Crisis interna de la Iglesia y asedio al catolicismo

Crisis interna de la Iglesia y asedio al catolicismo

Por: Jorge Romero

La religión católica es hoy la más asediada del mundo, porque en buena medida no hay una repercusión de las descalificaciones o inclusive de los ataques que se hagan de la misma

Este año ha sido premiada con dos Oscar la película Cónclave, dirigida por Edward Berger y protagonizada por los reconocidos actores Ralph Fiennes, Stanley Tucci y John Lithgow. Como el título lo refiere, la trama de la película gira en torno al proceso del cónclave por medio del cual se elige un nuevo papa de la Iglesia Católica, pero el guión trata este proceso con una enorme malicia, por la cual el cónclave es más bien un conciliábulo o proceso que se da en los pasillos palaciegos donde se trama algo oculto, por parte de un grupo de personajes, en este caso cardenales, que son representados de una forma moralmente corrupta o inclusive repulsiva.

El gran desenlace o giro final de la película es que el nuevo papa es un personaje intersexual, en lo que es el colmo de una ideología extrema del movimiento woke.

Edward Berger, y las empresas que están detrás, decidieron realizar la película porque resultaba un tema muy comercial, ante el inminente fallecimiento del papa Francisco, quien ha muerto el 21 de abril, apenas un poco después de que se lanzara la película y obligadamente habrá un cónclave para elegir al nuevo papa, por lo que la película pretende presentarse como un referente de cómo es este proceso, para un público que desconoce los detalles del mismo, lo que desgraciadamente comprende a la mayoría del mundo católico y no católico.

Varios críticos han calificado a la película de ser abiertamente anticatólica, e incluso la reconocida periodista norteamericana Megyn Kelly la calificó de “repugnante”, y de ser el film más anticatólico que haya visto.

Independiente de Cónclave, que no es sino una obra de ficción, hace ya décadas que la Iglesia Católica enfrenta una fuerte campaña de desprestigio a nivel internacional, en la cual participan medios muy influyentes, personajes del medio intelectual y artístico, e inclusive personajes del medio político.

Los escándalos de pederastia que se dieron a principios de siglo en países como los Estados Unidos, fueron explotados mediáticamente al máximo.

Tenemos caso como el de México, que puede considerarse como el país más católico del mundo, con un 80% de su población como adherente al catolicismo, ya sea participante litúrgico o no, donde su presidenta actual es atea, y quien lleva una difícil relación con la Iglesia Católica, a la cual no le confiere la autoridad moral y cultural que esta tiene entre el grueso de la sociedad mexicana, negándose inclusive a asistir al funeral del papa fallecido Francisco y enviando una representante de mero compromiso, que es de su misma ideología.

En el sexenio pasado, encabezado por AMLO, quien se alió con algunas facciones cristianas, que son muy minoritarias en México, dos viejos misioneros jesuitas fueron asesinados por un capo en la sierra tarahumara de Chihuahua. Pese a la protesta abierta de la Iglesia Católica y  la comunidad jesuítica, a la cual pertenecía el papa Francisco, el asesino nunca fue capturado y apareció, meses después, ejecutado en un paraje serrano del estado de Sinaloa. A su modo los propios jefes del capo decidieron hacer justicia, antes que el gobierno de AMLO, quien guardaba una amistosa relación con el Cártel de Sinaloa, que controla esa zona serrana de la tarahumara.

La religión católica es hoy la más asediada del mundo, porque en buena medida no hay una repercusión de las descalificaciones o inclusive de los ataques que se hagan de la misma. 

EL CASO DEL TEMIBLE ISLAM

Como un referente totalmente contrario, se puede mencionar el caso del islam, una religión que tiene muchos elementos que pueden ser cuestionados desde un pensamiento crítico occidental, pero, dada la proclividad a la formación de amplios grupos sociales de fanáticos y a lo violento que estos pueden ser, tanto intelectuales como artistas, librepensadores e inclusive políticos se toman con sumo cuidado el hacer críticas abiertas a esta religión, porque es algo que se puede volver muy peligroso.

