus facultades artísticas, que pueden ser muchas o pocas.
Algunos de estos artistas, suponemos con el visto bueno de las televisoras, y en algunos casos sin él porque no lo necesitan, montan obras de teatro, adaptan series para musicales que presentan en teatros por medio de giras a través de toda la república.
Se trata de obras de teatro muy comerciales, ligeras, que son montadas ahorrando todo lo posible en vestuario, en coreografía y en efectos especiales, inclusive en personajes, que pueden ser desde uno en monólogos hasta un máximo de cinco o seis en obras de teatro y musicales.
El propósito básicamente es aprovechar su presencia televisiva para atraer público en ciudades grandes y medianas de los estados del país, sin tener que realizar una gran inversión en publicidad.
Algunos trabajan por su cuenta, pagando los servicios de un administrador; otros trabajan por contrato con algún empresario que es el promotor y se lleva una buena parte de los posibles ingresos, pero le garantiza a los artistas un ingreso fijo, todo depende de cómo se quieran manejar cada uno de ellos.
En otros casos alguna actriz que está sin trabajo, pero que goza de cierta fama, como puede ser Aracely Arámbula, hace equipo con un grupo musical, como la Sonora Santanera, o una de las Sonoras Santaneras, porque al parecer ya hay tres, y ponen en escena “Perfume de Gardenia”, que tiene como referencia el conocido musical de “Aventurera”.

La entrada cuesta 3 mil pesos en el área de orquesta y de ahí hasta “gallopa” por 800 pesos, que no es nada barato.
Puede haber o no buena música, eso depende de cada espectáculo, pero en general los precios son altos si se toma en cuenta que siempre se va en pareja, lo que son ya 6 mil pesos.
Hay obras de teatro y musicales que no parecen valerlo, pero, como se dijo, es un teatro muy comercial, ordinariamente dentro del género de comedia, con frecuencia muy orientado hacia un público femenino. Obras que aportan un rato de enredos, del lucimiento del cuerpo de algunas artistas jóvenes o de la vista de algún galán joven de moda, pero al final un teatro ligero, con guiones pobretones, donde lo que se vende es el nombre de las artistas de televisión, muchas de las cuales son de medio pelo o de pelo todavía más corto.
Hay casos como el musical Mentiras, que tenía o tiene, no se sabe bien a bien, como protagonista a Belinda, una muchacha española que se ha vuelto famosa por medio de enredos amorosos con artistas populares. Hoy tiene una serie musical televisiva, donde canta balada pop ochentera. El problema es que tiene una voz muy pobre y es una actriz a la que se puede considerar como mediocre. Toda su imagen está basada en su presencia física, que da el tipo de moda.
De la serie televisiva se han montado por lo menos dos musicales para su presentación en teatros y lugares de eventos: uno con Belinda y otro sin ella. En el que ella participa la entrada más cara puede costar de 3 mil a 3 mil 500 pesos, pero si algo hay de provecho en el evento debe ser la voz de otra de las protagonistas.
La trama de la serie es una historia amorosa de enredos, simplona, comercial y apoyada en la música pop de los años ochenta en México, imitando a cantantes que fueron importantes, algunas de las cuales siguen en activo, y no deben de estar nada satisfechas con la voz de Belinda, quien, aunque tenga discos y otras grabaciones con todos los trucos de la tecnología disponible, no tiene el don de la voz; no para cantar profesionalmente por lo menos.
Pero no todo es desperdicio. En este mes de septiembre estará disponible la obra Un Tranvía Llamado Deseo, del dramaturgo Tennessee Williams. Si no ha tenido la oportunidad de ver este clásico en su versión de película o de teatro es una buena oportunidad y los precios, para el espectáculo, parecen estar accesibles, en este caso en un espacio más chico, pero más agradable como el Teatro Isauro Martínez.
Para su conocimiento, Torreón está considerado por los promotores musicales y teatrales de la ciudad de México como una plaza de segunda, por lo que la mayoría de lo que nos llega es comercial y a precios muy altos, pero mientras haya quien los siga pagando seguirán subiendo cada vez más, valga o no la pena el espectáculo.







