Ahora manipulan más el concurso de belleza Miss México 2025

Ahora manipulan más el concurso de belleza Miss México 2025

Por: Eugenia Rodríguez

¿Por qué eligieron a la señorita Tabasco si no estaba entre las favoritas ni las más destacadas de acuerdo a los propios cánones del concurso? La razón no es pública ni va a serlo nunca, pero 27 de las 31 concursantes no estuvieron de acuerdo e inclusive algunas lo externaron abiertamente.

Haber nombrado a la señorita Tabasco como Miss México 2025 despertó protestas internas dentro del propio concurso, algo demasiado inusual, pero también despertó muchas suspicacias externas, que asocian la decisión, aunque la mayoría no lo diga explícitamente, con la cuestión política del partido gobernante. Las razones son obvias, en lo político, pero esto no fue aceptado por casi todas las concursantes de los 31 estados restantes, de las cuales solo 4 se acercaron a felicitar a la ganadora, lo que rompe el protocolo del evento y deja todo dicho.

Este concurso de belleza, que ya es bastante viejo, es el más prestigiado a nivel internacional, pero los tiempos cambian y hoy es cuestionado por muchas organizaciones feministas, quienes coinciden en afirmar que es un concepto obsoleto, que ve a la mujer como objeto, en este caso un objeto de belleza, pero el concurso sigue vendiendo, porque conserva un amplio público masculino y también femenino, a quienes gusta, y mientras exista también seguirá existiendo el concurso, pese a lo que diga el feminismo.

Por lo viejo, el concurso es muy conocido en su dinámica y en sus cánones. El canon, que sigue estando vigente, es una mujer alta de estatura, de al menos 1.70 metros, de piernas largas y torneadas, imperdonablemente esbelta, de cabellera larga y abundante, de rasgos faciales que exigen dentaduras perfectas, narices rectas y no muy grandes, rostros afilados, ojos grandes, sin importar mucho el color, talle largo, cinturas lo más breves posibles, pero sin exagerar y busto mediano y firme. 

Es una por estado y guardan mucho parecido en su cuerpo, incluso guardan cierto parecido en sus rostros, aunque ahora ya hay de por medio demasiada cirugía facial. También guardan parecido en sus estaturas.

Ya se sabe que desfilan en traje de baño, en traje típico, que ahora ha dejado de ser típico y se ha vuelto algo exageradísimo y barroco; cargadísimo de elementos que no tienen nada que ver con la cultura de las diferentes regiones del país. Lo tercero es exponer un pequeño discurso sobre algún tema que les es indicado, supuestamente para probar su cultura general, su capacidad de relacionarse y la gracia personal.

Antes del concurso las sujetan a un entrenamiento, donde son sometidas en ocasiones a dietas rigurosísimas, que les permiten comer lechugas y rábanos. Les enseñan, si no saben, a caminar como modelos de ropa, a posar para la cámara, a usar cierto tipo de maquillaje, más lo que se les ocurra a los organizadores, quienes mandan y controlan absolutamente todo.

Ponen un jurado, quien evalúa a cada una de las concursantes, pero el jurado solo propone alguna terna y detrás está los dueños de la organización, que es privada, quienes toman la decisión que más les convenga, que se supone es la mujer más hermosa, carismática y que más impacte a los medios, pero puede suceder que tengan otros intereses, como ha sucedido este año.

¿Por qué eligieron a la señorita Tabasco si no estaba entre las favoritas ni las más destacadas de acuerdo a los propios cánones del concurso? La razón no es pública ni va a serlo nunca, pero 27 de las 31 concursantes no estuvieron de acuerdo e inclusive algunas lo externaron abiertamente.

Si no son los cánones que establece la organización que maneja el concurso solo quedan abiertas otras dos posibilidades: las relaciones públicas y el dinero, porque es muy ingenuo que se puedan equivocar en lo que ellos mismos establecen, no es aquello que vamos por Tabasco porque Tabasco es un primor.

Está claro que jamás va a trascender lo que sucedió, al menos no por parte de los organizadores, que es una organización sumamente cerrada, o más bien es un negocio muy hermético en sus manejos internos, pero lo cierto es que, por lo menos en está ocasión el concurso a quedado en medio de la suspicacia y el descrédito, aunque su prestigio ha venido cada vez más a menos, pero la corona de Miss Universo sigue costando 5 millones de dólares y la Miss Universo recibe, mientras lo sea, una manutención de 50 mil dólares mensuales, más una parte de todos los ingresos que genere por publicidad y otros conceptos. Un año vive como reina y los demás de haber sido reina.

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