El caso más escandaloso ha sido el del escritor Salman Rushdie, inglés de origen indio, quien en 1988 lanzó al medio editorial su novela titulada Los Versos Satánicos, que es una crítica muy fuerte sobre el Islam y su profeta Mahoma.

El libro fue declarado como “blasfemo contra el islam” y Salman Rushdie fue declarado como “apóstata” por parte del ayatolá Jomeini, quien le dictó, de acuerdo a los preceptos islámicos, la pena de muerte, ofreciendo hasta tres millones de dólares para quien ejecutara la sentencia en cualquier parte del mundo.

El libro fue un escándalo a nivel mundial, por el cual se cometieron atentados e inclusive asesinatos contra traductores y editores, actos masivos de protesta en varios países y hechos tan extremos como un atentado en Aziz, Turquía, que dejó un saldo de 37 personas muertas, entre otros acontecimientos.

Inglaterra suspendió relaciones diplomáticas con Irán debido a la condena contra Salman Rushdie, quien tuvo que esconderse, junto con su familia, por más de 20 años, aun cuando el ayatolá Jomeini había fallecido en 1989.

Finalmente, Rushdie decidió levantar su aislamiento y volver a realizar una vida pública, pero el 12 de agosto de 2022, mientras dictaba una conferencia en Chautaugua, Nueva York, fue víctima de un brutal atentado con cuchillo por parte de un fanático islamita, quien le asestó varias puñaladas, dejándolo en un estado sumamente crítico, que le mantuvo en terapia intensiva por varios meses. El escritor salvó prodigiosamente la vida, pero perdió un ojo, además de tener de por vida varias secuelas. Al momento del atentado tenía ya 75 años de edad.

Una historia así por supuesto que mete mucho miedo. Muy pocos se atreverán a meterse con el islam, ya sea en obras de ficción o reales, lo mismo en periodismo que en literatura o en cualquier otro arte.

LA URGENCIA DE UNA REFORMA

Jorge Bergoglio, quien asumió el papado con el nombre de Francisco, ha sido el primer papa latinoamericano de la historia, quien, en alusión a su nombre papal, buscó el quitarle a la figura pontificia gran parte de la suntuosidad palaciega y regresarle sencillez y humildad, lo que cumplió coherentemente hasta su mismo funeral.

En paralelo, su discurso estuvo orientado hacia los más pobres del mundo y hacia una crítica del neoliberalismo y la sociedad de consumo, tratando de recuperar la naturaleza de una espiritualidad cristiana más auténtica y un mensaje más progresista de la Iglesia Católica, pero el papa Francisco llegó al cargo cuando ya tenía 77 años de edad, y el promedio histórico de acceso al cargo es de 67 años y el promedio de salida es de 78.

Al ser elegido, el propio Francisco presentó una carta anticipada de renuncia, que contemplaba la posibilidad de que los problemas de salud propios de la edad le impidieran ejercer adecuadamente el cargo, pero se mantuvo hasta la avanzada edad de 88 años, con serios problemas de movilidad y una salud ya muy debilitada. 

Al haberlo elegido a los 77 años había la intención manifiesta de que tuviera un corto papado, en previsión de ser el primer cardenal latinoamericano en ocupar el cargo.

El colegio cardenalicio no tuvo la disposición de reconocer que la iglesia católica necesita una profunda reforma, ni el hecho de que hay un alejamiento masivo de las nuevas generaciones que son hijos de padres católicos, como tampoco hubo la disposición de tener un papado fuerte que dirija la iglesia en medio de un mundo aceleradamente cambiante, donde la pérdida del sentido religioso es hoy una de las corrientes más poderosas de la historia.

El último Concilio Vaticano que se ha realizado fue en 1962 y 1965; el Concilio Vaticano II, propuesto por el papa Juan XXIII, quien inclusive ya se encontraba enfermo de gravedad y falleció en 1963, concluyendo los trabajos su sucesor: Paulo VI.

