Redacción
La realidad es que Claudia Sheinbaum no llegó por su condición de mujer, ni llegó por sus capacidades personales de liderazgo, tampoco por tener una representación amplia entre las votantes femeninas, sino por ser la candidata que más convenía a los intereses políticos y de continuidad de Andrés Manuel López Obrador
La propaganda gubernamental manejó una frase que se trató de presentar como un slogan por parte de la nueva presidenta Claudia Sheinbaum: “No llegué yo sola, llegamos todas las mujeres de México”, en referencia al hecho extraordinario de ser la primera presidenta de la república en la historia de México.
Y la realidad es que Claudia Sheinbaum no llegó por su condición de mujer, ni llegó por sus capacidades personales de liderazgo, tampoco por tener una representación amplia entre las votantes femeninas, sino por ser la candidata que más convenía a los intereses políticos y de continuidad de Andrés Manuel López Obrador.
Esto se ha vuelto evidente en la continuidad de las políticas hacia el movimiento femenino en general, y hacia problemáticas muy específicas y delicadas, como las organizaciones de madres buscadoras de hijos o parientes desaparecidos, que es en México una grave crisis humanitaria.
La primera oportunidad importante que se ha presentado en los hechos, ha sido el caso del exgobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, un barbaján que dejó hecha un desastre la seguridad de aquel estado; que hizo una pésima administración y que debería estar sujeto a proceso por diversos delitos, pero ha generado un escándalo por el presumible caso de intento de violación en contra de su hermanastra.
Era una oportunidad excelente para demostrar en los hechos, no en el discurso, que hay la disposición de aplicar la ley en el caso de la violencia y abuso en contra de las mujeres.
Blanco, hoy diputado federal con fuero, debió ser despojado del fuero para enfrentar, sin este, las acusaciones que recaen sobre él, sí, como él afirma, es inocente y no tiene nada que temer, pero lejos de ello ha sido arropado por el partido oficial, e incluso se le ha dado un trato de excepción fuera del protocolo parlamentario, ofreciéndole de manera privilegiada la tribuna legislativa, en medio de un coro de diputadas de Morena gritando a coro ¡No estás solo!
La postura del PRI es una vergüenza, pero ya nadie espera nada de este partido, el cual se ha vuelto, en su proceso de extinción, propiedad del impresentable dirigente nacional: Alejandro “Alito” Moreno.
El caso ha sido muy desalentador para el movimiento feminista, que ya en eventos anteriores ha sentido la frialdad e indiferencia de la nueva presidente, quien está muy distante de un discurso moderno y propósito en torno a las problemáticas de las mujeres mexicanas, en problemas como la lucha por la igualdad, los feminicidios, las luchas por los desaparecidos y la violencia doméstica, que es un enorme problema en México.
Se sigue imponiendo el populismo, al establecer, como principal medida concreta, el ampliar la pensión para adultos mayores a las mujeres de 63 y 64, por una cantidad de 1,500 pesos mensuales, lo que ni ayuda a resolver en nada las problemáticas anteriormente referidas.
Claudia Sheinbaum si llegó a la presidencia de la república, pero está claro que no llegaron todas las mujeres.
En 2023, de acuerdo al Sistema Nacional de Seguridad Pública, un total de 3,439 mujeres fueron víctimas de feminicidio u homicidio doloso.
En base a los datos del INEGI para el año de 2021, del total de la población femenina del país un 42.8% de las mujeres habían sido sujeto de algún tipo de violencia, como violencia psicológica, un 29.4%; violencia sexual un 23.3%; violencia física un 10.2% y otras formas de violencia un 16.2%.
Estas son, en números crudos, dos de las más delicadas problemáticas que enfrentan las mujeres en México, las cuales requieren de atención inmediata.
El caso de Cuauhtémoc Blando era una excelente oportunidad para sentar un precedente y fijar una nueva política gubernamental, pero primero están los intereses del grupo en el poder y, en







