Por: Marcela Valles
El movimiento trans, e inclusive el movimiento LGBT+ se han mezclado en el movimiento WOKE, lo que genera mucha distorsión en la percepción de sectores sociales mayoritarios que apoyan el movimiento feminista, la libre migración, la lucha de los derechos humanos, el respeto a las tendencias multiétnicas, pero, no están de acuerdo con el movimiento trans ni con algunos aspectos del movimiento LGBT+
En 2013, Alemania estableció, oficialmente, en sus procedimientos de registro civil una disposición por la cual, en las actas de nacimiento, se deja en blanco el apartado referente al sexo, el cual queda indefinido, para no presionar a los padres de preferencias no binarias a establecer si su hijo es hombre o mujer, por lo cual se establece un tercer sexo, por el cual el recién nacido puede mantener la indefinición de su sexo y no aceptar ser hombre o mujer, aunque genéticamente haya nacido con un sexo definido de hombre o mujer.
Decisiones como esta han desatado toda una polémica a nivel internacional, bajo la denominación del movimiento del “tercer sexo”, por lo que llamó poderosamente la atención que, en su discurso de toma de posesión, Donald Trump estableciera que en los Estados Unidos solo habrá dos sexos: hombre y mujer, lo que levantó de inmediato la protesta del movimiento LGBT+, el cual había recibido un fuerte apoyo durante el gobierno de Obama.
De hecho, el gobierno de Barack Obama terminó con una polémica muy fuerte, la cual fortaleció a los estratos conservadores y a la población cristiana de los Estados Unidos: los llamados “baños de Obama”.
Por una disposición oficial, el gobierno de Obama estableció que los baños y vestidores de las escuelas públicas, incluido el nivel básico, deberían ser usados de acuerdo al sexo “autopercibido” o transgénero, y no de hombres y mujeres, lo que provocó una protesta generalizada de la mayoría de los padres de familia, lo que se agudizó cuando el gobierno federal norteamericano amenazó con retirar recursos a los planteles públicos que no permitiera el uso de baños y vestidores a la elección de los alumnos transgénero.
Texas y otros 10 estados se opusieron abiertamente a la disposición y tomaron medidas legales para no acatarla.
Donald Trump ha eliminado la disposición y sostiene una postura abierta contra las políticas de inclusión, que ahora se denomina forzada, en relación a la comunidad LGBT+ en general. Su incorporación a todos los deportes de competencia ha sido eliminada, por lo menos en las disposiciones de carácter oficial.
Esto contraviene la disposición del Comité Olímpico Internacional (COI) de no excluir deportivamente a atletas transgénero, algo que es otra gran polémica que acarreará fuertes problemas en los próximos juegos olímpicos.
De hecho, ya se dio un escándalo con repercusión mundial con la boxeadora argelina Imane Khelif, quien fue vetada por la Asociación Internacional de Boxeo (AIB), al considerar que no pasó las pruebas de género al ser genotipo 46XY, es decir hombre.
El COI argumentó que es mujer, pero tiene un alteración denominada hiperandrogenismo, algo que no se da en una mujer con genotipo XX.
Debido a que el boxeo es el deporte olímpico de más contacto físico, Imane Kheif tiene la ventaja de que posee la potencia de golpeo de un hombre, que es superior a la de una mujer en un 162% y puede lastimar a sus opositoras, lo cual sucedió con una competidora italiana que se quejó y no pudo seguir el combate.
Sería como permitir que una mujer transgénero compitiera en las categorías de hombres, donde estaría en una serie desventaja, y peligro.
La comunidad trans ha tenido una penetración cada vez más fuerte en el medio artístico, que tuvo su máxima resonancia en la película francesa Emilia Pérez, que incluye la historia de un sanguinario capo de la droga que se convierte en mujer. La trama no fue aceptada por la mayoría del público, por ese elemento y otros relacionados con la problemática de seguridad de México, pero la cinta fue nominada hasta en 11 categorías para recibir el Oscar, máximo galardón de la industria cinematográfica a nivel mundial.
En 2018, Angela Ponce se convirtió en la primera mujer trans en ganar el concurso de Miss España y competir en el certamen de Miss Universo, lo que despertó la protesta de muy amplios medios femeninos y masculinos. Se dieron inclusive bromas que aludían a que las mujeres españolas eran tan feas que se necesitaba una trans para representar a España.

APROVECHAR MOVIMIENTO WOKE
El movimiento trans, si así se le puede llamar, ha buscado colocarse dentro del denominado movimiento WOKE, que agrupa, en países como Estados Unidos, a corrientes del movimiento feminista, la lucha por los derechos humanos, la oposición al racismo y a las políticas anti migratorias y anti inclusión, pero varios de esos movimientos son muchísimo más amplios, importantes y con un historial completamente distinto a lo trans.
El feminismo, por sí solo, es un movimiento sumamente importante en el desarrollo de la sociedad moderna, es histórico, pues se remonta por lo menos a la primera mitad del siglo XX y es complejo, pues abarca desde los derechos plenos de la mujer, la igualdad en todo sentido, la equidad laboral y profesional, la paridad política, la erradicación de la violencia de género y, en el caso de México, la lucha contra el feminicidio, que es todo un problema que los diferentes gobiernos no han podido resolver.
Otro movimiento complejo, ahora que está de vuelta el racismo y la exclusión en los Estados Unidos y algunos países europeos, es el de la migración, que es un fenómeno amplísimo que se está dando de los países del sur hacia los países desarrollados del norte. En el caso de los países de Latinoamérica hacia los Estados Unidos y en el caso de África hacia Europa.
El movimiento trans, e inclusive el movimiento LGBT+ se han mezclado en el movimiento WOKE, lo que genera mucha distorsión en la percepción de sectores sociales mayoritarios que apoyan el movimiento feminista, la libre migración, la lucha de los derechos humanos, el respeto a las tendencias multiétnicas, pero, no están de acuerdo con el movimiento trans ni con algunos aspectos del movimiento LGBT+.
Esto genera un rechazo que puede confundirse y ser aprovechado por los partidos de ultraderecha, y amplios sectores conservadores, lo que ayudó, en mucho a la victoria de Donald Trump, que ahora está aplicando políticas públicas en consecuencia, lo que representará serios problemas sociales, en los cuales el movimiento trans y el LGBT+ lleva la parte menor, mientras que las políticas antimigratorias y de inclusión social ya están teniendo serios problemas, los que pueden empeorar en los próximos años.
Una cosa es la inclusión forzada del movimiento trans en el medio de los espectáculos, y otra muy distinta que se dé la inclusión forzada utilizando la participación en un movimiento mucho más amplio, como el WOKE, donde hay de por medio asuntos mucho más delicados.







