Por: Álvaro González
Lo que pase en la elección de junio próximo definirá mucho de lo que puede suceder en 2027, con la elección para la presidencia municipal y las diputaciones federales.
La contienda por los cuatro distritos locales a diputados; el 8,9,10 y 11 medirá de una manera bastante clara la fuerza electoral del PRI y de Morena y sus aliados, no solo en este proceso, sino de cara al 2027, donde se renovará la presidencia municipal y las diputaciones federales.
Toda la capacidad de ambos partidos se confrontará, distrito a distrito, pues detrás de cada uno de los candidatos operan las diferentes camarillas y grupos políticos de ambos partidos.
En el octavo distrito contenderán Luis Octavio Zorrilla de Morena contra Ximena Villarreal Blake, donde se jugará la capacidad de la estructura territorial de ambos partidos, en la que es la confrontación menos atractiva, por lo menos conocido de ambos candidatos, en un distrito que nunca ha ganado Morena, pero no por ello dejará de ser una contienda menos reñida.
Ximena Villarreal es hija del político Lauro Villarreal Navarro, actual funcionario estatal, con una muy larga carrera en la política priista, pero su hija es una muchacha que no tiene pueblo, ni tablas, como se dice en el argot taurino, habrá que ver si gusta al electorado, lo mismo que el candidato de Morena, quien también es una incógnita para el grueso de los electores del distrito.
El distrito nueve se perfila como el proceso más atractivo, al enfrentarse por Morena el controvertido diputado plurinominal Antonio Attolini Murra, quien es un influencer y ha metido muchísimo ruido en las redes sociales, pero se enfrenta a Verónica Martínez, el mejor cuadro femenino que tiene el PRI en Torreón, quien es apoyada por el grupo político de Miguel Riquelme Solís.
Verónica Martínez está pidiendo licencia como diputada federal y es considerada la candidata natural de PRI a la presidencia municipal, en caso de que se optara por una mujer, algo que es muy probable, por lo que tiene mucho que perder en esta elección, mientras que Attolini Murra, si toda su parafernalia no funciona, quedaría desplazado no solo de los procesos electorales de 2027 sino también al mediano plazo.
Hay mucho interés de parte del PRI por silenciar a un personaje tan incómodo, así que los recursos para la campaña de Verónica Martínez fluirán generosamente.
En el distrito diez contienden Pily de Aguinaga, la esposa de Shamir Fernández, quien ya perdió en un primer intento de ser diputada local, por lo que ahora van con todos los recursos que están a su alcance. Enfrentan a Felipe González, del PRI, quien tiene todo el apoyo del grupo que controla el gobierno municipal.

Si Pily de Aguinaga vuelve a perder (en la ocasión anterior perdió por un margen demasiado amplio), pondría en entredicho las aspiraciones de Shamir Fernández a la presidencia municipal en 2027, por lo que está en juego el futuro político de la pareja, no solo de la candidata. Han invertido mucho en redes sociales y han estado trabajando el distrito por años, pero el PRI tiene una fuerte presencia.
Morena afirma que los distritos 10 y 11 son los que más les favorecen, pero las encuestas y los sondeos ya se sabe que son de quienes los pagan, así que habrá que ver la dinámica de las campañas para tener una idea más precisa de los pronósticos electorales para el día de la elección, que es la hora de la verdad.
En el distrito once se juegan muchos intereses, sobre todo de Morena, quien lleva como candidato a Fernando Hernández, esposo de la diputada Cintia Cuevas, y encargado a nivel general de los llamados COPS, Coordinadores Operativos Territoriales, que es la estructura básica de Morena, pero con el añadido de que la cuñada de Fernando Hernández y hermana de Cintia Cuevas, es la encargada del dinero en el partido a nivel estatal. Es decir, hay dinero y hay estructura, por lo que no va a haber pretextos.
Junto a Cintia Cuevas está el apoyo de Luis Fernando Salazar Fernández, senador de la república, entre quienes hay un pacto: si la candidatura a la presidencia municipal de Torreón en 2027 es mujer será para Cintia Cuevas; si es hombre para Luis Fernando Salazar, quien ya perdió en una ocasión por descalificación técnica.
Por parte del PRI el candidato es Hugo Dávila, uno de los cuadros más fuertes del partido y quien le conoce bastante al tema electoral, aunque sea en el distrito once, donde los sectores populares son muy amplios y se prestan al clientelismo de los programas del bienestar. La contienda será dura; un error importante por cualquiera de ambas partes inclinaría la votación.
Como se puede observar, en esta elección de diputados locales se están jugando todos los intereses de Morena y el PRI en Torreón. Lo que pase en la elección de junio próximo definirá mucho de lo que puede suceder en 2027, con la elección para la presidencia municipal y las diputaciones federales.
De entrada, Torreón es el municipio que, por su tamaño y posición estratégica, más les importa en Saltillo, porque en la capital y en casi todo el resto del estado el PRI no tiene problemas para sacar adelante a sus candidatos a diputados locales.
Mientras todo esto sucede, el PAN duerme el sueño de los justos. No parece haber manera de convencer a nadie de perfil alto que contienda por algunos de los cuatro distritos, con lo cual surge una gran incógnita ¿Por quién va a votar la clientela dura y tradicional del PAN? Si se tratara de una apuesta, las probabilidades parecen estar del lado del PRI, pues hacia Morena hay un índice de rechazo muy alto entre los panistas, a quien su partido les ha dejado en la orfandad, por lo menos en Coahuila.
Los candidatos priistas, sobre todo de los distritos ocho y nueve, y en general los cuatro, deberán incluir en su estrategia de campaña un mensaje para todos esos electores panistas potenciales, que no son pocos.







