Por: Marcela Valles
El caso es que Américo Villarreal se ha convertido en un factor de escándalo y división dentro del morenismo coahuilense que, ya mucho antes, enfrenta como mal principal precisamente el divisionismo y la formación de tribus que están enfrentadas.
Américo Villarreal Santiago, el nuevo delegado estatal de la Secretaría del Bienestar en Coahuila, se ha convertido en motivo de discordia y de escándalo entre los morenistas de Coahuila, motivando que una parte de los liderazgos del partido gobernante lo estén acusando, directamente, de nepotismo y malos manejos de los programas del bienestar; inclusive de relaciones turbias en su natal estado de Tamaulipas, donde gobierna su papá, del mismo nombre.
El junior del gobernador morenista del vecino estado de Tamaulipas ha comenzado mal, al llegar al cargo por la vía del nepotismo, que se supone estará prohibido en las nuevas modificaciones a la constitución, pero además llegó por cuestiones de carácter sentimental, al ser pareja de la senadora Cecilia Guadiana, hija del fallecido fundador de Morena en Coahuila, Armando Guadiana Tijerina.
Originalmente el nuevo delegado del bienestar recibió señalamientos de estar despidiendo trabajadores indebidamente, con el propósito de colocar a sus allegados, anteriormente se había cuestionado el que se colocara en ese cargo a una persona que no es de Coahuila y, en consecuencia, no conoce el estado.
El problema es que el recelo inicial hacia Américo Villarreal no parecía ser gratuito y, en la primera semana de febrero, el senador morenista Luis Fernando Salazar Fernández, quien es acérrimo enemigo de la también senadora Cecilia Guadiana, realizó declaraciones públicas, en las cuales acusa al delegado del bienestar de estar realizando malos manejos de los programas sociales, para beneficiarse él y beneficiar a Cecilia Guadiana.
Las cosas no han quedado ahí: un grupo de la dirigencia del partido, bastante nutrido por diputados, regidores y militantes, se han unido a las denuncias de Luis Fernando Salazar Fernández, quien ha dicho que Américo Villarreal está implementando prácticas que inclusive superan lo que siempre le condenaron al viejo PRI.
Entre los denunciantes se encuentran personas que tienen experiencia en la misma Secretaría del Bienestar, como la diputada federal lagunera, Cintia Cuevas.
El caso es que Américo Villarreal se ha convertido en un factor de escándalo y división dentro del morenismo coahuilense que, ya mucho antes, enfrenta como mal principal precisamente el divisionismo y la formación de tribus que están enfrentadas.
De seguir las cosas en esta espiral de confrontación, de alguna manera tendrá que intervenir la dirigencia nacional, Luisa María Alcalde, pero el problema es que las mejores relaciones las tiene precisamente con Cecilia Guadiana, quien, por supuesto, que hará todo lo posible por proteger a su pareja sentimental, además de que el morenismo o la llamada 4T no se caracterizan por sancionar a los funcionarios federales que violentan la ley o cometen actos de corrupción. Los hay que han cometido delitos graves y siguen gozando de la protección oficial ¿Por que iban hacer una excepción con el orgullo del nepotismo del gobernador de Tamaulipas? que, enamorado, ha decidido incursionar en Coahuila, trayendo con él prácticas políticas que ya realizaba bajo la protección de su padre.