Para dar una idea de los tiempos que corrían todavía en la iglesia católica, el Concilio Vaticano II se llevó a cabo en latín, que era el idioma oficial de la liturgia.

La iglesia requiere hoy de cambios profundos, que sus sectores más progresistas consideran que deben comenzar con la liturgia, la cual tiene un formato que se ha usado inalterable por 60 años, en el cual los fieles o seglares desempeñan un papel muy pasivo, repetitivo y limitado, lo que está dejando los templos vacíos en muchos de los países más católicos del mundo.

De seguir expandiéndose las corrientes actuales que van desde el hedonismo, la sociedad del espectáculo, “la muerte de Dios” como parte de las teorías y prácticas científicas y en general el materialismo, que hoy se traduce en una sociedad de consumo, los especialistas consideran que las religiones irán en un fuerte retroceso, hasta convertirse en minorías dentro de dos o tres décadas, cuando hayan desaparecido las generaciones que hoy están alrededor de los 50 años de edad.

La elección del nuevo papa aparece como uno de los retos más importantes en la historia de la iglesia católica, de darse un nuevo papado sin un proyecto de reforma profunda, en todos los órdenes de la institución, el futuro parece sombrío para la religión católica, que ha tenido un papel tan determinante en la historia de occidente.

Hace apenas unos meses, en una serie de conferencias organizadas por la iglesia episcopal en Boston, EEUU, varios de los ponentes concluían que muchas de las ceremonias religiosas se han vuelto espectáculos, y ponían como uno de los ejemplos el caso de algunos de los sacramentos de la liturgia católica, como el matrimonio, donde la ceremonia religiosa es parte de un proceso completamente frívolo, que está más relacionado con el turismo y la fiesta que con la religión.

Otro ejemplo que se ponía es como la religión budista ha sido convertida en occidente en cursos de meditación, para reducir el stress, los cuales se venden como productos audiovisuales a través de la televisión, la telefonía y las redes sociales, en lo que parece un buen negocio.

Otro ejemplo penoso hacía referencia a cómo muchas de las iglesias cristianas son convertidas en negocios familiares de los pastores, pero además mostraba el que las ceremonias religiosas se asemejan cada vez más a un espectáculo musical e histriónico.

La periodista Megyn Kelly criticó fuertemente la película Cónclave, afirmando que ha sido la más “repugnante” que ha visto en mucho tiempo.

La reconocida periodista Megyn Kelly utilizó la red social X (antes conocida como Twitter) para expresar su indignación y rechazo a la película Cónclave, dirigida por Edward Berger y protagonizada por los aclamados Ralph FiennesStanley Tucci y John Lithgow

El filme fue presentado en el Festival de Telluride y desde su estreno ha dado mucho de qué hablar, generando polémica por su trama. La película trata los secretos y escándalos suscitados en el Vaticano mientras se organiza un cónclave para elegir al próximo Papa.

En su publicación en X, Kelly asegura que esta nueva película es la más “anticatólica y repugnante que ha visto en mucho tiempo”. Además, criticó fuertemente al director y a los actores involucrados en la producción. De acuerdo con la periodista, la cinta ataca directamente a la religión católica y es indignante para todos los que profesan esta religión.

“Acabo de cometer el enorme error de ver la tan celebrada película Cónclave y es la película anticatólica más repugnante que he visto en mucho tiempo. Qué vergüenza para Ralph Fiennes, Stanley Tucci y John Lithgow por protagonizarla y qué vergüenza para el director Edward Berger, entre otros”.

“¡Hacen que el Papa sea intersexual! Esta es la gran noticia del final de la película. Desearía nunca haber visto esta cinta. Todos los personajes en el filme son moralmente corruptos o repulsivos”, agregó la periodista en su publicación. Kelly termina acusando a la industria cinematográfica de tratar con doble moral a las religiones y agrega que los católicos son siempre blanco de burlas, menosprecio y difamación.

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