El pop es femenino (Parte 2)

El pop es femenino (Parte 2)

Por: Daniel Herrera

Para mí, como una curiosidad, es que la música pop de este instante parece mucho más atractiva y creativa en las voces femeninas que las masculinas; Acá intento hacer un recuento rápido de grupos que proponen algo distinto y que tal vez trascenderán la inmediatez con la que funciona el pop.

En la entrega pasada mostré mi entusiasmo por el pop femenino que se está haciendo en la actualidad. Como expliqué en su momento, no es nada nuevo. Una rápida revisión histórica nos puede mostrar, por ejemplo, a la gran Peggy Lee y su larga lista de éxitos que incluyen la muy muy famosa Fever, que se escuchó en todo el mundo en algún momento del siglo pasado. O podemos pensar en Mona Bell, cantante chilena que se hizo famosa en México por cantar canciones distintas a la música ranchera que dominaba el país justo antes de los sesentas. 

Para mí, como una curiosidad, es que la música pop de este instante parece mucho más atractiva y creativa en las voces femeninas que las masculinas. Por otro lado, también hay mucho pop de úsese y tírese. Nunca desaparecerá esa opción, es parte fundamental del género. Acá intento hacer un recuento rápido de grupos que proponen algo distinto y que tal vez trascenderán la inmediatez con la que funciona el pop. 

Por otro lado, no todo me gusta. Este es el caso de Boygenius, un grupo femenino que tuvo este año mucha difusión. 

Con ellas, al igual que con Lana del Rey, me sucede lo mismo: ¿por qué la música aburrida a veces es tan famosa? Gracias a Boygenius descubrí que el pop también es una balada interminable. Su música, de excelente factura y con producción profesional, no deja de ser monótona. Cada canción tiene la misma estructura en la que parecen atrapadas. El grupo ganó el Grammy por Mejor Álbum de Música Alternativa. Enfrente estaban grupos ya bien cimentados como Gorillaz, Arctic Monkeys y PJ Harvey. Entiendo que hayan perdido Gorillaz y los Arctic porque sus últimos discos son muy decepcionantes, pero, ante PJ Harvey me parece inexplicable. De hecho, ¿tan mal está el rock alternativo que Boygenius ganó el mejor álbum? Sigo sin comprenderlo, al igual que la fama del grupo, quienes se han convertido en una presencia constante en la música pop con sus baladas y sus letras sobre las relaciones y la terapia o algo así.

En cambio, cuando escucho a Wet Leg me produce una impulsiva necesidad de mover mi cabeza de un lado a otro y sentir mucha felicidad. Esta banda es un gusto adquirido. Las escuché por primera vez cuando lanzaron su sencillo Chaise Lounge. Quedé prendado. Luego fui escuchando otras canciones y mi entusiasmo se desinfló. Todas tenían una característica generalizada: sus ritmos parecen marchas, marchas de muñecas que avanzan con ternura destruyendo todo. También me molestó el hecho de que sacaron como siete u ocho sencillos y les tomó meses lanzar el disco completo. Pero así es el mercado ahora, cada grupo debe labrarse el camino a puñetazos con el streaming y saliendo a tocar todo el tiempo. Al poco tiempo, luego de escuchar su álbum más de dos o tres veces, fui hallándole sabor a la música. Después fui revisando los videos de sus conciertos y encontré que detrás de la ternura y delicadeza hay una banda potente que crea un mosh-pit intenso. Ahora las escucho sin conflictos. 

En el otro extremo de la ternura está Willow, la hija del actor Will Smith y la actriz y cantante Jada Pinkett. Willow es una cantante camaleónica que parece dar saltos de experiencia cada vez que graba un disco. De su álbum debut, ARDIPITHECUS, a los 15 años; a su más reciente, Empathogen, del 2024 y con 23 años, encuentro una progresión musical y compositiva de alta complejidad. Empathogen está creado por jazzeros que piensan en pop. Atractiva y al mismo tiempo demandante, la música de Willow pone a pensar al escucha. En un mundo lleno de ritmos elementales y melodías intrascendentes que se pueden confundir con cualquier otra, Willow nos ha entregado algo que hacía falta desde hace tiempo en el mundo pop: inteligencia y respeto hacia el público. 

Termino esta muy breve y rápida revisión con una artista discreta, pero famosa: la cantante, compositora y multi-instrumentista conocida como Laufey, cuya pronunciación es Ley-Vey. Ella ha acercado el jazz a toda una generación que se alimenta de la música a través de plataformas digitales. Su nacimiento como artista justo en medio de la pandemia y su rápido crecimiento en las listas de streaming nos explica que la música pop ya no sigue el camino que tuvo por décadas y que ahora se puede conseguir una relevancia a través de otras estrategias. La suya fue combinar jazz, bossa nova y pop con una dulce y expresiva voz más la elegancia de quien aprendió a tocar piano clásico desde la niñez. 

Laufey también tiene la habilidad para convertir la nostalgia por el jazz vocal más atractivo en algo nuevo. Es algo así como la embajadora del género para la generación del TikTok. Este reciclaje en donde lo viejo regresa con ropa nueva y canciones que hablan de lo que los más jóvenes sienten en el mundo, también es fundamental para que el pop sobreviva. La diferencia es que, en este caso, Laufey tiene una voz y una forma de componer distinta a la de las más famosas artistas como puede ser Taylor Swift, quienes no se alejan de canciones formadas por cuatro acordes y melodías predeterminadas. Laufey, al igual que todas las nombradas anteriormente, crea canciones con pequeños giros estilísticos y sorpresas auditivas que elevan el pop a una expresión más auténtica, por lo menos algo que puede sobrevivir más allá de las listas de éxitos de cada semana.

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